UN ALMA CERCANA

1994

Posted on | September 17, 2014 | No Comments

BY LUCILLE CLIFTON

i was leaving my fifty-eighth year
when a thumb of ice
stamped itself hard near my heart
you have your own story
you know about the fears the tears
the scar of disbelief
you know that the saddest lies
are the ones we tell ourselves
you know how dangerous it is
to be born with breasts
you know how dangerous it is
to wear dark skin
i was leaving my fifty-eighth year
when i woke into the winter
of a cold and mortal body
thin icicles hanging off
the one mad nipple weeping
have we not been good children
did we not inherit the earth
but you must know all about this
from your own shivering life

maestra

Posted on | September 14, 2014 | No Comments

Hay toda una saga de maestros y maestras en mi familia. Mi madre, mi abuela, mi bisabuela y más a los alrededores. Dicen que de pequeña yo juré y perjuré que no sería maestra pero el destino cuando bien escrito no tiene falla. Comencé a dar clases como cualquiera comienza ahora a trabajar en un McDonald’s a los 18 y de pronto simplemente no dejé de hacerlo. Tengo veintidós años parada al ladito de un pizarrón (luego se volvió pintarrón, luego se volvió pantalla pero para el caso es lo mismo).

Descubro que en este momento de mi vida si no fuera por el tiempo de aula estaría perdida. De pronto, preparar una clase sobre los tipos de oración se vuelve la única manera de no pensar de no sentir de no llorar de no patalear la ausencia de mi madre.

Soy maestra porque ella lo fue. Me jalaría en este instante las orejas si yo me anclara en la cama negándome a ir a trabajar.

My mother’s incomparable love

Posted on | September 12, 2014 | No Comments

My mother’s love. Nevermore during the night will I go and knock at her door because I cannot sleep and want her to keep me company. With the cruel thoughtlessness of sons, I would knock at two or three in the morning, and always she would reply, waking with a start, that she had not been asleep, that I had not woken her. She would get up at once and come in her dressing gown, staggering with sleep, to offer me her dear assortment of maternal comforts, an egg flip or even almond paste. What could be more natural than to make almond paste for her son at three in the morning? Or else she would suggest piping hot coffee, which we would drink cozily together, chatting endlessly. She saw nothing unreasonable in drinking coffee with me at three in the morning, sitting at the foot of the bed and telling me until dawn tales of old family quarrels—a subject on which she was an expert and in which she took a passionate interest.

 

Book of My Mother, Albert Cohen

me

Posted on | September 9, 2014 | No Comments

me siento descosida

me siento hilacho

me siento el botón que nadie recogió del piso

me siento el ojal que no encuentra el botón

me siento como colgada en un clóset que nadie abre ya.

los rincones de esta casa

Posted on | September 8, 2014 | No Comments

los rincones de esta casa, madre, esconden secretos, manías, gustos. vitrinas con tus figuritas de cristal o de porcelana. tus puertitas retacadas de tazas navideñas o vajillas bonitas que sólo usábamos en navidad. también, ya te lo dije, encuentro carteras por todos lados con tarjetas expiradas. viejos recibos de empleos que dejaste hace siglos, agendas que tú convertiste en directorios telefónicos bajo un sistema poco alfabético. los rincones de esta casa, madre, me hacen sonreír y llorar al mismo tiempo. y este solo apenas es el segundo día sin ti. habrá qué ver que me encuentro mañana.

cambiando de tema, madre, fíjate que el roberto -el amigo del ale- hoy llegó al hospital a donarte sangre y llamó para preguntar tu número de habitación, qué triste debe haber sido oír que su sangre no llegó a tiempo y qué risa, madre, que mi papá dijo: dile que sí, que done de todos modos porque dejamos un adeudo. adeudo de sangre, habrase visto. hoy me escribió una ex-alumna tuya, diciéndome que te quería mucho, yo también le quise responder pero todavía no agarro ánimo para contestar todos los correos que entre ayer y yo me llegaron. me escribió una amiga que es poeta, y me mandó el poema más hermoso y la última línea te la regalo mamá, te la regalamos ella y yo, te la regalamos ella, mi hermana y yo, te la regalamos ella, mi hermana, mis mafaldas y yo: “Barcas somos de tu mar.”

soy tu barca y te navego, ya te dije, en los rincones de tu casa y en los de mi memoria.

Silvia Isabel

Posted on | September 7, 2014 | 1 Comment

10695307_662796157161665_462962796_nSilvia Isabel Zéleny Barraza nació el 17 de mayo de 1937. Era Tauro pero decía que era geminis porque la relación con su único hermano era así, de gemelos. Se casó a los veinte años con Alejandro Aguilar y tuvo cuatro hijos. Fue profesora de primaria y profesora de español en secundaria. Estudió teatro y fue monja, madre, abuela y troyana.

Silvia Isabel Zéleny Barraza fue diagnosticada con cáncer en la pleura el año pasado, desde entonces recibió quimioterapia y radiación. Nunca perdió el cabello que era lo que más temía, perdió los cachetes, eso sí. De los sesentaytantos kilos que pesaba bajó a 39.

En casa queda su olor, sus sitios, sus figuras de porcelana, sus canastas, su gato, su perro, carteras en casi todos los cajones de todos los muebles de la casa. Nadie le dijo que a las tarjetas viejas hay que cortarlas y tirarlas. En casa quedan un perro y un gato que la buscan y nos ven como preguntándose dónde está. Nosotros nos vemos los unos a los otros exactamente igual, preguntándonos no dónde está sino cómo está.

Silvia Isabel Zéleny Barraza fue madre, esposa, amiga, hermana, tía, abuela, profesora, actriz y escritora. Mi amor más grande.

Para Mi Bella Durmiente

Posted on | September 2, 2014 | 1 Comment

Tal vez retornan aquellas imágenes,
abrimos la caja de cristal y tomamos nuestra antigua cabeza, nuestros
primeros espejos ocultos allí,
y acariciamos temblado los labios de esa boca, que parece
atrapada por aquel irresistible deseo de morder el infinito,
pasamos los dedos por el suelo de esa frente, por la apariencia de
las mejillas que se resisten a la revelación,
y ya para entonces, otra vez, nos hemos olvidado de la forma de
nuestra antigua cabeza,
del deseo de esta mano con que aún acariciamos,
hemos perdido para entonces la cuenta
de nuestras estrellas y de nuestras hormigas.

La bella durmiente, fragmentoJosé Carlos Becerra

 

reversa

Posted on | August 26, 2014 | No Comments

vamos de reversa. contando días para volver al terruño. para subir al primer piso. cama 117. vamos de reversa deseando que se pudiera dar reversa, al tiempo a los días a la salud a todo. vamos de reversa, vamos a verla a ella.

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