NU YR

Y bueno hoy comienza el conteo.
Hoy terminamos un dosmilcinco en el cual se escribió mucho, se leyó insuficientemente (siempre será así), se trabajó montones, se viajó otro mucho y se lloró cuando fue necesario. Este año también se llevó a un alma amadísima, al hombre que me dio mi segundo nombre y mucho amor a mi madre y a toda mi familia. Este año dejé ir un par de maletas, desas que le pesan a uno en los hombros, en el corazón. Una se fue apenas anoche y planeamos, ahora sí, que viaje lejos, lejos… Este año una figura hizo su aparición, desde Turquía llegaron palabras que nos recordaron que “the pull of the family is undescriptible”.

Al rato iniciamos un dosmilseis que pinta maravilloso, se escribirá mucho, se leerá más, se trabajará montones, se viajara un otro mucho y se reirá incluso cuando no sea necesario. Happy Nu Yr to you all.

CARIÑO EN LÍNEA

Hoy 31 de diciembre cumple años nuestra adorada Laetitia y mañana 1o. de enero cumple años también nuestra siempre extrañada Marian, para ambas amigas, narradoras y personas magníficas va un abrazo con mucho cariño en línea.

2 YEARS

Mañana el de seis y medio y yo cumplimos dos años de independencia. Bueno, él tiene ya seis años de independencia pues básicamente desde que aprendió a tomar el biberón por sí solo me pasó de largo lo cual… Pero volviendo al punto, sí cumplimos dos años viviendo en nuestra belle and petite casa… el espacio ese que amamos, que nos tranquiliza, que nos pone de buenas, que nos obliga a descalzarnos y fodonguear hasta las doce los domingos. El lugarcito ese cuyo piso se trapea cada caída de luna pues a la “ama” de casa le cae regordo trapear.

En estos dos años hemos adquirido tres libreros, un comedor, tres sillas, una mesita para el micro, un gamecube, una compu, muchos libros y mejor no le sigo o ahora mismo mientras escribo nos vacían nuestro tesoro más grande.

Ahí, en la casa número siete ha habido visitas, ha habido cariño, ha habido cervezas, vino, leche con chocolate, jugo de uva y mucho té helado. Nos ha faltado café (¿puede alguien recordarme de comprar una cafetera en nuestro próximo viaje arizonense por favor?) pero nadie es perfecto.

Han sido los dos mejores años de nuestras vidas. Esperemos que el año siguiente me decida a comprar ya esa cubeta que exprime el trapeador fácilmente para que los dos siguientes además de buenos sean más limpios.

CONCLUSIONES A LA KONG

Después de ver King Kong, y ser seguramente la única espectadora que lloró a moco tendido al final, llegué a las siguientes conclusiones:

1) Debo buscar un amigo parecido al Capitán del barco para que me saque de todos los apuros habidos y por haber… (especialmente del jijo ratón que vive con nosotros, ya casi en plan de mascota el muy wey desde hace un mes).

2) Quiero un King Kong en mi vida (no tan grandote y no tan peludo, tampoco tan animalesco) (meza, ahórrate los comentarios).

3) Me gustaría así cuando derrotada por aviones y metralletas (o críticos y editores) ser capaz de levantarme y golpear mi pecho una última vez (si es sobre el empire state mejor).

BREAK UP (relatillo)

La verdad es esta: fui a que me patearas el culo… a que me dijeras de una buena vez lo que en realidad argumentabas desde la primera vez: no somos compatibles. Por supuesto que tus argumentos son tan vanos como tus besos. Tan frágiles como tu deseo. Si pudieras, serías capaz de decir que incluso el tamaño de tus lunares no combina con el tamaño de los míos. Todo con tal de terminar conmigo… de patearme el culo, pues.

Yo qué te puedo decir, no te voy a convencer de que tus lunares (redondos o no) (combinables o no) son un manjar. No hay argumentos suficientes (por lo visto tampoco besos, abrazos o palabras) que logren hacerte ver que esto podría funcionar. Además, no tiene caso, yo me hice a la idea y si fui a verte fue solamente a eso, a que me patearas el culo de una buena vez, así que ahorrémonos los sutiles “no eres tú, soy yo” y patéame, patéame bien duro mamacita.

LA ESCRITURA DE LAS SOMBRAS

Alphonse Dupront decía que la búsqueda histórica del sentido no es sino la búsqueda del otro. Para Michel de Certeu la historia hace hablar al cuerpo que calla. Juan Villoro admite que en cierto modo la literatura deriva su fuerza de reparar un origen perdido. J.M. Coetzee plantea que uno no escribe porque tenga algo que decir sino que la escritura revela lo que uno quería decir. Y puedo continuar citando autores e ideas que a fin de cuentas nunca nos van a explicar qué son esas sombras que se esconden bajo nuestra escritura y que nos empujan a ello: a escribir.