MODA PRIVAMERA 2004 (el estilo de sylvia)

Llegó la primavera.

Entro al Hotmail y me encuentro con un portal sobre la moda de primavera del 2004. Tengo la tentación de entrar, de echarme un taquito de ojo, de tomar algunas ideas, ver qué me queda y qué…

Nop.

Mejor no.

A quién trato de engañar.

No me voy a comprar bolsas, ni faldas, ni sandalias.

No voy a ponerme minifaldas cortititas con olanes, no me voy a colgar arracadas de colores chillantes y ochenteros.

No me voy a poner camisetas que digan I’m a bitch (aunque generalmente lo sea).

No voy a usar esos maquillajes que dan una tonalidad brillante ni ese aerosol que broncea las piernas.

No.

En primavera yo sólo me pondré mis tenis rojos de rayas beige que tanto me gustan. Mis pantalones o faldas de mezclilla (comprados en la primavera del 2002) y una camiseta que blanca o azul o roja. La que sea que esté limpia.

No voy a comprarme zapatos porque mejor primero pago el recibo de agua y luz (también de primavera) y puedo broncearme el brazo izquierdo siempre que manejo del trabajo a casa.

Mejor me voy haciendo a la idea de que Prada, Gucci y Banana Republic son demasiado para mí.

Y ni siquiera tengo crédito en Coppel.

Y LAS MOSCAS NOS RODEABAN (domingo en san pedro)

“Es una granja, hay tacos de borrego, como los del sur, hay caballos, borregos (hello!), pajaritos… al niño le va a encantar”. Ninguno de los argumentos de mi padre es tan poderoso como el último. Claro, una salidita fuera de la ciudad le caerá bien al de cinco que pasa demasiado tiempo con las niñas jugando a los ninjas que van al mandado.

Off we go.

San Pedro está a menos de 30 minutos de la ciudad. Menos, mucho menos. Ahí se va uno los fines de semana a comer tamales, elotes asados, a llenarse la panza de antojitos sonorenses.

Vamos.

Vas muy rápido, vas muy lento, bájale a la música, súbele al aire… No voy rápido, no voy lento, no le bajo a la música y el aire está bien así.

Mis papás discuten.

En la tienda hay un periquito azul entre paaa-ja-ri-tos, es muy popular y saludador y también muuuuy que-ri-do.

Juanantonio canta.

“I don’t know what to believe anymore except that everyone in our family is lying…”

Sylvia lee ¡YO! de Julia Alvarez.



Manuel sólo observa la carretera.

Llegamos, un agradable matrimonio de médicos nos recibe, son los anfitriones de este ¿restaurant? ¿granjaurant? ¿restanja? Cerca, a un lado, atrás y adelante de ellos un ejército de moscas nos da la bienvenida.

Menú: tacos de borrego, machaca, papas con chorizo y carne adobada. Uno de cada uno por favor. ¿Tortillas de harina o maíz? Mi papá me dice que el borrego no va con la de harina. No va. Who cares. El de adobada sí lo pido en maíz.

Moscas

Moscas.

Moscas cerca de mi soda, sobre mi mano, en mi cabello.

Niño preguntando si chivo, oveja y borrego es lo mismo. Mamá evade la conversación. Abuelo explica algo. Abuela enojada, ¿cómo le dices eso al niño?

Una hora después.

Los tacos.

Repollo, cebollita morada, salsas verde y roja. ¿Le pones limón? ¡Cómo le echas sal! ¿Me das un traguito de tu coca? ¡Pide una tú! No tomes cerveza, porque luego, la carretera… Nunca he chocado…

Mi familia seguía siendo la misma y las moscas nos rodeaban.

ALGUIEN (y alguien más)

Alguien toca a la puerta.

Alguien más abre y dice ¿tú, aquí?

Alguien dice sí e intenta besar los labios de alguien.

Alguien se rehusa y mejor ofrece una tibia mejilla.

Alguien deposita en esa mejilla todo el amor que siente por alguien.

Alguien dice ¿café?

Alguien contesta lo he dejado.

Alguien mira a alguien con desconcierto, con la sorpresa que se siente siempre que alguien que no se espera llega a casa.

Alguien confiesa, vine a decirte que te amo.

Alguien más calla y observa el reloj.

Alguien pregunta si es tarde.

Alguien más contesta, no sé, creo que sí.

Alguien dice, el tiempo es irrelevante.

Alguien contesta, irrelevante tu…

Alguien pregunta ¿es tanto tu enojo?

Alguien contesta ¿es tanto tu amor?

Alguien dice sí.

Alguien dice sí.

Alguien pregunta ¿te puedo besar?

Alguien más contesta ¿por qué tienes que preguntar?

Alguien dice ¿y si hago esto?

