LAUNDROMAT

Voy todos los domingos. Me llevo mi carga de ropa de color y de ropa blanca, jabón, monedas y un buen libro. Meto dos lavadoras y me siento a leer. Leo y no. Porque de pronto el Laundromat en Rio Grande se vuelve en sí mismo una narración. Están ahí el padre de unos 70 años y el hijo de más de treinta. Se toman turnos para meter, para sacar, para doblar. Por otro lado, una señora con sus dos hijas adolescentes que alegan quién manchó esta blusa y quién es la que siempre usa aquel pantalón. A veces llega el señor con traje, corbata y maletín que vende, créanlo o no, tacos y tortas a dos dólares. Está, siempre de fondo, la música de Juan Gabriel o de Paquita la del Barrio. En ocasiones hay algún chico que mete tres prendas, las lava y las seca, no las dobla. Se mete al baño y listo: sale uniformado. Hay una señora que tira monedas otra más que las atora en la lavadora, una más que trae un bote de té helado lleno de ellas. Siempre hay un niño que llora, otro que ríe. Alguien que lee el antiguo testamento y otro más busca trabajo en El Diario de El Paso.

El laundromat es, todo él, un lugar donde se acumulan historias y personajes. ¿Quién seré yo ahí?

HAY IDEAS

Que de tanto estar en la cabeza la marean a una. No es su intención, lo sabemos. Pero así es. Pero prefiero estar mareada de ideas que insomne de incertidumbres.

en el camino de la buenez

Así como de repente puedo tener mis momentos sesudos también tengo mis momentos de superficialidad total. A lo mejor son más de los necesarios pero qué se le va a hacer.

El semestre pasado, después de mi cumpleaños, llegué a la determinación de que voy a llegar a los 40 (que se acercan, se acercan) en un estado de buenez total (o casi total). El año pasado tomé un ultrasuperseminario de yoga en el verano, y luego en otoño hacía yoga cuatro días a la semana y gym al menos tres días.

Esta semana he vuelto a las andadas. Ochenta minutos totales de ejercicio. Yo no sé si estoy en el camino de la buenez pero sé que me siento más dueña de mi cuerpo que antes (y dueña, también, de mis dolores de espalda, brazos, pantorrillas por las chingadas pesas). No pain no gain, dicen.

TO FAKE SICK

23

My mother worked in a gypsum factory just outside Batavia. The world passed from night to day and back again as she laced electrical wires through drywall boards. The only woman to work in the prefab metal building, she learned to drink coffee in hollow rooms with sawdust-laden floors. Every now and then, she had a day off, and I’d manage to fake sick to gain trips to Carrol’s for burguers, to the downtown diner for grilled cheese, to Ames for stiffly coordinated outfits struck to plastic hangers. Those rare stolen days were such a treat that I had to remind myself to appear sick. Filling up on green glass bottles of ginger ale, I let the bubbles tickle my throat on the way down to a stomach already very much at peace.

 

Ghostbread, Sonja Livingston

EL TÉ DE LA MAÑANA

Hiervo el agua. Mientras, lleno mi pequeña porta-té de chai fresco chai y la pongo en la tetera, agrego una bolsita de té de rooibos. Sirvo el agua caliente. Tapo la tetera. Aparte, hiervo un poco de leche de soya.

El té reposa, la leche se calienta y pongo un pan a tostar. Para entonces la computadora ya está en la mesa, algún periódico o revista me espera. Sirvo la leche en mi enorme taza favorita. Sirvo el té en mi enorme taza favorita. Le pongo un poquín de mantequilla y de mermelada de naranja a mi pan y me siento.

El té de la mañana se ha convertido en ese gran momento del día en que leo, escribo, pienso, soy.

 

LIFE WITHOUT DYLAN

I am Dylanless.

Not so long ago I have already told the story of how crazy my cat was driving me and how he disappeared only to come back, only to make me realize things about loyalty, love or something like that. It grew in me, Dylan grew in me. He would sleep near my feet, sit next to me as I wrote, stared at the window, stared at me.

But.

He got hit by a car this week. He had been lost one night, we thought that he, again, was having the sex of his life with this cat that has been around. But no. In the game of love, in the game of chasing-trapping he lost. He was there in front of my house his guts all out. I came close, hoping that cat wasn’t MY cat. But, oh, he was. Dylan, or Dylan.

