¡¿Por qué te hacen esto?!
ME FIJO
en las banquetas en las calles en los carros en los gatos y los perros; en los árboles en las plantas en las bancas en las mujeres con hijos en las mujeres sin hijos en los hombres con hijos en los hombres sin hijos en los niños uniformados en las abuelas de la mano de los niños uniformados; en los botes de basura; en los sonidos de la mañana el viento los pájaros las hojas de los árboles el lejano carro de bomberos alguna ambulancia;
me fijo. son las 6 am. me fijo.
martes de crónica
Me levanté hipertemprano a hacer una meditación que es algo así como un acetaminofen para el alma (o será anfetamina?), me preparé un poco de avena (con cantidades hiperbólicas de canela) y, mientras se enfriaba, hice 40 hermosos minutos de yoga.
Me bañé, me vestí, me peiné. De fondo: Mumford and Sons.
Luego a tomar el camión para ir a la universidad. Me tocó, otra vez, el chofer que es inteligentísimo para sacar plática. De esos que no matter the silence logran romper el hielo, sacarte plática, hacerte reír y bajarte del camión con mejor humor. Hoy, sobre todo, se trataba de estar de mejor humor. Me fui al student union a trabajar: correos, tareas, lecturas, textos para la revista. De fondo: una mezcla de chai con té de roibos.
Estoy en la época de los paquetes, esto es mandar textos a concursos. Una vez enviados trato de no pensar en ellos pero en esta ocasión estoy mandando un cuento al que le apuesto un montón, dan ganas de quedárselo para siempre aquí (señalo el corazón).
De pronto, llegó el mediodía, tenía hora y media antes de la junta con el jefe, corrí por una sopita para acompañar mi menú de huevo cocido y trocitos de nectarina. Me comí mi almuerzo en una mesa que compartía con a) una muchacha con una bolsa inmensa de doritos y dedos pintados de doritos y b) un señora que jugaba farmville y tomaba jugo V8. Ambas veían con rareza mi menú de sopita y huevito cocido.
Llegada la hora tomé mis cosas y marché a la oficina del jefe, en algún punto del campus alcancé escuchar “Reina, esclaaava o mujeeeeeer” ¿recuerdan esa canción? pues mi mente sí y comenzó a cantarla quedito ahí arriba. Pensé que ese era un buen título para un cuento. Pensé, también, que ese es un buen título para muchas cosas.
Mientras hacía las correcciones para el jefe, mordisqueaba la nectarina, contestaba correos de gente que quiere estudiar en este programa y leía el periódico. Mi país se sigue yendo por el caño y apenas es martes.
ESOS SILENCIOS
Armando Armengol conversa con Luis Arturo Ramos sobre lo que llama un doble despojo: la pérdida del padre en un atentado terrorista contra Cuba y la forma en que el hijo narra esto y cómo fue borrado de la historia por vivir en Estados Unidos.
Armengol describe cómo, cuando va a Miami, siente que va a estar frente a frente con gente involucrada en lo ocurrido o escuchará, accidentalmente, una conversación indeseada. “Siempre tengo las orejas paradas y nunca estoy tranquilo…” taquigrafía verbal a su alrededor puede convertirse en una bala que, certera, despierte el recuerdo. Y la explosión y la muerte y todo vuelve a ocurrir. Pero no ocurre:
“Lo que sí ha ocurrido es que he entrado en lugares donde hay gente que conozco y que se calla cuando llego. Me doy cuenta de que han estado hablando y que, como la mayoría son reaccionarios, piensan que el tipo ese es un patriota y, por cortesía, se callan”.
La entrevista completa: aquí.
lo que no es
No es:
- una biografía novelada
- una semblanza
- un diario
- una crónica
- una memoria
- un ajuste de cuentas
- un intento de comprender
- una figura en papel
- una distorsión de la realidad
Sino all of the above.
Se narra así, textos cortos pero tirantes. Textos que lastiman adaptan y adoptan, las formas del amor y la extrañeza. La entrañeza. La ajenidad y lo propio. Lo que adolece bajo el arma de la escritura.
Un incendio, decía mi gran tutor Mario González Suárez, es una emoción no asumida. Por lo tanto: aquí no hay incendios, aquí señores: se asume.
