LA VENA MÁS MORADA DEL MUNDO

Y bueno el estrés y la mala alimentación finalmente le cobraron la factura a mi cuerpito. El domingo en la noche me tuvieron que llevar a la Sala de Urgencias del hospital pues la susodicha presentaba un agudo dolor abdominal, náusea y temperatura que parecían dejar clara su existencia. No soy buena cuando se trata de dolor físico.

Descubrí dos cosas:

1) ninguna sala de emergencias de hospital se parece a las de la TV, digo ya lo sabía pero ya lo sé más. Los doctores no son guapos ni amables, no hay un drama sentimental del que uno sea testigo (bueno, con los doctores porque la señora que estaba a un lado de mí no dejaba de contar historias dignas de mil episodios en al tele). no hay romances a la vista ni nada por el estilo. a nadie le interesa si vienes sola, acompañada o si tienes deseos de superación.

2) mis venas son casi imposibles de localizar y de desangrar. tengo al menos 5 picotazos en ambos brazos y un antebrazo casi morado por la infinidad de intentos que llevó a cabo el enfermero ese de quien tomé la placa para que mis pacos-leos le den una paliza. dios qué dolor.

No me he recuperado del todo (ni del dolor ni de la dignidad) pero ya vine a trabajar porque no habia más remedio, así que hoy estoy en la oficina con dolor en la boca del estómago y la vena más morada del mundo.

TO TEACH OR NOT TO TEACH

Ayer fue el día del maestro. Y aunque me quejo de calificar tanto la verdad es ésta: amo dar clases. Pocas cosas puedo admitir en la vida así tan fácilmente. Ésta, la admito sin problema.

Ayer en la ceremonia de celebración me dieron un supermegapremio El Profesor del Año y no miento: sentí muy bonito. El 2009 estuvo lleno de dificultades, de momentos de crisis profesionales y personales. Llevar una vida laboral y una relación destinada al fracaso no es nada sencillo, súmele a usted un hijo preadolescente, deudas por todos lados y el vicioporeldrama que parece chip instalado al nacer. Así que de pronto recibir un premio así es lindo, algo que te recuerda: hay cosas que sí haces bien, del todo bien.

No, no tengo un dilema de teach or not to teach, me queda cada vez más claro que esta profesión que juré no tener es la mejor decisión que he tomado, está casi al par como la que tomé con mi hijo hace casi 12 años. Es una decisión que tomé yo para mí y que de una u otra manera le hace bien a otros (tal como mi hijo porque no me negarán que mi hijo les hace bien a ustedes de vez en cuando).

Anyway, hoy fue el día del maestro y lo celebré con las personas que ahora forman parte de mi vida, personas nuevas, personas que llegaron y le dieron un vuelco al destino. (Personas que quiero como si conociera de toda la vida o bien, personas que supongo que esperé toda la vida para conocer y ahora que han llegado me siento como con juguete nuevo. Mmmh ya nortee mi tema). Lo que quería decir es que hoy conjugué dos maravillas: la de ser maestra y la ser maestra junto con estos que ahora ocupan un porcentaje considerable de mi corazón.

To teach or not to teach is not even a question, is a mission.

LOS OBJETOS

Los objetos en el espejo están más cerca de lo que parece. Los objetos en el espejo están más cerca de lo que parece. Los objetos en el espejo están más cerca de lo que parece. Los objetos en el espejo están más cerca de lo que parece. Los objetos en el espejo están más cerca de lo que parece. Los objetos en el espejo están más…

NO ME MIDO

En las noches procuro leer sin falta. Aunque sea unas cuantas páginas de algo. Desde el sábado comencé The Road de McCormac y esta mañana mientras esperaba mi caramelmacchiatoconlechedesoya me senté a leer (oía antony and the johnsons en el ipodrosanena). Pensé algo que hasta después dije en voz alta: creo que de momento no debería leer este libro. Poquito más denso de lo que mi día necesita.

Total, llegué a casa a esperar a los del aire acondicionado, debí ponerme a calificar pero no tenía ganas, tampoco de ver la tele. Creo que traía el gusanito de leer algo que me absorbiera por un ratote. Ah, ya sé, me dije, algo de Vila-Matas.

Agarré uno que tenía a mano y después de escuchar la triste noticia sobre el motor del aire acondicionado, me senté a leer.

Neta que a veces no me mido, apenas comencé y me dije: ¿cómo este libro? Porque aunque no ando en plan dramático-emo-findemundo, tampoco tengo porque agarrar un libro que se llama Suicidios ejemplares ¿o sí?

En serio, no me mido. Pero el libro va por otro camino y no lo voy a dejar.

He-di-cho.

