Or else: the vanity of trying to say anything about anyone.
Paul Auster, The invention of Solitude.

Espacio de Ocio y Escritura de Sylvia Aguilar Zéleny
Or else: the vanity of trying to say anything about anyone.
Paul Auster, The invention of Solitude.
y en esta ocasión no me refiero a mí y al revolucionario preadolescente con el que vivo. no. me refiero a mi madre y a su hijo. mañana se van a ver después de cuatro, o son cinco?, años de no verse. las razones poco importan, lo que importa es que mañana se van a ver. mi madre tomará un avión para ver a uno de sus hijos. es algo que ha hecho ya, parece que eso se le da bien a mi madre, ir a buscar a sus hijos dondequiera que ellos estén.
Había olvidado escribir de esto.
En diciembre, cuando estuve de vuelta en el sonoro terruño, mi madre me hizo revisar cajas y maletas y cosas varias que dejé ahí antes de mudarme acá. No, más bien, me hizo revisar OTRA VEZ, cajasymaletasycosasvarias. Parece que su deporte es que yo revise. Anywayssss… en esta ocasión me tocó “revisar” una caja con ropa inaudita. Inaudita no por su estilo (aunque a decir verdad de fashion no tengo un pelo), digo inaudita-hoy-en-día. Helos ahí mi vestido negro de puntitos blancos, mi vestido gris de falda amplia que se cruza al frente, mi faldita-lápiz que llegaba a la rodilla, mi falda de lana, mi vestido negro cincuentero…
La ropa de nenita, pues… la ropa de soyprofesoradeunainstituciónacadémicadealtonivel, la ropa que obligadamente tiene que ir acompañada de zapatos monos y de vestir, algunos de medias y todos de gran maquillaje. Saqué uno y otro, acaricié uno y otro, y una vez más vi la que ya no soy y la que cada vez creo más que no voy a volver a ser.
Sólo tomé un vestido de ahí, uno sólo. No creo que me lo ponga, creo que simplemente lo mantendré en el clóset (já, en el clóset!!) como un recordatorio. Su tela será un post-it sentimental que me recordará quién sí soy yo.
But in the meantime I’ve got it hard
Second floor living without a yard
It may be years until the day
My dreams will match up with my pay…
Feist Dixit
In her story there is no Journalist named Mikael Blomkvist and she is certainly not a rebellious computer hacker with an awesome last name such as Salander. There’s no team to investigate the unsolved disappearance of wealthy Henrik Vanger’s or his teen niece.
No, in this story no one is trying to uncover dark secrets about a powerful family. In this story there is only a girl with a semicolon tatoo who needs to figure out how to pay bills, how to finish homeworks and needs to face the oh-so-scary day by day argument with her son untatooed son about brushing the teeth, combing the hair, cleaning the room.
So right in front of your eyes there is no thriller but if you look deep in it you will find out that this story does indeed thrill from time to time.
Anyway, hope this helps to let you know that I am starting the Millenium Trilogy, let’s see what this Larsson was made of.
Acabé con un libro. Un libro de cuentos que he traído a cuestas en los últimos dos años. O más. Sí, claro le falta una manita de gato, de esas que sólo un lector externo o un editor pueden llevar a cabo. Le falta, también, un lugar a dónde ir, un espacio que le diga “ven, pásate, aquí te publicamos”. Pero fuera de esos mínimos detalles un libro está listo. Lo he dejado ir y quien me conoce y quien conoce esta infame obsesión de quienes escriben saben a qué me refiero. Dejar ir es asumir la responsabilidad de que un libro está listo y que ha dejado de ser de uno.
Es una rareza literaria esa de terminar un libro. No terminaba uno desde el 2007. ¿Qué pasó en esos años entre uno y otro? pasó la vida, el trabajo, los alumnos, los amores y los desamores, pasó la desidia, la falta de disciplina. Pero eso: pasaron, pasaron y se fueron.
Aunque pensándolo bien, la rareza literaria soy yo y no lo digo como una virtud. Anyway, el caso es que terminé un libro y me siento bien. Estoy lista para lo que sigue y lo que sigue es una tesis, una bonita y gorda tesis texana. Otra rareza literaria, a decir verdad.
Editado por Laura Hinton y Cynthia Hogue. Un libro que da muestra de la escritura experimental de mujeres y la poética del performance. Primera lectura para comenzar la propuesta de tesis. Primera lectura para empaparse de lo que uno quiere empaparse.
Este libro, además, toma título y epígrafe de Lyn Hejinian, ¿hay algo mejor? Hejinian dice:
As for we
who “love to be
astonished”
… There is no solitude.
It buries itself in veracity. It is as if
one splashed in the water lost by one’s tears.
Una de mis clases de este semestre es sobre este asunto que me sigue atrapando: la Memoir. Vamos a leer memorias de artistas y escritores. Vamos a escribir textos para reconstruir nuestra memoria. El primer ejercicio ha de relacionarse con la infancia. Y no puedo, juro que no puedo, pensar en otra cosa que no sea narrar desde la bicicleta.
Soy niña y mi hermano la conduce, yo soy su pasajera. Es en ese momento, en esa bici azul, sobre el bulevar Encinas cuando mi memoria inicia. No hay antes: hay la bici, su velocidad y el calor de mi hermano.
Mi memoria tiene dos ruedas.
Andrés.– ¿Pero qué dices, Clara? ¿No quieres el anillo? ¿Me rechazas?
Clara.- Digo que eso no es el amor… el amor… el amor es estar solo en este hermoso mundo, y viajar por los árboles y las calles y los sombreros de las señoras y ser el mismo río y llegar a Nínive y al fin de los siglos… El amor, Andrés, no es vivir juntos, es morir siendo una misma persona, es ser el amor de todos. Tú no me amas.
(…)
Sé lo que digo. No quiero vivir en un apartamento de la calle de Nazas, ni quiero ver a tu madre, ni ponerme tu anillo. Yo quiero el amor, el verdadero, el que no necesita nada de eso, el amor que se reconoce sin necesidad de que nadie más lo reconozca…
de La señora en su balcón, Elena Garro
i do my writing, i have time for reading, i teach creative writing to undergraduates, i have time to go to the gym, i am editing/translating for three magazines, i i i i i am happiiii.