LORDY, LORDY YOU ARE NOW FORTY!

La persona en mi vida cumple hoy 40 años. A los casiveinte dejó su país y se aventuró en otro idioma. Al cumplir los 30 volteó su vida como si fuera una bolsa de esas gigantes, lo dejó caer todo a la mesa y seleccionó qué se iba y qué se quedaba, qué era lo que ya no quería cargar y qué era lo que aún cabía en su vida. No sé bien cuál es su proyecto de los 40 pero sé muy bien que de un modo u otro, voy a ser testigo.

Oh, Lordy, Lordy, when will i be forty!?

 

 

yyyyy

y pomada y venda y hielo y reposo y pie en alto y más hielo y más pomada y cantidades olímpicas de ibuprofeno y cariños y reiki y reposo y reposo y reposo.

henos a mí y a Dylan el Gato (que es una versión surrealista de Garfield) cuidando al preadolescente caído. henos a mí y a mí teléfono recibiendo las llamadas y mensajes de la gente que nos quiere.

yyyyy esperamos que esta odisea acabe pronto (para que no se nos junte con otra, claro está).

ufff.

DICEN QUE ENFERMO QUE COME Y MEA

El diablo que se lo crea. Pero qué se puede decir de enfermo que juega xbox? porque señoras y señores el hijazo de mi vidaza en una cascarita de basketball se dio en todísima la torre, y en el tobillo. Y helo ahorita postrado cual damo de las camelias pero eso sí muy agarrado del control del xbox matando zombies.

Se aceptan cariños, apapachos y demás.

LA KINDLE

Va a cumplir un año conmigo. Fue mi (auto) regalo de cumpleaños el año pasado. Vino a aderezar mi vida, a facilitar mi comunicación, a llenarme los ojitos de libros preciosos. Hoy que estaba depositando en ella un libro de Sylvia Molloy me puse a revisar a sus otros hospedados: Piglia y Nothomb andan por ahí, también la Dickinson y la Austen, un poquito de Faulkner, otro cachito de Hemingway. Chapman se asoma al igual que Spivak.

De todo un poco.

Nunca, nunca va a sustituir un libro-libro, pero la verdad me da seguridad saber que en este pequeñito aparato cabe una biblioteca entera.

BIBLIOTECARIA o LIBRERA

Ese sería mi empleo ideal. Imagínenme, sonriente les diría dónde pueden encontrar eso que buscan. Les recordaría cuándo lo tienen que regresar o bien cuándo sale la siguiente novela de ese autor que a ustedes tanto les gusta. Leería, acomodaría libros, caminaría por los pasillos que huelen a historia a poesía a ensayo a cuento a novela a gente que fue y vino.

Lo malo es que en mi universidad es más pinche fácil vender bollitos en un jardín que conseguir empleo de bibliotecaria.

No pierdo la esperanza, mando y mando mi currículum esperando que un día pegue el chicle.

MI CENTRO

A veces se me pierde, se me escurre de entre las manos. Lo veo partir y no logro alcanzarlo. A todos nos pasa, ¿no? estamos ahí muy derechitos en la vida y de pronto, pum, perdemos nuestro centro. No importa si son días o son horas, esa sensación de no tenerlo fatiga. Lo busqué en una bandejita de sushi de atún (primer alimento animal en muchos varios días), luego traté de pescarlo en una taza de chai-roibos. Pero al centro comencé a recuperarlo en el centro, ese lugar tranquilo y fraternal donde todos los viernes aprendo algo. Luego, ya en casa, una llamada de larga distancia se convirtió mágicamente en un abrazo, en un cariño, en un recordatorio. Soy humana y porque soy humana a veces puedo perder el centro y se vale, sí se vale, sentirse triste al respecto.

Mi centro apareció hoy, en el maullido de un gato, en un pan integral, en una escoba, en un renglón. En la vida, la sencilla y mágica, vida diaria.

yo no nací en un lugar

yo no nací en un lugar sino en una historia. Vengo de un pasado hecho con cosas que no se pueden decir y que se han convertido en sí mismas en una ciudad inventada. Este libro es una de ellas. Lo que permanece de la familia de mi padre, su rastro, su estela: el relato casi orgánico con el que comencé a narrar. Porque este libro con aroma de fruta recién arrancada y pescado agonizando en un cubo es en realidad mi primer libro, aunque no lo hubiera escrito antes. De aquí es de donde vengo. Ésta es mi semilla. Una historia constantemente explicada, un impulso.

Lolita Bosch, La familia de mi padre.

DE RISA

Hoy pensé en mi madre. Ocurrió cuando tendía la cama. Extendí la sábana que flotó ligeramente, en ese espacio entre la sábana y el colchón, ahí, ahí pensé en ella. Me acordé cuando, de pequeña, al verla tender la cama corría a decirle:  DE RISA, MAMÁ, DE RISA. Así le llamaba yo al juego que no sé cuándo inventamos y no sé cuándo dejamos de hacer. Ella extendía la sábana, la hacía flotar y yo me aventaba a la cama veloz y esperaba a que la sábana cayera sobre mí… soltaba tantas carcajadas. No recuerdo si ella también.

Ahí estaba yo, les digo, tendiendo mi cama, haciendo flotar la sábana y vi a la niña que no soy corriendo al colchón. Vi a mi madre que no está, parada junto a mí.

De risa, me dije.