EL FACTOR MAMÁ

Mi mamá perdió a su madre cuando tenía poco menos de 15 años. Su papá era una foto dentro de un libro, una sombra acaso. Mi mamá creció en un pasillo de ausencias. Fue Matías, su abuelo, quien la crió, y su hermano mayor quien después la cuidó. Cada 10 de mayo, se acordaba de uno y le llamaba al otro Esas eran sus figuras maternas. Mi mamá aprendió a ser mamá ella solita.

Yo, en cambio, he tenido la suerte de tenerla. De aprender (y desaprender) a ser mamá gracias a ella. He tenido la suerte de contar con su apoyo cuando se trata de cuidar al de once. Ella es mucho más mamá que yo. Yo soy la de los desayunos y la del beso en la noche. Mi mamá es la que lo recoge en la escuela, le da de comer y supervisa las tareas. Ella es doblemente mamá.

Por eso, éste día se le celebra a ella, no a mí. Yo soy un trámite, ella es El Factor Mamá.

(pero eso sí, nomás agarraré vuelo para el 15 que es día del maestro y ese SÍ que lo festejo, faltaba más).

ASHES TO ASHES

El papá de una de las amigas más queridas murió hace poco. Escribí de eso no hace mucho. Es el funeral más extrañamente hermoso que he visto. El hombre que hizo la familia que más admiro logró que su funeral fuera una unión, de duelos, de almas, de recuerdos. Hoy me he enterado que este fin de semana este hombre viajó, como muchas otras veces lo hizo, con su familia a la playa. Viajó sí, porque el hecho de que fuera en cenizas no significa que no estuviera ahí. Estaba ahí, como siempre lo ha estado desde su partida.

Fueron a entregarlo al mar, porque así lo quiso él. Quería que la profundidad del mar fuera su nueva casa.

Lo que él no sabe es que la profundidad del alma de sus hijos, nietos y esposa serán siempre, su casa, el lugar de donde nunca salió y en el que siempre de los siempres habitará.

QUINCEAÑERA

Alguien debió organizarnos una quinceañera, no sé cómo no se nos ocurrió. Porque cumplir quinceaños de ser tan tan cercanos a pesar de estar tan tan lejanos, no es cualquier cosa. Tal vez sean un poco más de quinceaños, probablemente tú te sepas la fecha, yo no la recuerdo ya sabes que soy muy cabezona para los detalles. De ese día recuerdo esto: fuiste el primero en leer, estabas solo en la mesa del coloquio, traías un reloj amarillo y un chaleco (verde? o el chaleco verde fue un año después?). De ese día recuerdo: yo me acerqué a ti pero tú ya sabías de mí (algo o poquito) (o tal vez nada y esa fue una línea tuya para alargar nuestra charla).

Lo que vino después de ese día fueron risas, charlas, correos, ¿cuántos correos?, toparnos en una ciudad en otra o en otra. Admitir el imán y admitir su imposibilidad. Los cambios tan drásticos y dramáticos. Los errores (generalmente míos). Los tropiezos (de esos también soy autora). Los reencuentros y la química en ellos.

Correr por esa extraña lluvia en Arizona. Caminar y señalarme la casa de López Velarde en Texas. Manejar a Tlaxcala. Recorrer el centro e inventar que yo tendría un departamento por Madero. Escribir poco o mucho, pero escribir.

Hombre, de veras que lo nuestro está para quinceañera. Cuántos años, cuánta vida.

Te dije hace poco: los lunes pienso en ti. Y hoy no es lunes pero hoy, por la tarde, para quitarme el malhumor tomé un libro que tú me regalaste y que por alguna razón no había leído. La dedicatoria dice “Al final de la carretera sabrás que siempre estaré yo” y se me dobló el corazón y vi el tiempo y eran más de quince años y entonces. Supe.

Ya toca bailar el vals. ¿Vienes o voy?

EL DE ONCE

En la otra casa éramos felices. En esta casa lo somos más. Especialmente el de once. Ahora es de esos niños que llegan a casa, se cambian de ropa, agarran su patineta y dicen: ¿mamá, puedo salir? (bueno la verdad no me pregunta, lo afirma y luego yo lo hago que pregunte).

A medio minuto a la derecha vive un amigo y a medio minuto a la izquierda vive otro amigo. Esa es una experiencia que él no había vivido. Y así una tarde sí y otra también esa es su rutina: ir a patinetear con la ripstick y sus amigos. Otros días le pone la corre a Üma-la-perra-maravilla y se van al parque.

