ERES LO QUE ERES

-¿Crees que estando en lugares horrendos, con gente horrenda, vas a sentirte mejor? ¿Crees que lastimándote de esa forma vas a curarte? ¿Crees que lo feo puede consolar tu desgracia? ¿Buscas peores sufrimientos que los tuyos para sentir que no eres nada? Nada, ni lo feo ni lo bello, le quita a uno lo que trae adentro. Eres lo que eres.

– Por eso… porque soy lo que soy, hago lo que hago.

-Buscas cosas de las que deberías huir.

-Al contrario, huyo para no toparme con lo que busco.

-Vas en contra tuya.

 

Fedra y otras griegas, Ximena Escalante.

HOY ES, HOY ES

El último día de clases de mi antepenúltimo semestre. Me queda un solo ensayo pendiente sobre mi nueva obsesión: Ximena Escalante. De doce cuartillas llevo 9 y media. Un último jalón, uno, uno último y listo, adiós, adiós, semestre de primavera 2012. Después de esto, un mes de vacaciones antes de, posiblemente, un empleo de verano texano y otro empleo de verano defeño y luego, señoras y señores: tesis full time.

felizmuy.

MIS NENITAS, SUS NENITAS, NUESTRAS NENITAS

Justo, justísimo en el Día del Niño, resultaron ganadoras.

Traducción: Mi libro de cuentos Nenitas ganó el Concurso de Cuento Ciudad de La Paz, 2012. El Premio es una lana (para una cámara, para la tele que quiere el hijo, para ese viaje tan postergado) yyyyyy la publicación del libro.

Ufff, me siento como una madrescritora satisfecha. Por lo pronto, a fines de mayo, nos vamos en paz a La Paz!

LUCHA Y NIEVE

El plan de esta noche era ir a la lucha libre. Pero algo ocurrió por la tarde, una llamada, unas palabras, les ahorro el drama. El caso es que llegué a recoger a uno de mis mejores amigos y cuando intercambiamos nuestros “¿cómo estás?” le platiqué cómo me sentía. Me dijo: ¿quieres que nos comamos una nieve?”

Me compró una coca-cola y una deliciosa nieve de vainilla con chocolate y nuez. Hablamos un poco del asunto pero la dulzura -de su compra y de la nieve- me fue borrando la sensación de malestar. Luego, claro, vino la lucha libre y existe algo entre los trancazos fingidos, las mallas y las máscaras que hacen que cualquier cosa sea mínima.

Lucha y nieve, ese fue el remedio, lucha y nieve.

(CASI) HABEMUS LICENCIA

Les he ahorrado aquí todo el drama digno de telenovela colombiana que he vivido estas últimas dos semanas con el asunto de mi nueva cita en la corte y mi situación automovilística legal en este país. Se resume así: debo sacar licencia y registrar mi carro o estoy en problemas.

Así que hoy, como extranjera disciplinada (y omitiendo detalles relevantes) comencé mi proceso para sacar la chingada licencia (pardon my french). Mi amiga Nicky (¿ya les he hablado de Nicky?)  con toda su infinita paciencia y las miles de historias que siempre tiene para mí, me acompañó. Yo era un manojo de nervios.

Y bueno, pasé el examen escrito y el lunes tengo que ir a presentar el examen práctico. Me tomaron la foto, llené un montón de datos, me checaron los ojos, me preguntaron cosas, me tomaron huellas… Quiero creer que lo que sigue es tan sólo un trámite que tendrá como recompensa una licencia texana así que CASI habemus Licencia.

 

AGENDA

Cuando me mudé acá y compré mi primer teléfono, un pinche cricket pequeñito que en nada se acercaba a mi aún extrañada Blackberry, tenía unos dos o tres números en la agenda nada más. Tengo que admitir que me ponía un poco triste eso, ya sé, es absurdo, pero tener gente en la agenda me daba seguridad. A veces no llamo a la gente -todo mundo sabe que soy pésima en el teléfono- pero me encantaba mandar mensajes, me encantaba escribir en momentos de auxilio, soledad, aburrimiento o divertimento a quien quiera que estuviera ahí. El pinche cricket tenía un vacío total. Pasé esos primeros meses no sólo extrañando a mis amigos, sino extrañando la posibilidad de tenerlos al alcance de una tecla.

Hoy incluí en mi agenda de mi teléfono (otro cricket pero menos chafa) a Josie hija de mi amiga Cheryl, una historiadora genial. Mientras lo hacía me di cuenta de la cantidad de contactos que tengo ya, gente que está conmigo en el programa pero, especialmente, gente que se ha ido adentrando en mi vida en el último año. Tengo ya todo un menú de dónde escoger. Tengo un contacto para cada caso, para reir, para dramatizar, para terapiar, para echar una chela, para para para.

Y así señores es como una crea metáforas en un pinche teléfono celular.

fin.

juan sandoval

Mi nuevo amigo Juan Sandoval me dijo hoy al despedirse: I will get you plenty of stuff of your Santa. Se refería a la Santa de Cabora, mi nueva obsesión. Dice que la casa esa que ahora es el Soho Bar, sólo fue la clínica que atendía con su esposo pero que ella, ella vivía en el Segundo Barrio, justo donde está ese museo del barrio que aún no terminan de armar.  Juan Sandoval es un referencista de la biblioteca, se las sabe de todas todas. Su casa está llena de piezas de arte y de libros. And we will have coffee there someday next week, me dijo. Hoy me regaló un hermoso poster de Sor Juana y me regaló, también, esta foto del día en que nos conocimos. Así me veo yo en los ojos de Juan.

a propósito de gatos

A mi madre le gustaban los gatos. No decía cosas nuevas sobre ellos, lo que ya se sabe: hablaba de su agilidad, del equilibrio y la delicadeza que mostraban para caminar entre las cosas más frágiles de los estantes. Le gustaba, también, abrirles la puerta para que fueran a conocer el mundo, porque los gatos siempre volvían a la casa, a veces maltrechos o con mucha hambre, pero volvían y mi madre sentía orgullo.

El animal sobre la piedra, Daniela Tarazona.

LA VENTANA DE KATE CHOPIN

Ayer en mi clase analicé con mis alumnos el cuento “Story of an Hour” de Kate Chopin. La discusión fue interesantísima, qué mejor manera de demostrar a los alumnos las posibilidades de un omnisciente focalizado en un personaje. Qué mejor manera de mostrarles mi teoría de cómo un autor nos muestra apenas un piquito de hielo que, en realidad, es un iceberg bajo el agua. Entre muchos de los temas uno se destacó: la ventana. Esa ventana a la que mira Louise Maillard, ese paisaje que mira Louise Maillard, ese futuro que Louise Maillard avizora mientras se pone la mano en el corazón.

En este momento escribo desde una gran mesa frente a una gran ventana. Si ustedes supieran todotodotodo lo que pienso/siento.

Para más información, marque usted a Kate Chopin aquí.