SUERTE, SU ABUELA

Una vez, un muchacho de mancha cuyo nombre no quiero recordar me dijo que yo tenía mucha suerte. Me lo puse pinto. Lo mío no es suerte, le dije, las cosas que han sucedido es porque he trabajado en ellas. Lo más probable es que yo le haya puesto más crema a mis tacos, ya ven cómo es una.

Esta semana ocurrieron tres cosas que el muchacho de la mancha cuyo nombre no quiero recordar catalogaría como golpes de suerte. 1) un artículo que disfruté mucho armar fue publicado en la revista Picnic, del DF, 1.1) ¡me van a pagar por él! 2) dicen de Tierra Adentro que mi novela estará lista en diciembre, 2.2) no me dijeron diciembre de qué año, pero no importa porque de que se publica, se publica, 3) me van a transferir a las ligas mayores, no puedo dar más detalles pero aunque voy a seguir dando clases este cambio es algo así como cuando en la oficina te suben de puesto, 3.1.) voy a pagar más pronto de lo que imaginan mi lap nueva.

No es suerte. Es harto, harto sudor y disciplina.

PRESENTACIÓN DE LA ESPRIELLA

Luna de Agua muestra una existencia en ruinas o a punto de desmoronarse todo bajo el filtro de la dulzura. Espriella edulcora lo irremediable, decora en tonos claros la desolación, unta y cubre las heridas más profundas con palabras calmas”.

Sylvia dixit.

LUNA DE AGUA

Este jueves 4 de octubre presentamos Luna de Agua libro de relatos de nuestra querida Carmen Leticia Espriella publicado por Ediciones Altanoche.

La cita es a las 6:30 en el Depto. de Letras de la Unison.

SON VEINTE, SON TREINTA

Son veinte son treinta minutos el mundo desaparece la gente no existe la casa no existe la familia no existe sólo soy yo y la calle y caminar y caminar y palabras que no tienen sentido o tienen todo sentido son veinte son treinta minutos en que nada importa en que escribir bien no importa escribir mal no importa ser feliz no importa enfrente sólo está la calle y encima sólo mis pies que caminan un paso otro paso hay carros alrededor hay gente alrededor pero yo no los veo son fantasmas son figuras son sombras yo sólo camino no saludo a nadie los vecinos no importan nada importa son veinte son treinta minutos en que al mundo sólo lo habito yo en que formulo planes y luego los borro porque sí porque puedo creo oraciones y luego me río de ellas porque sí porque quiero son veinte son treinta minutos la calle es mía el mundo es mío yo soy mía y camino y camino y camino y parecen días parecen meses parecen años y los músculos de la pantorrilla duelen y el dolor se disfruta y el calambre en la rodilla el sudor en la frente y el sudor en la espalda y la sed la sed la sed son veinte treinta minutos

no hace falta más

SÍ, YA SÉ

  • que no debería estar tejiendo con un estambre color gris
  • que no debería usar camisetas o ropa color negro
  • que no debería estar viendo la bolsa de la basura a cada rato
  • que debería usar tonos más claros en mi cabello
  • que debería dejar de tronarme la espalda así
  • que debería abandonar las listas de cosasquetengoquehacer
  • que debería darle otra pasada de pintura a esa pared
  • que debería comprar el herbicida para el patio
  • que debería escribirle correos largos que hablen de extrañamiento
  • que tengo que hacerle cambio de aceite al carro
  • que tengo que volver mis ojos a esa novela
  • que tengo que reacomodar mi lío de libros
  • que tengo que comprar vitaminas
  • que tengo que ir al quiropráctico

pero ya lo dije una vez: yo, soy así.