VISUAL, FASHIONISTA y STREET

Visual paga mi nueva MacBook Pro y hoy le comprará el Gears of World a mi hijo. También paga el internet y mi chai de los sábados por la tarde en el Kinley’s frente a un buen libro. Pero no sólo eso, VISUAL me hace feliz. He aquí nuestro flamante primer número.

 

Fashionista me ha comprado dos libros de Eileen Myles, uno de Maggie Nelson, otro de Sylvia Molloy y uno más de Nicolás Peyceré. La próxima semana, me comprará un futón y pagará la luz. Fashionista, además, me divierte horrores y me enseña a vestirme bien. Nuestro más reciente número aquí.

 

Street me inició en este universo. Me dio un camino paralelo cuando dejé la vida docente en el Cerro ITESM. Street, sin saberlo, me ha hecho mejor traductora, narradora y caminadora.Street me debe un par de tenis, pero yo le debo mucho más. Aquí puede usted callejear.

¿Quién dice que la escritura no deja?

TESIS

entre otoño y primavera del 2012 mi concentración toda, o casi toda, estará en la tesis.. y ya la veo venir, no sólo con todo eso que le da a uno cuando uno está en una tesis sino lo que le da a uno cuando la tesis de uno se trata del libro que viene arrastrando uno desde tanto ya. no sólo porque ya hay algo escrito sino porque se carga en la piel, es casi un cromosoma. se avecinan tormentas, se sabe.

pero.

cuando se encuentra quién dirija esa tesis y cuando la persona encontrada acepta, entonces uno sabe que hay paraguas y hay gabardinas para la tormenta. se va a estar bien.

comenzamos pues el conteo. iniciemos pues con un nuevo tema en este blog. armémonos pues de valor. hay que.

hay semanas

en que todo parece gris, te sientes como con una sola nubecita lluviosa persiguiéndote a donde quiera que vayas, recordándote que las cosas no marchan bien y que mejor te hubieras quedado en casa a ver caricaturas viejas de bugs bunny. hay semanas en que hasta la sopa te sabe mal, o te sale mal, y te la comes porque te la tienes que comer pero sabes bien que ese no es el sabor que buscabas, los fideos dejan de ser tu refugio alterno. hay semanas en que hasta te duele la cara por mantener esa sonrisa congelada de “aquítodosestamosbien” porque bien sabes tú “queaquínadieestamosbien”.

sí, hay semanas así, bien perras ellas que te acaban a mordiscos.

esta, definitivamente, no es una semana así. esta es una de esas semanas en las que recojo frutos y que me prepara en todo sentido para cuando camine yo por las calles con una pinche nubecita lluviosa. ahí estaré yo empapada y con el cielo gris pero guardando en el bolsillo la sonrisa que esta semana me ha traído.

 

TONS

OF WORK AND WORK AND WORK AND WORK… AND WROK AND KORW AND KROW AND ROWK AND AND AND AND.

TONS OF

Tons of tea: you name it, roiboos, chai, chamomille, green, black.

Tons of work: writing, reading, editing, washing clothes.

Tons of music: Anna Calvi, Feist, Tori Amos (yes, we are in powergirl mood).

Tons of enthusiasm: there is no other way to work.

Tons of time: not really but I pretend.

Tons of me.

PRÍNCIPE HÚNGARO

Hace mucho que no escribo aquí de mi Príncipe Húngaro y es que hace mucho que no sé nada de mi Príncipe Húngaro, lo tengo perdido entre sabáticos, perros, gallinas y casas gigantes por encima del bosque. Mi Príncipe Húngaro que se levanta temprano a ver las carreras de autos, que tiene un x-box y que tiene perros de mi tamaño. Mi Príncipe Húngaro que me cuidaba cuando niña, que me enseñó lo que era el atún, la coca-cola, que me llevaba al kinder en bicicleta. Lo extraño, extraño sus llamadas, sus charlas que pueden comenzar con Foucault y terminar con Fútbol.

Si alguien sabe de él, díganle, díganle que esta semi-princesa húngara que habita la Texana Tierra lo busca y lo busca.

BETTER WORLD BOOKS

I have finally found the best place to buy books online. It’s a warm site. It has its own agenda, each book you buy means a book they give away for school libraries. They have a great selection and great prices. But what has taken my breath away is the email they sent to let me know my books are coming home. Here, this must be shared:

“Hello Sylvia,

(Your book(s) asked to write you a personal note – it seemed unusual, but who are we to say no?)