Dylan the cat is gone, house is quiet, no one comes and purrs, no one jumps to the table, no one stares at whatever it is that I do.

He had only been with us for a few months, but this is the before and after life without Dylan.

SOLA

Ayer Carrie, sentada frente a su jefe, confesó haber tenido una epifanía. ¿Sobre Walker? le preguntó él. No, sobre mí, dijo ella. Voy a estar sola el resto de mi vida, ¿verdad?

He tenido la misma epifanía.

Claro que Carrie es una agente de la CIA que necesita medicarse diariamente por sus problemas psicológicos y yo sólo soy una escritora/profesora que vive en un rincón de Estados Unidos y que no toma nada ni para el resfriado que acarrea desde hace tres días.

No estoy siendo dramática, por el contrario, creo que he tenido la fortuna de conocer gente y de romancear en una gran cantidad de ocasiones.  Estar sola no es estar sola, nunca se está sola y, además, se puede cambiar de opinión, tampoco es que yo sea una agente de la CIA que no sabe si mañana la mandarán a Irak o a Nepal de por vida.

Sirva esto para decir que todos deberíamos ver Homeland.

primavera 2012

Listo. Después de un laaaaargo proceso de indecisión en el que de milagro no volví loca a mi advisor, finalmente elegí mis materias de mi antepenúltimo semestre. Me fui de vacaciones con el panorama bien claro pero en el trayecto fui creando mis nuevos propósitos y proyectos y hubo que mover cosas.

Así que este semestre llevaré por última vez Advanced Fiction con el narrador de narradores y profesor de profesores, Ramos. Llevaré también una materia de Studies in Form que en esta ocasión es sobre Memoir. Para finalizar llevaré una clase sobre dramaturgas hispanoamericanas. Hubo que descartar Traducción Literaria y Género y Violencia, la primera porque era a nivel licenciatura y no maestría y la segunda por cuestiones de horario. Ya habrá ocasión.

Tendré clases sólo lunes y martes lo cual me deja una buena cantidad de días para lecturas, tareas, revistas, alumnos, yoga, caminatas, reiki y dominó cubano. Puf!

No puedo quejarme, la primavera 2012 pinta bien.

CARRETERA EN ESCARLATA

Ha quedado claro ya que me gustan los viajes en carretera. Durante el 2011 viví los más formidables viajes con los más formidables copilotos, compartir anécdotas, música, paisaje se vuelve sencillo. Surge y ya.

Inicié el 2012 con el mejor viaje de todos. El copiloto fue el de casitrece y aunque ya hemos viajado solos y juntos, este fue sin duda la más encantadora travesía.

Hablamos, ¡hablamos tanto! compartimos lo que cada uno siente y vive porque ahora estamos bajo un nuevo discurso. Nuestro “siendo honestos” nos abrió un canal enorme. Por otro lado, aparte de compartir la música esta vez compartimos la lectura. El hijo tomó el gran volumen de Sherlock Holmes y me leyó casi tres capítulos de “Estudio en escarlata” ahí estamos los dos enmedio de esa carretera clavadísimos en las palabras de Watson.

Mi reino por más carreteras en escarlata.

 

LO QUE MÁS AMÉ EN EL 2011

Música y libros son mi vida, así que he aquí cinco y cinco de cada uno. No necesariamente se trata de obras realizadas en el 2011, se trata de obras que llegaron a mí y que me gustaron tanto a mí que quiero compartir aquí (notaron la rima?)

LIBROS:

  • Inferno, Eileen Myles (qué delicia, qué humor, qué sagacidad)
  • Just kids, Patti Smith (diga lo que diga el Pluecker, yo lo amé!)
  • Missing, Alberto Fuguet (qué investigación, qué tío)
  • After Lorca, Jack Spicer (sólo él podía sostener ese diálogo con Lorca)
  • El cuerpo en que nací, Guadalupe Nettel (cuerpoyletra, la neta)

DISCOS

  • Metals, Feist
  • 50 words for Snow, Kate Bush
  • Pina, el soundtrack del docu de Wim Wenders
  • Biophilia, Björk
  • Shadow Stories, Ava Mendoza

Amé otras cosas, pero de eso, hablemos después.