1. Aeroméxico me la volvió hacer. Me levanté a las 4:45 am para madrugar en el vuelo de las 6 am a Culiacán y luego a La Paz, pero quedamos varados en Culiacán casi cuatro horas. Descubrimiento: tras ser encuestada por una mujer con zapatos atiborrados de flores de plástico aprendí más de mí que de las aerolíneas. Preguntas ejemplares: ¿se considera usted sofisticada, explosiva, tímida, independiente, segura, racional? Mis respuestas no tuvieron nada de ejemplar.
2. Llegué a La Paz un día antes de que el evento iniciara. Recorrí el centro, caminé por el malecón, tomé fotografías, compré dos libros, un chai, una botella de agua y una sombra para ojos en gel. Dato curioso: la sombra es china.
3. La Premiación a la que vine pasó sin pena ni gloria, una ceremonia sencillísima. Luego a descubrir que mi nombre sigue siendo un dilema para la gente, el cheque salió más así que tuve que endosárselo a una chica que se portó amabilísima conmigo desde el inicio. Deposité el consabido dinero ganado por escribir y luego me lancé a comprar una estrella de mar. Dato importante: Cuelga de mi cuello ahora. Renté un auto y me fui a Todos Santos.
4. Nada como manejar a solas, nada como ser dueña de la música, del volante, del tiempo, de una misma. Ah, la solteranía. Me paré en una esquina con arena, sol y un mar. Nos rugimos el uno al otro, nos reconocimos el uno al otro. Le dije que donde yo vivo ahora no hay mar, me dijo que no imagina qué significa eso. Secreto a voces: el mar de este lado ruge más que del otro, ah, los misterios del Mar de Cortéz.
5. En Todos Santos conocí a Dany Lamet, un chef belga grandioso, el mero mero del mero mero Hotel California lo entrevisté, hablamos de comida y de vida y de comida otra vez. Me subí al carro y volví a La Paz llena de vida y de comida. Nota mental: hacer esa salsa de ciruela, mango y jengibre sobre un pollo en vez de un pez a ver qué sucede.
6. Leí el viernes por la mañana. Me preguntaron, cuando terminé, si mis cuentos eran feministas. Cuando el evento acabó, corrí al hotel, preparé mi mochila, tomé el auto y me lancé a Balandra, oh, la Bella Balandra. Me doré al sol, caminé por un mar que es mío y no. Pensé en todo y en todo.
7. Vi un pequeño bosque de Mangles, quisiera que todos supieran lo que un mangle significa para mí. En el centro de ese pequeño estero había uno, uno en especial. Me detuve, me bajé del auto y tomé una foto que me servirá para recordar ese día en el mar y no porque la foto sea linda sino por lo que es. Predeterminación: Por lo que se es.
8. Soy un pequeño Mangle, resisto el embate de la sal. Escribí en la esquina de un libro. Tengo que recordármelo. La vuelta en casa fue la vuelta en casa. Luego vi amigas, amigos, exes, lugares llenos de gente con otras cosas en mente y con cosas sin mente. Aseveración: Yo desde mi rincón, como un mangle, resisto el embate de la sal.