LOS TÍO LUIS

 

Es cierto, todos tenemos un tío desaparecido o un tío loco o un tío que parece todo menos tío. Esta noche yo he pensado en dos tíos que entran en estas categorías. Los Tío Luis. Son dos. Ni uno ni otro se conocieron, en principio porque vivieron un poco en épocas lejanas (aunque ahora que lo pienso la brecha generacional no era tan grande) y porque son de distintas familias. Pero los dos eran mis tío abuelo. A uno lo conocí, a otro no.

 

Un tío Luis era hermano de mi abuela paterna. Tenía una casa enorme, o yo la veía enorme. Para llegar ahí me acuerdo que teníamos que tomar por Barranca del Muerto y a mí me daba terror ese nombre de avenida. La casa era casa y era empresa. En el primer piso tenía la imprenta. Mi tío tenía una imprenta. Entrabas y te rodeaba un olor intenso a tinta, a papel, a señor trabajando. En el segundo y en el tercer piso estaba su casa. Por acá los cuartos, por allá la cocina y un enorme galerón era la sala comedor. Pequeños balconcitos salían de cada ventana. El piano y el órgano. El gran comedor de madera traído desde Oaxaca. El tío era bajito, canoso y un temperamento bárbaro. Un día decidió que estaba enfermo y dejó de trabajar y se metió en la cama y mandó a instalar un timbre en su buró. Riiing riiing con el timbre le llamaba a la tía Margarita (quien me cuidó no sé cuántos veranos y me hizo conocer el mundo de los mercados defeños). Y la tía le llevaba el desayuno, la comida, el café, el mezcal. Riing, riiiing todo el día. Mi tío no dejó que su única hija se casara. La tía Cuca tocaba el piano, cantaba ópera. Ya he hablado de ella aquí. El tío, como mi abuela, se refería a mí como “la macita”.

 

El otro tío Luis era hermano de mi abuela, la madre de mi madre. Creo que era el menor. Trabajaba con su papá, Matías, el abuelito Matías (nunca he oído que nadie en la familia se refiera a él como bisabuelo… para todos era el abuelito, lo increíble es que se hable aún en casa de alguien que murió a principios de los 70). El tío no sólo era zapatero, diseñaba modelos, dicen que era muy muy bueno. Pero el tío era un poco como esos perros que adoptas de la calle. Están contigo, te quieren, te apapachan, te hacen sentir único en el mundo y luego se van, se pierden, se van. Y no sabes nada. Luego, aún como perro callejero, vuelve a casa, rengueando, golpeado, acabado, herido, flaco flaco. Y la historia vuelve a empezar. Mi mamá dice que los primeros días era un encanto y luego se iba amargando un poco hasta que se iba. Un día no volvió, nada de nada.

 

Y esas son las historias de los tíos, pareciera que una se las inventa pero no, así fueron.

 

MISSING

Alberto Fuguet me gusta, me gusta mucho, aunque sólo me he leído dos cosas de él. Había venido siguiendo desde la red todo el entramado de su último libro y las reseñas y todo pues. Era claro que era el tipo de libro que no sólo me gustaría, sino que me serviría.

Y lo pedí, se lo pedí a mi hada madrina quien me lo trajo en el verano. Antier, después de cerrar otras lecturas finalmente lo tomé, comencé a leer y leer. He tenido que hacer pausas por el trabajo, por la computadora, porloquesiempresepresenta pero este viernes/sábado se lo voy a dedicar absolutamente a Carlos Fuguet el tío perdido, el tío que busca Alberto y que le permite y nos permite encontrar otra cosa.

 

teclado dadá

las cosas hay que tomarlas con humor. qué más nos queda? el åsunto del teclado se vuelve dyvertydo y cyertamente yncyerto. por ejemplo la hache a ratos es hache y a ratos es un symbolo ®aro, ya lo ™abya dycho yo. vean la r por ejemplo a ratos es r y a ratos es  una marca regystrada. básycamente todo es sorpresa, tú πyensas que lo que tecleas es  lo que saldrá en pantalla pero nada es seguro. la únyca tecla que sygue en su ynvysybyldad €s  la y latyna que como πueden ver sustytuyo con  la y gryega. sy yo fuera más lysta o  o una poeta vysual ya se µe ™ubyera ocurrydo un πroyecto, ya  o hubyera mandado ål ƒonca y ya €starya becada ∂e πor vyda.