Alguien contesta ¿por qué no también esto otro?

Alguien cierra los ojos.

Alguien más los abre.

Alguien dice, sólo por encimita y esto no significará nada.

Alguien acepta, acaricia sólo por encimita y se lamenta un poco de que esto no significará nada.

Alguien duerme.

Alguien desea que la noche no termine nunca.

LOS EXNOVIOS (4 reglitas para una convivencia saludable)

A todos nos ha pasado. Estamos en la calle, en un café, en el cine, en el Sanborn’s y llega, sí un ex (o una ex). La situación no garantiza comodidad (por alguna razón es ex) y por el contrario el descontrol en cuanto al manejo de la situación puede causar conflictos mayores y convertir a su ex en su ex ex.

Pensando en ello ofrecemos en nuestro blog una guía para lograr una convivencia básica y saludable que no termine con órdenes judiciales que impiden acercarse a éste.

Regla No. 1. El saludo. Lo mejor es manejarlo informal y gustoso. Hola, qué gusto, cómo estás? Estrechar manos y beso no en la mejilla sino en el aire. Evitar por todos los cielos la efusividad. Si se observa en el ex una cara de chale, mi ex manejarlo todo de manera breve (brevísima) y fría (sumamente). Evite evitarlos, eso de hacerse el wey pocas veces funciona.

Regla No. 2. La conversación. Si por alguna razón se está destinado a convivir con el susodicho lo mejor es mantenerse a temas básicos: ¿Qué tal el clima? ¿Cómo ves la carrera electoral de México (o la de Estados Unidos)? ¿Qué tal la última película de Mel Gibson (o Meg Ryan o Tom Hanks o …)? Evitar, repito, EVITAR temas como ¿te acuerdas cuándo…? ¡qué maravilloso aquel día que…! no tiene caso meterse en asuntos de nostalgia o situaciones más que incómodas. Claro esto es a menos, repito A MENOS, que intente apoyarse en la nostalgia para llevarse al ex a vivir un encuentro cercano de tercer tipo. En tal caso… haga caso omiso.

Regla 3. La correspondencia. Cuando se tienen correspondencia con el ex (menor o mayor aunque lo mejor es que ni uno ni otro) el tono debe ser amistoso y con la distancia cuya medida sea directamente proporcional a las características del rompimiento. Si se recibe un mensaje altamente ofensivo procure contar hasta 10 (o un número equivalente a la efusividad del mensaje) antes de responder. No le envíe forwards (además de que a nadie le gustan) cuyo título sea “Por qué las mujeres odian a los hombres” “Cómo engañar a su hombre” “10 razones de por qué las mujeres son mejores que los hombres”.

Regla No.4. Las devoluciones. No, cuando uno termina una relación no hay devolución de su dinero, ni de su amor, ni de su paciencia, ni de… ejem, ejem. Así que esta regla no se refiere a esto. Con las devoluciones nos referimos a ese conjunto de regalos, cartas, detalles, libros, discos, hasta préstamos económicos, que pudieron haberse realizado durante el tiempo del noviazgo. Devolver las cosas es a veces parte fundamental del duelo o de la venganza, pero ese numerito de irle a aventar todos los envoltorios de barritas marinela o de cartas perfumadas no-fun-cio-na. Lo mejor es dar tiempo al tiempo y considerar que lo único que puede volver a su dueño es aquello que fue prestado. Nada de lo regalado (ni un chicle masticado) se regresa. A menos que se lo pida.

NO ES QUE NO ME ACUERDE (poema de Arturo Castro)

VI.

No es que no me acuerde

de tu blusa rosa y el parque,

tu cintura hecha para mi mano.

De tu brillo sabor mango

y las estrellas de la tarde.

No es que no me acuerde

de la cicatriz y tu espalda,

del aroma a vainilla y la luna,

de las placas de tu carro

…y la cocina de tu hermana.

No es que no me acuerde…

es que trato de olvidarlo.

QUIÉN SABE (who, who? dice Cummings)

who knows if the moon’s

a balloon, coming out of keen city

in the sky -filled with pretty people?

and if you and i should

get into it, if they

should take me and take you into their balloon…

HACER LA TAREA (ya no estoy en edad de esto)

Son las nuevequince de la noche. La “tenovela” (juanantonio’s dixit) terminó y el bigotito guapo de tvazteca está dando noticias. Yo, tranquilaza de la vida, cenando ensaladita de surimi (yesterday’s leftover), té negro y leyendo las instrucciones de mi trabajo final de la maestría. Juanantonio en camita viendo el techo esperando le llegue el sueño.

De pronto.

¡Ahí está! en el punto 5) Recuerden terminar hoy mismo las actividades el Tema 5 de economía y tecnología (no sé rían eso estudio ahora) sin falta. Evítenos la pena de penalizarles con 10 puntos en el proyecto final.

