Cliff Drive

Heme aquí escribiendo desde Cliff Drive. Han sido días durísimos entre vaciar una casa y llenar otra. Editar la vida de una no es cosa fácil, ¿qué se va, qué se queda, qué sigue aquí desde el año 0 y por qué? etc etc etc etc. En Cliff Drive hay más espacio, más frescura pero menos movimiento. Voy a extrañar sentarme en los escalones de la casa de Arizona Avenue con una taza en la mano enterándome de la vida en la calle. Voy a extrañar no tener vecinos que hablan hasta por los codos, como la señora del departamento 2 que habla como si no hubiera más que hacer en la vida, pero no debo quejarme, a cada rato nos regala algo, ¿será que tenemos cara de chicos salvados por la unicef? Su marido es el clásico señor gruñón y simpático. El otro día nos dijo: ese sillón pesa más que un mal matrimonio. Risas del público.

El punto es que voy a extrañar cosas de allá pero comienzo a entrañar cosas de acá. Mi habitación es enorme y caben mis libros, mi escritorio, mi cama, mi tocador, el pupitre que me dio Cheryl y cabe mi nueva vida, mi gran decisión.

En Cliff Drive comenzamos una nueva aventura este lunes, un poco antes de lo planeado, pero creo que a los casi 39 me puedo dar el lujo de dar este brinco que no es al vacío, lo hago con la confianza de quien ya hasta se subió en un globo y que sabe que no pasa nada.

 

tres cosas que desearía

  1. Tener una voz genial para cantar. Tendría mi propia banda. Se llamaría Los Deseo de Ser Punk. Usaría botas vaqueras, me dejaría el cabello aún más largo, me pintaría las uñas de azul y cantaríamos en un bar todos los viernes a las 10 pm.
  2. Tener un programa de radio, se llamaría La Hora de Sylvipistolas, metal duro de cantantes duras, eso programaría. Recibiría llamadas del público, contestaría sus preguntas y daría consejos para hacer sopa de fideos.
  3. Tener una tienda Ikea a la vuelta de la esquina, de ese modo, acomodar este librero -y del cual me esquivo al escribir esto- sería una tarea mucho más sencilla.

a veces pienso

que algo debo haber hecho bien en otra vida.

otras veces pienso que en cualquier momento va a caer un rayo y me va a partir por la mitad.

y es que tanta paz, dulzura, alegría y trabajo parece un sueño.

SICILIA, TEXAS

Hoy Sicilia está aquí, viaja con una caravana hablando de paz y de justicia, una caravana que planea recorrer este país. Su trayecto inició en San Diego y acaba en Washington. Su trayecto comenzó con una, con muchas muertes y acaba ¿en dónde? Hoy Sicilia está aquí, lo acompaña una comitiva que no pierde la fe.

TAGGED

He is eight years old. For some reason I don’t remember exactly how my son was when he was 8 years old (probably not the punk-rock character he is becoming). This little boy is a world to figure out.

He likes dinosaurs, he has a camouflaged bear, his most common sentences is: Just Kidding! He likes playing monopoly and, like my own son, likes zombies a lot. I see them wrestle, play, talk, i see them ignoring each other and at the same time enjoying each other. A world of their own where I do not exist.

Except a few days ago I became a part of his life. He was walking next to me and told me: TAGGED, and ran away laughing. It took me a little way to figure out what this tagged thing was about (right now if I hear tagged I think of facebook). Tagged, then, was what we call “las traes”. Yo las traía, I was tagged.

Crap.

I tagged him back.

A few hours later I was tagged again. I used my imagination and I created an invisible shield against tagging. It didn’t work, he had a bigger weapon.

Yesterday I tagged him before he left, I thought that he was going to tag me back, instead he gave me a kiss.

His kiss on my cheek tagged me for good. I was definitely tagged then.

 

SOÑAMOS SOLEDAD

Soñamos soledad y la soñamos siempre contra alguien, para demostrar algo. Distinto es dar los pasos hacia la soledad al final de una vida. Entonces no es el sueño, entonces es ir apagando las luces de las habitaciones hasta que quede una y nada más. Distintos, sí, los pasos y los actos de los sueños. Soñamos soledad. Tendidos en la cama convocamos a nuestras huestes para el reagrupamiento. Soñamos soledad igual que un desafío.

Nos daremos cuartel para después seguir. La soledad es siempre para después y por eso los muertos no nos sirven. Los muertos pueden hacer, a veces, compañía, pero en el álbum de fotos de la soledad, en los acantilados, en las ciudades extranjeras, en las montañas que proyecta el lado frío de la almohada no aparecen los muertos sino los ojos de los vivos contra lo que apostamos.

Soñamos soledad no para remediar los tímidos errores sino porque ellos, los tímidos errores, los insignificantes, nos han puesto en el disparadero.

Belén Gopegui, El lado frío de la almohada.

NOS MUDAMOS

Después de tener el verano entero para darle vueltas al asunto. Después de encontrar un lugar con el espacio adecuado. Después de decidir que a veces hay que jugársela: pensar en la navegación y no en el destino… después de mordernos todas las uñas de la mano izquierda (y dos de la derecha) , esta familia ha decidido mudarse.

Es difícil dejar una casa (siento que lo hago una vez cada dos años) pero es encantador tener el valor y el apoyo para hacerlo. Es difícil, también, dejar un modo de vida y comenzar a adaptarse a otro pero sólo viviendo se aprende a vivir.

Así que nos mudamos. Pronto diremos adiós a la casa de Arizona Avenue y nos acomodaremos en Cliff Drive, una calle con leyes migratorias mucho menos intimidantes.

¿Qué nos queda? (además de hacer cajas y cajas de cosas) agradecer a esta casa y a la familia dueña de esta casa todo todo todo lo que nos dio.

 

NADIE SUSTITUYE A NADIE

Resulta muy difícil saber cuándo detenerse. De nuevo el problema de los límites: otra persona pasa por tu vida, hay que aceptar que pueda salir de ella con la misma facilidad con la que entró. Claro que puedes pensar que no pasa nada, que aquel vínculo sólo era una simple correspondencia. También puedes pensar que callarse no supone el cese de una amistad. Este último argumento resulta más convincente que el anterior. No haces nada, te resignas. Aceptas a los nuevos amigos sin olvidar a aquellos que han optado por el silencio. Nadie sustituye a nadie.

Amélie Nothomb, Una forma de vida.