UNA NO SABE

Lo que ocurre después de que ha escrito y publicado un libro. Es decir, una se entera gracias a sus amigos, profesores, familia qué se siente leer el libro que una escribió. Pero en realidad una vez que el libro parte a otros lugares y a otras manos, una no sabe cuál es su destino.

Ayer fue un día sumamente especial, es imposible que quepa en este espacio toda la emoción que sentí porque ayer fui a seguirle las pistas a mi libro, fui a conocer a un grupo de lectores que en mi vida había visto y a quienes, al cruzar palabras, sentí conocer de toda la vida. Nadie, nunca ha sentido lo que yo experimenté ayer. Nadie comprende ahorita mi deseo de estar de vuelta allá y no acá. Nadie sabe todo el circo, maroma y teatro que haré para volver para pasar más de unas pocas horas, todo lo que haré para que esa sea mi otra cosa, para llegar y sentarme en la que llamaré mi mesa, para pedir lo que llamaré mi mesa favorita, para esperar que Obed, Pris o Adolfo se sienten conmigo para platicar de todo y de nada.

Supe que ellos se sintieron contentos de conocerme y no les dije que yo, yo me sentí honrada.

TREJO TRAJO TRUJO

Tenemos más de diez años de ser amigas. Más de diez años de compartir los innumerables subeybajas de la vida. Trabajos, familia, amores. Todos los dobleces del alma. Tintes, cortes de cabello, libros, fotografías. Hemos crecido juntas (o al menos hemos intentado crecer). Mudanzas, remembranzas. Muchas otras personas han entrado a mi vida, pero hay un vínculo tan especial entre mi Trejo y yo que es difícil equiparar lo que ella y yo hemos tejido y destejido.

Ahora ella vive en otra ciudad. Ahora hemos aprendido a usar otros medios para estar al tanto la una de la otra. Ahora hemos aprendido que nada, ni la distancia, puede disminuir este gran trejotrajotrujo.

DF

Me voy, me voy, me voy.

Maleta, compu, berry, libreta, libro y yo nos vamos de viaje a La Otra Ciudad. Estaré de pata de perro una tarde, los siguientes días me aplicaré como niña buena en un curso al que me he inscrito y si todo sale bien una de esas tardes, saliendo de la cátedra sobre los retos y desafíos tomaré rumbo hacia un lugar conocido y desconocido a platicar, oír música y admitir que de la ficción se va a la realidad y al revés.

Voy a la ciudad que habitaron los abuelos y las abuelas, la ciudad con sus restos y sus cenizas. La ciudad de los tíos y del hermano. La ciudad donde el metro parece una gran libreta en la que hay que escribir.