o tal √ez no.

el ©aso €s que el humor no decae.

la culpa la tiene la hache

he ahí que estaba yo dándole a mi Mac su limpieza anual con uno de esos trapitos húmedos quesque sí son para compu. bien feliz yo,  me quedó reluciente, rechinando de limpia. estaba apagada, desconectada, todo en orden… pero la prendí y entonces todo se vino abajo.

la h se volvió loca

estaba así

hhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

sin parar, sin parar. trataba yo de escribirle un mail al sofismo puro y en cada palabra se metía la h, algo así>

estha mañahnha mhe lhevantéh thempranoh

nononono un ejercicio digno de la poesía de vanguardia.

pero luego las cosas se pusieron peor, la hache dejo de funcionar, también la i y la u, luego la hache se convirtió en un símbolo algo así TM pero en chiquito. la locura, el caos, el fin del mundo.

no lloré porque soy grande. pero no crean, me costó ser grande.

fui a que la revisaran y a que dictaminaran que si fuera algo del sistema operativo me ayudarían pero como se trata del equipo equipo pues no están autorizados a meterle mano. yo les dije que yo les autorizaba loquesea (cosa que hizo reír a la técnica en turno) pero  nada.

total que después de otra revisión me dijeron que el problema era el teclado que comprara otro y ya. cosa que hice, por supuesto. porque la Macaria de la casa es la proveedora oficial del bagel nuestro de cada día.

ya estoy más tranqui, ni hablar, estas cosas pasan. por lo pronto recen por el teclado y por mí de paso.

 

(este post fue escrito en una computadora de la Universidad de Texas, ningún ser humano fue dañado durante el proceso).

REPORTE CLIMATOLÓGICO

Seminublado, con grandes vientos, posibilidades de lluvia y mucho mucho qué escribir y traducir. No me quejo, no. Como decía Libertad la de la Mafalda, el pollo de la semana pasada salió de Sartre.

POEMAS DE TARJETA DE BIBLIOTECA 1

El viernes fui a la biblioteca a buscar un libro de Sarah Waters para mí y uno de Roald Dahl para el hijo. No llevaba el dato completo así que primero aterricé en la compu y tomé mi pluma y una de esas tarjetas de reciclaje. Estas tarjetas, debo decir están escritas a máquina por un lado, sí en su otra vida eran las tarjetas de referencia de los libros. Iba de prisa pero mi cerebro, mi instinto o mi no sé qué tuvo tiempo de reaccionar y no tomé una, sino varias.

En la vieja máquina de escribir que me acompaña en esta casa he colocado una muy especial. Las demás las tengo en mi escritorio, había pensado en usarlas para hacer mis listas o mis notas, ¿tal vez convertirlos en una libretita? pero la verdad no soy tan creativa con las manos. El caso es que hoy mientras no hago lo que debería de hacer me puse a revisar las tarjetas. Leí un par de ellas  y me di cuenta de que tengo la letra J en mis manos. No sólo eso tengo el tema Judaica  en mi poder. Así, mi lectura en voz alta construyó sin querer un poema que roza entre dadá y una agenda política pendiente. Sólo leer y acomodar. Eso no es escribir, es transcribir. Pero la transcripción es, también, un tipo de escritura.

Así que de ahora en adelante tal vez vean por aquí poemas de tarjeta de biblioteca, cómo este:

Schechter, Solomon, 1847-1915.

Studies in Judaism. … 1911.

(Card 2)

Literature. — The law and recent

criticism. — The Hebrew collection o

the British Museum. — Titles of Jewish

books.–  The child in jewish literature.

— Woman in the temple and synagogue.– The

earliest Jewish community in Europe.–

Notes.– Index.

 

1.Judaism–Adresses, essays,

lectures. I. Title.

 

YO, SYLVIA

Asumo la responsabilidad por no escribir mucho en estos días. Entre la revista, el papeleo aún pendiente, las caminatas, las películas y la convivencia con el hijo pues algo, algo tenía que salir perdiendo. Espero ya pronto ponerme al corriente.

Update: por lo pronto y si no tienen nada qué hacer váyanse a ver mis recetas al hambremucha.com