Hubiera sido genial pero, tampoco hubiera sido suficiente.
la playa
Es justo el lugar donde hoy quería estar.
HOY
Cumple años una de las mujeres que más admiro, una de las amigas que más me ha rescatado de todo tipo de dilemas y atolladeros.
Hoy, cumple años una mujer como ninguna. Te quiero María!
ENTONCES
Entonces apareces.
Llegas.
Y la palabra gira
adentro
Abigael Bohórquez.
Yo, ya
quiero verme reflejada en tus lentes oscuros.
HABEMUS
Sellus, ahurus faltus enviarlus y terminurs tramitus antus de durs noticius totuls.
dos sellos
Dos, dos malditos sellos detuvieron todo. Ese círculo que iniciaba a dibujar, se aleja. Sé que puedo dibujar otro, pintarme otro destino. Pero éste comenzaba a gustarme.
No importa, puedo con esto pero, de todos modos, me da un poco de tristeza y mi corazón se dobla.
LA LIMPIEZA, NO ES LO MÍO
Créanme, no es un pretexto para no llevar a cabo las labores domésticas dignas no de mi sexo sino de todo dueño de una casa (o arrendatario, pues), es una terrible verdad: soy un asco para limpiar. Barro según yo perfecto y cuando voy a meter el trapeador me doy cuenta de que aún quedan rastros de vida, polvo y vayaustéasaberqué en el piso. Vuelvo a barrer. Paso el trapeador que, juro yo, lavo bien con detergente y todo antes de zambullirlo en pinol y el piso queda rayado, marcas gruesas que dejan mucho que decir de mi estilo trapeístico.
Paso el trapo por aquí, por allá y siento que es como si sólo dijera adiós con un pañuelo cual Miss Sonora porque juro que el polvo se queda ahí co-mo-si-na-da.
El colmo es el baño, la vida no sólo me castiga con un baño medio gacho y con problemas en la tubería sino que además me lo deja con manchas imposibles de quitar con cloro o ácido muriático. Tallo y tallo y nada, todo sigue igual.
Hoy, por ejemplo, cuando acabé mis labores me senté en el sillón y me dieron ganas de llorar por lo inútil que soy para ciertas cosas. Pero en lugar de eso me puse a ver Million Dollar Baby y entonces mejor lloré porque yo ni boxeadora ni hija de madre indiferente y mucho menos parapléjica en una cama de hospital. Mala pa limpiar pero querida y bien vivita, eso sí.
Todo esto para decir que si usted algún día viene a mi casa y le encuentra defectos de limpieza es muy posible que usted abra la Caja de Pandora y me suelte contándole esto y más con las lágrimas más gordas que jamás haya visto.
Sobre advertencia no hay engaño.
CÍRCULO
Toco mi cuello y me duele un poco, pero ya puedo virarlo. Puedo elegir mirar a un lado y otro. O puedo elegir mirar al frente. Puedo mover mi torso y virar. Reconozco lo que está atrás. Están mi padre y mi madre. Mis hermanos y lo que he aprendido de ellos en su ausencia. Porque en ellos, la ausencia. Miro atrás y están unos cuantos amores, algunos tropezones, hay choques y caídas. Observo la forma lenta o veloz en que me recuperé de ellos. También la forma en que no me recuperé y todo lo que tuvo que ocurrir, todo lo que tuve que repetir una y otra vez hasta que aprendí y sané. Toco otra vez mi cuello. Ese dolor está ahí para recordar lo que está atrás. Pero es un dolor leve, casi dulce. Un dolor que fortalece. Aprender, aprehender, asimilar y soltar: duele.
Ahora, miro al frente. Miro hoy. Miro mis pies y su capacidad de avanzar. Miro mis manos y sus deseos de escribir. Lo que mi garganta quiere decir a amigos, alumnos, familia. Miro más allá y está el futuro, uno que desconozco y que, por eso, quiero tomar. Porque por eso, por el futuro pasó todo lo que está atrás. Por eso, el crecer con hermanos mucho mayores, con padres que discuten por la sal pero se extrañan cuando no están, por eso casarse y divorciarse precipitadamente. Por eso cambiar de carril. Por eso pasar unos cuantos años triste y medicada para no estarlo. Por eso aprender a no estar triste y despedirse agradecida de la tristeza. Por eso, sanar con las manos. Por eso el mal o el buen carácter y el humor que lo redime. Todo, todo eso y más están ahí para que yo esté aquí, ahora.
Es probable que en futuro que veo más allá de mi ventana haya otras equivocaciones pero también es probable que yo haya aprendido a cargar menos, a temer menos. Es probable que haya otras heridas y otras ausencias pero es más que probable que yo pueda enfrentarlas. Lo que es mejor: Es probable que yo, sin darme cuenta, haya crecido.
Son las diez y veinte de la mañana. Me toco el cuello y no me duele, no me duele nada. Cierro un círculo.
ME DUELE LA OREJA
de tanto hablar por teléfono, pero es un dolor hermoso.
