GONE

She was gone. She left many years ago, when she moved away, when she changed her name, when she decided to do it for something (or someone) unknown to us. She was gone. She left when she visited us and we realized she wasn’t she, she wasn’t her anymore. When she torn all the pictures, all memories. She was gone. She left when she decided to stay there, over there, were the beating, the pain, the isolation were like an everyday prayer. She was gone. She left three years ago when she hung up the phone begging for oblivion, our oblivion. We never forgot. We never left. We were never gone.

She was gone, she was gone for good.
Until now.

She sent letter and photos to remind us what we hate the most: she is gone.

FRASE DEL MES

Escuchada a las once de la noche en Rosarito mientras se hablaba de las taquerías locales:
“Neta que esos son los U2 de los tacos”.

KIWI ROBBERY



Hoy me robé un kiwi.
Fui a casa de mis padres. Eran las 7:47 de la mañana. El hijo esperaba en el carro a la madre que corrió en sus tacones del 4 a recoger algo que el pequeño olvidó ahí la noche anterior (casi nada, la mochila de la escuela). Aproveché para dejar ahí mi edredón que pide un shower a gritos. Pasé por la cocina veloz a dejar la cosa esa sucia en el cuarto de lavado. El gran frutero de mi madre me sonrió. El gran frutero de mi madre lleno de delicias. El gran frutero de mi madre tenía un kiwi. Uno solo, uno nomás. “Mira, un kiwi”, me dije y salí de ahí. Los ocho pasos a la puerta de entrada los utilicé para pensar: “qué loco que haya un kiwi en casa, qué loco que sólo uno, hace cuánto que yo no veía un kiwi, me acuerdo cuando los kiwi me daban alergia, qué rico un kiwi” y antes de seguir con mis kiwipensamientos ya me había dado la vuelta.

Frente al gran frutero de mi madre estuve en la disyuntiva: “¿lo tomo y me voy o lo tomo y dejo una nota… lo tomo y subo a avisarle a mi madre que me voy a llevar un kiwi?” Si fuera un plátano o una naranja lo tomaría y no pasaría nada, incluso si fuera el último plátano o la última naranja porque es sólo eso: un plátano o una naranja. No es como que tus padres se van a levantar y al ver el frutero (el granfrutero de tu madre) dirán: “¿quién se llevó el plátano? ¿quién tomó la naranja?” Pero en este caso se trataba de un kiwi y cualquiera se levantaría, notaría su ausencia y gritaría: ¡¿quién tomó el kiwiiiii?!

Me la jugué.
Hice lo que normalmente no hubiera hecho.
Sonreí.
Tomé el kiwi.
No dejé una sola nota.
Me marché sin un solo atisbo de culpa.

Y heme aquí, feliz, saboreando my kiwi robbery.

La cuentista y los fot�grafos en Puerto Nuevo. Foto: LM Posted by Picasa

THERE’S NO PLACE LIKE HOME

Pues no tengo zapatillas rojas pero como si las tuviera daré tres golpecitos a mis talones cubiertos con mis converse que de tan pequeños parecen llaveros y repetiré: there’s no place like home, there’s no place like home…

entregaré mi boleto de aerocalifornia y volaré a casa.

la estancia ha sido cálida y provechosa pero, indeed, there’s no place like home, there’s no place like the arms of the little six and a half.

see ya, soon!

(alguien avísele a mi jefa que mi vuelo llega hasta las tres y cacho y que no podré ir hoy a trabajar)

ESTE POST QUE USTEDES VAN A LEER…

No es importante, estas palabras no son importantes.
LO importante es que este post está escrito desde mi nueva, linda, flamante y perfecta nueva computadora.

Ustedes ven palabras, sí peeeeero en realidad NO HAY PALABRAS para describir la emoción que siento en este instante.

p.s. A aquellos que planeaban regalarme una backpack para la compu FORGET IT el ibook set la incluía…

ULTIMOS VUELOS

Eso de tomar los últimos vuelos el día a una ciudad tiene sus desventajas.

1) Llegas al aeropuerto y, por supuesto, ya están cerradas las tienditas donde muy según tú comprarías las coyotas y la carne seca que te encargaron (y que por andar en otras ochocientascuatro cosas no compraste antes).
2) El único Wings de la ciudad en la planta alta del aeropuerto está cerrado, aunque esto no es tan acongojante considerando que: 2.1) atienden muy mal y 2.2) la comida no es tan buena.
3) El bar ya está MUY cerrado.
4) “No hay maquinitas como en Las Vegas” no tengo que explicarles quién expuso esta desventaja ni por qué. Puedo decirles, eso sí, que nunca hemos ido a Las Vegas.

Mientras observo todo esto, el de seis y medio tiene un humor de aquellazos, alega que NADIE debería viajar a estas horas para luego agregar enfáticamente: “no, más bien, yo NO debería estar aquí a estas horas!!”. Lo bueno es que unos minutos después, mi vuelo estaba listo. Beso en la mejilla, beso de naricita y adiós.

Luego, en el avión semivacío descubri aeromozas semivacías, cansadas, aeromozas que decian, sin decirse, “nadie debería bajar a estas horas”.

PERFECCIÓN

El médico hizo un corte transversal, la cuchilla se deslizó suave, casi tierna, sobre la piel que se abrió lentamente. La firmeza de su mano al cortar era impecable. Luegohizo el segundo corte, esta vez perpendicular al anterior. Perfecto también.

El médico se alejó un poco de la mesa. Se cruzó de brazos, observaba con detenimiento su obra, porque para él eso era una obra. Su obra. Descubrió la boca del paciente. A él le gustaba llamarlos pacientes, aún aquí. Escuchar los gritos después de una intervención, lejos del hospital le otorgaba un placer indescriptible.

El siguiente paso venía automáticamente, Oscar salía de la oscuridad, besaba los labios del médico. Después caminaba hasta la mesa y acariciaba la superficie húmeda y deshecha del abdomen. Soltaba pies y muñecas de la víctima. A él le gustaba llamarlos víctimas. Hombres y mujeres que necesitaban un corte. Uno perfecto.

PASTEL DE MANZANA, NIEVE DE VAINILLA Y CHOCOLATE CON BOMBONES

Bonita panza nos pusimos anoche, entre el pastel y la nieve que devoramos acompañados de un chocolatito parra con bombones de colores y de una larga lista de gente a la cual también devoramos por más que juramos que debíamos dejar el deporte extremo de descabezar gente o reputaciones.

La pequeña sala de mi pequeña casa se llenó de alegrías y definiciones cómplices. Varias manos tuvieron la bondad de poner el primer árbol navideño de nuestro hogar. Cuatro manos, dos poetas y dos latosamente pequeñas le otorgaron al árbol la imperfección que siempre se requiere.

Durante el transcurso de lo que llamaremos nuestra “pre-po-sa-da” se escuchó a the go team!, clap your hands and say yeah, tom jones (cantando a prince), belle y sebastian y cerramos con david bowie (a quien, oh dios, cómo extrañaba sin notarlo).

Las visitas, por cierto, dejaron la cocina limpia y el corazón contento.