Holy canasta! It’s me… it’s me! I can’t believe it is actually me! You could have picked any of over 2 million books but you picked me! I’ve got to get packed! How is the weather where you live? Will I need a dust jacket? I can’t believe I’m leaving Mishawaka, Indiana already – the friendly people, the Hummer plant, the Linebacker Lounge – so many memories. I don’t have much time to say goodbye to everyone, but it’s time to see the world!

I can’t wait to meet you! You sound like such a well read person. Although, I have to say, it sure has taken you a while! I don’t mean to sound ungrateful, but how would you like to spend five months sandwiched between Jane Eyre (drama queen) and Fundamentals of Thermodynamics (pyromaniac)? At least Jane was an upgrade from that stupid book on brewing beer. How many times did the ol’ brewmaster have one too many and topple off our shelf at 2am?

I know the trip to meet you will be long and fraught with peril, but after the close calls I’ve had, I’m ready for anything (besides, some of my best friends are suspense novels). Just five months ago, I thought I was a goner. My owner was moving and couldn’t take me with her. I was sure I was landfill bait until I ended up in a Better World Books book drive bin. Thanks to your socially conscious book shopping, I’ve found a new home. Even better, your book buying dollars are helping kids read from Brazil to Botswana.

But hey, enough about me, I’ve been asked to brief you on a few things:

We sent your order to the following address…”

This is, definitely a better world book.



La escritura de las mujeres

CUANDO LA HERMANA ESCRITORA llega bajo la sombrilla de la escritura, muestra sus generosidades y comparaciones, unas abreviaciones, o los vestidos desflecados. SUS GRAMÁTICAS trepan en los sonidos, en las palabras, en las salas de combinaciones. O en lugares deshabilitados. Cómo explicar las gramáticas femeninas. Tan formadas del cuerpo. No se puede con las explicaciones entrometidas. La hermana dirá que puedes apartar tus nubes con su ayuda. Puedes ver el color de sus ojos, con el entendimiento de una cuidadosa atención. ¿Pero seguiremos preguntando?:
Cómo escuchar, a Kate Bush en Pi, y la experiencia vocal de Björk en Medulla. Cómo leer los poemas, de Heather Thomas, y Deseo de Elfriede Jalinek, y El milagro del desayuno de Elisabeth Bishop. Cómo ver, los recortes de cuerpos femeninos de Francesca Woodman, y la fotografía de Jeanne Moreau en los años 60. Por qué, Isadora Duncan entristeció a Sergei Esenin, y la bíblica Jael clavó al general Sísara con una estaca en la cabeza. Por qué, Clitemnestra gritó Un daímon me ha perjudicado, y Safo en metro de epopeya escribió A quién de nuevo debo persuadir, y Alejandra Pizarnik dijo Ayúdame a no pedir ayuda, y Bessie Smith cantó antes de morir Voy a beber un buen trago y conquistar a esos morenitos. Y Sylvia Plath fue leída por Janet Malcom. She being Brand, habría dicho E E Cummings. Y Cecilia y Marina ya susurran juísh juísh, como dos varas agitando el viento.
Nicolás Peyceré

LAS BUENAS HIERBAS

para Sofía

Una vez me llegó un correo cadena que explicaba que cuando un grupo de mujeres se reúne se “secretaba” una hormona (lo siento, no recuerdo el nombre y a lo mejor ni siquiera es una hormona) que hacía que las mujeres reunidas se sintieran mejor. Era un asunto científicamente comprobado y todo. Me acuerdo que no creí en el asunto científico pero mi parte romántica sonrió y pensó que sí, que claro que era así, que no podía ser de otro modo.

Hoy al ver Las Buenas Hierbas de María Novaro entendí más este asunto. Los lazos femeninos curan, alivian, protegen. Una madre enferma y la hija que la cuida. Una abuela triste y la nieta que la cuida. La muerte muy por debajo de todas estas cosas. María Sabina por encima de todas. Novaro planta personajes entrañables, revela lo más dulce y lo más terrible del ser humano.

Vi la película desarmada. Volví a casa llevándome en la piel ese carnaval de hierbas y emociones. ¿Dónde estás cuando aquí te necesito?