YA RECUERDO
Mi más reciente obsesión es otra obsesión, aquella de los escritores por escribirse a sí mismos; es decir, escribir sobre sí mismos. Digo escritores pero también puedo decir músicos, pintores, fotógrafos. Digo artistas pero también puedo decir genuinos seres humanos que por alguna razón tienen necesidad de hablar de sí escribiendo.
Entre documentales y páginas voy hilvanando un universo que me atrapa. Claro, procuro no ser ingenua. Leo y veo preguntándome cuál es la intención de esto, qué hay detrás de ese pulsar de dedos al hablar de sí. El asunto no me es novedad, lo he dicho aquí alguna vez: con frecuencia en una fila, en una sala de espera una media sonrisa o un con permiso es el inicio de una charla, o de un monólogo del que soy interlocutora. Si ustedes supieran la cantidad de veces que termino escuchando historias personalísimas de gente que no conozco y que no he vuelto a ver. Pero esas historias por más personales, siempre y siempre, terminan siendo un ejercicio de ficción.
Aquí, lo sé, está mi tesis. Aquí, también lo sé, está un libro.
Memoria o ficción. Memoria ficcionalizada. En esta nueva obsesión apelo pues a lo que dice Joyce Carol Oates: Cuando una persona dice “ah, sí, ya recuerdo”, puedes dar por sentado que ya está inventando. El instinto para contar historias está ubicado en la misma médula que el instinto de reproducción de las especies.
JUST OWN IT!
This happens again and again. I guess Lisa has become some sorta messenger in my life.
Let me explain.
Lisa, the tatooed lady as the song says, is my hairdresser, she fits perfectly in my life, understands my hair issues and has been able to figure out what i am trying to do with it. But hair is not our only issue. We always end up talking a lot about so many things.
Yesterday our conversation was no different. The topic lead her to tell me: you know Sylvia, i think that one has to make decisions and whatever they are, you have to own it. I mean if one decide that all one wants to do is to serve coffee and have a relaxed life, its fine, i understand it, one doesn’t have to reach out for higher plans if one doesn’t have it… one has to do what one wants to do, but one has to say it… I mean: Just Own It!
And she kept giving me examples and kept saying how important is to Own It and me, there, with my pretty short bangs and my half blue hair was listening to her and thinking of all i have done and owned, and all that is still there that i haven’t owned openly and firm.
Just own it! was dancing in my mind all the way back from Lisa’s to my house.
I write but there is a kind of writer that i will never become, i am aware of that and i own that. I am a woman and i am a kind of woman who jumps out of faith and i own that.
I just owned so many other things. If you only knew.
EN SUS MARCAS, LISTAS…
- Ya llegó la compu.
- Ya llegó el modem.
- Ya tengo celular.
- Ya me aprobaron mi proyecto de independent study.
- Ya me pagaron una revista.
- Ya tiene amigos mi hijo.
- Ya tenemos mascota.
- Ya podemos hablar de una nueva novella (así con ll).
- Ya tenemos planes para el cumple que se acerca.
- Ya, ya, ya estamos listas para arrancar el semestre.
SE LE MIRA
Una de mis frases favoritas escuchadas en todos lados en esta tierra texana es: ‘se le mira bien bonita’. En mexanismo bárbaro.
fin.
henos aquí transmitiendo desde la universidad de texas
porque a casa todavía no llega la nueva y flamantísima MacBook Pro que el Servicio Secreto nos ha enviado… fuentes cercanas al SS nos han hecho saber que el equipo en cuestión llega mañana mismo, lo cual hará a mis deditos y a mis lectores (o sea a mi mamá, a mi hermana, al wells fargo) muy felices porque de seguro me han extrañado.
el proceso de duelo por la macsita blanca ha sido superado (ningún chocolate o pan dulce fue dañado durante el proceso), ni hablar se cierran ciclos se abren otros. bendito sea que fui paciente y mis editores también porque todo esto ocurrió justo en el cierre de dos de las revistas.
seguiremos informando.
por lo pronto, a ver, ya leyeron el artículo de Vera Fogwill en Radar?? vayan, corran, es simplemente maravilloso. Tengan kleenex a la mano y antes de ponerse a leer Los Pichiciegos o cualquier otro libro del padre, busquen en la red Las mantenidas sin sueños y ordénenla.
fin de los comerciales y de la transmisión.