¡Santas Penalizaciones, Batman!

De mo nios.

Pronto, pronto ¿qué hacer?

Di vueltas en círculo (pequeñas pues mi casa es chica)

Mordisquee esa esquinita de la uña del dedo gordo.

Repetí: chin, chin, chin.

Ni modo.

Agarré mochila, guardé mi cena (tragote de té), le puse pantunflas al hijo, me puse los tenis y nos lanzamos a una casa con internet (la de mis padres).

9:40 haciendo tarea

10:00 haciendo tarea

10:20 haciendo tarea (y comiendo capirotada, friday’s leftover de mi amá)

10:40 un alumno me hace preguntas por el messenger (ahora no niño, ahora no)

11:00 tan tan, “de tal modo concluimos que…”

Terminé.

De vuelta a casa.

Son las once y media de la noche y estoy a punto de apagar mi lámpara. Bostezo. Estiro.

Cierro los ojitos con la certeza de que yo, de plano, ya no estoy en edad de esto.

ZZzzzzz

Zzzzz

Zzz

EL SÍ DE LAS NIÑAS (valentina y enedina visitan la casa 7)

Son hermanitas. Enedina tiene 6 y Valentina 5. Pero parece que están al revés pues Enedina se ve más pequeña, más frágil que Valentina cuyo nombre revolucionario le queda a la perfección: morenita, cabello negro, ojos grandes y certeros. Ene es blanquita, flaquita con brazos delgaditos y voz suave, suave, imperceptible.

Son amigas de mi hijo.

Sus primeras amigas.

Vienen a nuestra casa que es la siete, desde su casa, que es la diez.

Nos gustan.

Les gustamos.

Se les nota en sus ojitos, en sus risitas cuando les digo “Hola ratoncitas”.

Se les nota cuando Juanantonio propone un juego y ellas dicen Sí.

Juanantonio dice: vamos a jugar a los ninjas

Ellas dicen: Sí

Juanantonio dice: hay que vestirnos de ninjas

Ellas dicen: ¿qué son los ninjas?

Juanantonio dice: los que luchan por la justicia

Valentina dice: Bueno y que yo me llamaba Sofía

Enedina dice: Bueno y que yo atendía la tiendita

Valentina dice: Entonces somos ninjas, yo me llamo Sofía y que Juanantonio y yo íbamos al mandado vestidos de rangers.

Juanantonio dice: Ninjas

Valentina dice: sí, de ninjas.

Enedina dice: bueno y que yo atendía la tiendita.

Juanantonio dice: y que luego luchábamos contra el mal.

Las niñas dicen sí.

No tengo corazón para romperle el corazón a este trío. No les voy a explicar que un ninja difícilmente trabaja en un supermercado o que definitivamente no va a un supermercado a hacer su mandado con billetitos de a mentis.

Mi hijo es feliz y las de la casa 10 también.

Eso es lo único que importa.

A FIVE YEAR OLD FAIRY TALE (or tail?)

Mi hijo cumplió ayer 5 años.

Le emocionaba especialmente recibir abrazos.

Lo dicho, es un niño especial.

Su tío Gerardo escribió.

Sus abuelos le compraron un pay de plátano.

Su amigo Samuel lo felicitó.

Sus papás lo quieren tanto, tanto.

Por sus ojos grandes, por sus palabras bellas, por sus caricias, por sus largas pestañas, por su sonrisa.

Este hijo es como el mejor regalo de una hada madrina.

OH YEAH BABY (dos chicas juntas en la noche)

Nunca pensé que me ocurriría a mí.

Una cosa es que una escriba de este tipo de cosas, de este tipo de encuentros.

Otra muy distinta es experimentarlos.

Muy.

Pero tenía que hacerlo, Natalia me dijo que lo hiciera, por mi bien, por mi bien.

Así fue:

Ella estaba ahí.

Yo estaba ahí.

Mi hijo bajo un sueño profundo en su recámara.

El hogar todo silencio.

No one around, excepto ella y yo.

Tendríamos la intimidad necesaria.

Lo confieso, yo di el primer paso.

Ella, bueno, ella no hubiera podido.

Habíamos cruzado nuestras miradas tantas veces pero no pasaba de eso.

Ahora sería diferente. Nosotras: estaríamos juntas.

Inhalé, exhalé.

Estaba dispuesta a hacerla mía y la única manera,

el único modo, de hacerla mía era haciéndola mía: dejando en ella mis historias.

Sí.

Prendí la computadora que Juan me dio y comencé a escribir en ella para dejar de llamarla la computadora de Juan.

Ahora.

Es mía.

¡Oh, yeah, baby! toda mía.

La computadora de Sylvia.