El de once ha declarado que está muy contento viviendo aquí (a pesar de que no le han dado servicio a nuestro aire y de que no hemos puesto los abanicos). La madre del de once, también. Y es que si antes era lindo recibir visitas ahora lo es muuuuucho más porque las visitas son muchotemuybárbaramente más frecuentes. Es la ventaja de vivir-vivir en la ciudad y no en las orillas (porque quién quiere las orillas?, ya ni las del pan). Estamos un poquito en el ombligo de la ciudad y les quedamos más cerca a muchos.

El de once, pues, es un niño más feliz. Y sí, qué locura pagar renta cuando una tiene casa propia pero qué maravilla ver al de once feliz-tan-feliz.

p.s. y si usted planea poner un comentario diciendo: hey yo no he ido, hey a mí no me han invitado, déjeme decirle que usted no necesita invitación, sólo llámeme o escríbame y le digo cómo llegar.

p.s.2 y vivimos al lado de una tiendita con el mejor queso fresco del mundo.

ESCUCHADA

Siempre he dicho que sé escuchar (lo cual no significa necesariamente que recuerdo lo que escuché pues tengo memoria de teflón). Pero sí, digo que sé escuchar porque sin importar de quién o de qué se trata tengo la capacidad de poner atención. Ya lo he dicho alguna vez en este blog. Y eso, el saber escuchar, me ha llevado a escuchar las historias más raras e interesantes.

Escucho, pongo atención. Comento si es necesario pero hago lo principal: escuchar. La gente tiene necesidad de ser escuchada, siempre me lo he dicho y cuando finalmente encuentran a alguien (a mí por ejemplo), lo sueltan todo.

Escucho, escucho.

Pero tengo un historial de personas que no escuchan, que parece que sí pero no lo hacen, y no, no se trata de que se acuerden días o semanas o meses después qué es lo que dije, se trata de que ni siquiera en el momento en que estás frente a ellos te escuchan. Hablas y es como si no lo hicieras. Es un poco triste, a veces hasta frustrante. Pero te haces a la idea y eso de todos modos no te quita el deseo de hablar, aunque no te escuchen: platicas.

Pero bueno, hace un par de semanas estaba con tres amigos y comencé a platicar algo y de pronto los ojos de los tres estaban en mí. Todos en mí. Y me detuve en seco y dije ¿qué pasó? pensé que si me miraban así es que algo había dicho que los había descontrolado, o bien que traía salsa o crema o algo en mi cara o en mi ropa. Supongo que dije ¿por qué me miran? o tal vez no lo dije y ellos me leyeron el pensamiento, uno de ellos dij: “nada, te estamos escuchando” y mi sorpresa fue enorme. No sé si les dije que nunca había sentido eso. No, tal vez no se los dije.

Hoy, volvió a ocurrir, cenábamos y yo platicaba algo y de pronto la atención estaba puesta en mí. Lo que yo decía no era de otro mundo y ellos escuchaban, atentos.

Y ahora, en el silencio de casa a las noséqué de la madrugada, pienso que es extrañamente hermoso ser escuchada.

Estuve, no hace mucho tiempo, con alguien más dispuesto a hablar que a escuchar. Si me voy más atrás, estuve en el pasado con demasiada gente que no escuchaba, me acostumbré a ello, tal vez. Y hoy, soy escuchada.

Me doy cuenta, a las noséqué de la madrugada, que ser escuchada es casi tan hermoso como sentirse amada

GETTING THINGS DONE o cómo quitarse el estrés trabajando menos y produciendo más

Se le conoce como GTD y digamos que es un método que te permite aprovechar tu tiempo para trabajar efectivamente y organizar todo lo que pulula en tu vida profesional y personal.

Y he logrado que alguien a quien respeto casi tanto como al Caramel Macchiato nos dé un Taller de GTD este 14 de mayo a las 4:30 pm. La cita es aquí. El costo es de 0 pesos y el único requisito es tener cuenta en twitter (o estar dispuesto a abrir una).

Fernando impartió este taller el año pasado (aquí, miren)y ahora viene REloaded.

Si usted está interesado, aviénteme su mail.

Los convocados esta vez son:

  • @Bel_SR
  • @ofishermosillo plus 1
  • @pacobernal
  • @Aleli_fb
  • @barishbarish
  • @carloslaso
  • @jrbusser
  • @juanefren2
  • @Kossio plus 1
  • @lojesa
  • @leoverdugo
  • @luisdzo
  • @moronimontoya
  • @emiliobool
  • @sylviruk
  • @ybarrarubio
  • @alexsalcido
  • @orlygb
  • @fontanot
  • @lorenaen
  • @CarolinaOh
  • @carlosud plus 1
  • @Boluuudo
  • jesús
  • @amigadeferhmo
  • @Olg4lc