SIENDO HONESTOS

Íbamos en el auto. Yo, un mar de lágrimas por dentro, con los nervios de punta, preguntándome si estábamos listos para esto. Le dije “tengo que hablar contigo”, me estacioné, lo miré y le dije. Le dije a mi casitrece quién soy. Le conté una historia, le conté otra, fui todo lo honesta que se puede ser con un hijo como el mío. Entonces, ya las lágrimas no estaban por dentro, salían, salían a borbotones, de su lado, del mío. Entonces hubo preguntas y entonces, bendito sea, yo tenía respuestas.

En mi familia, esta familia que se compone de dos, estamos siendo honestos.

2011

  • Escribí 6 o 7 cuentos absolutamente nuevos.
  • Conocí a Sofía y viajé a Tierra Amish dos veces.
  • Leí 30 o 35 libros siguiendo el reto que me autoapliqué en goodreads.com
  • Traje al de casitrece a vivir conmigo a la Texana Tierra.
  • Adopté a Dylan.
  • Le abrí y le cerré la puerta al pasado.
  • Vi de cerca el proceso y el éxito en la custodia de mis sobrinos.
  • Gané un premio de cuento (y con ello pagué el seguro de mi carro).
  • Encontré la traducción.
  • Conseguí empleo en tres revistas divertidas.
  • Me atropellaron y me redescubrí.
  • Me tatué.
  • Leí al lado de Rachel Levitski y de Silvia Molina.
  • Me compré unos puma.
  • Crecí un centímetro.
  • Vi nevar.
  • Me dejé crecer el cabello.

Sirva esto para decir que el 2011 fue pretty decent with me.

That’s what there is to do and get it while you can

I’m not telling you to make the world better, because I don’t think that progress is necessarily part of the package. I’m just telling you to live in it. Not just to endure it, not just to suffer it, not just to pass through it, but to live in it. To look at it. To try to get the picture. To live recklessly. To take chances. To make your own work and take pride in it. To seize the moment. And if you ask me why you should bother to do that, I could tell you that the grave’s a fine and private place, but none I think do there embrace. Nor do they sing there, or write, or argue, or see the tidal bore on the Amazon, or touch their children. And that’s what there is to do and get it while you can and good luck at it.

― Joan Didion

EL AÑO DEL PENSAMIENTO MÁGICO

Me he dicho una y mil veces que soy narradora. No digo cuentista, no digo novelista: digo narradora. Creo que hasta lo digo subrayado (y no por la calidad de lo que hago sino por el gusto de hacerlo). Pero en este año he descubierto una nueva pasión y un nuevo interés. Y como me conozco, y me conocen, cuando algo se me planta en la cabeza lo cumplo (tardequetemprano, pero lo cumplo).

La culpa de todo la tienen dos mujeres: Maggie Nelson y Joan Didion. Ninguna de las dos lo sabe pero bueno, bastante tienen ellas con sus propias escrituras. El caso es que en el 2012, el que ahora llamo el año del pensamiento mágico comenzaré a trabajar para convertirme en una buena traductora y a trabajar-trabajar-trabajar para iniciar mis pininos en la dramaturgia.

Lograrlo no es el asunto: realizarlo sí. Y de realizadora tengo mucho, así que ya se enterarán de estos casi-propósitos del año del pensamiento mágico (oséase: el año nuevo).

LO SIENTO TODO

La conocí hace un par de años. El Peter me la entregó. Me dijo: mira, esta es Feist. Y la escuché y la escuché y la seguí y I feel it all se volvió mi himno. Luego descubrí que esa vocecita yo ya la amaba cuando se escondía un poquito en Broken Social Scene.

Un disco, luego otro.

Y Feist y sus letras y su música me acompañaron en las buenas, las malas y las peores.

Si hoy me preguntaran ¿cómo estás? no sabría ni qué contestar. No sé si bien, mal o peor. Pero escucho Metals de Feist y nadanadanada importa. Los cuentos que se escribieron o los que no se han escrito. Los hermanos que están y los que no están. Los amigos. Los exes. Los sexes. Nada importa.

Hay metales.

Hay Feist.

bring’em all them back to life…
http://youtu.be/INtvoVTYeGc

 

entonces: bailar

Pasé el día en la cocina. Hoy preparé mi primer pavo, una delicia con harto arándano y cariño. Compañeros ideales: ravioles y ensalada de manzana. Picar, mezclar, guisar. Música de fondo.

La cena quedó rica, un par de juegos de mesa. Risas y charla.

Y lueeeego: mi otra familia, la familia por adopción, vino por mí y nos lanzamos a un lugar, lleno de más familia, de más risas, de más charla y de HARTA música.

Entonces: bailar se vuelve el remedio.

y después de dos años

de lucha. de lágrimas. de ires y venires. de papeleos. de citas en la corte.

hoy

finalmente: a mi hermana se le concedió una custodia compartida.

sí hay finales felices después de todo.

siendo y estando

el sillón. la tele. el té. el otro sillón. un libro. otro té. sopita de lentejas. una cobija en las piernas. tomar siesta.  doblarse pero no quebrarse. mantenerse siendo, mantenerse estando.

Ser y Estar

Este invierno no tejo. Me vine sin agujas y sin estambre a casa. Mi vieja tradición de volverme loca haciendo bufandas, gorros y guantes la guardaré para otro invierno. En esta ocasión leeré, veré televisión y miraré por la ventana. Trataré de alejarme un poco del teclado y disfrutaré de las pequeñas cosas (o de las cosas con queso). Voy a dormir un par de horas más al día. Voy a tomarme un té y sentarme a ver la vida.

Este invierno me voy a dar el espacio que a veces no me permito tener para los dos verbos más importantes, el ser y el estar.

Diciembre será de ser y estar.

EN LA CARRETERA

En la carretera siempre ocurren cosas, es decir, cosas en mi cabeza.

En esta ocasión, mientras las nubes se movían y las montañas nos pasaban de lado, yo sostenía un diálogo con mi padre. Le decía esto, le decía aquello. Imaginaba los posibles escenarios. Ese y aquel gesto. Borraba y lo volvía a intentar, decirlo de otro modo, plantearlo así o asá.

En la carretera yo hablaba con mi padre y le decía lo que aún no le he dicho, lo que se es.