La semana pasada tuve un día desos. Así DESOS en los que no ves la luz al final del túnel. Abrumación total: exámenes, ensayos, pendientes, llamadas, juntas, más pendientes, preparar clase, dar clase. Salir y otros pendientes, pagos, asuntos caseros, perder una tarjeta, reportar y recuperar la tarjeta (y la dignidad en ello). Llegué a casa después de casi 13 horas de haber salido de ella con el ánimo a rastras, la cocina me gritaba atención, el polvo en el piso llora por una escoba pero yo sólo tenía energía para aventar mochila y ropa para meterme a bañar.
UN DÍA PREGÚNTENME
Por mi anécdota titulada “yo no sé para qué le pedí una bicicleta a los reyes magos” y les platicaré cómo es que se repite la historia casi treinta años después.
ESTUVE
Estuve junto a mí,
llena de mí, ascendente y profunda,
mi alma contra mí,
golpeando mi piel,
hundiéndola en el aire,
hasta el fin.
CUATRO LECCIONES
Lección No. 1: No leas ni contestes correos importantes mientras estás en un desayuno-despedida-de-soltera porque corres el riesgo de a) no dar el ancho b) quedar mal c) descubrir que eres, en realidad, mala pa leer y comentar.
Lección No. 2: Siempre has buscado el lado bueno de todas las cosas, ahora que te sientes más fuerte y segura en otros aspectos eso no lo tienes que cambiar. Eso de andar de maciza mencionando lo negativo, así sea algo chico o mediano, antes y sin hacer el énfasis necesario a lo positivo puede hacer sentir mal a un Osezno que recién triunfaba con su clan. Lección 2.1. no está mal si te quieren dar la mitad de la cuenta.
Lección No. 3: Ser un poco egoísta de vez en cuando, está bien. Es una forma de consentirte, de cuidarte y si tú estás bien, los otros también lo están.
Lección No. 4: Cuando tus amigos se dan de trompazos con otros tipos que estaban causando líos NI se te ocurra separarlos con tu brazo derecho o te puede pasar lo que le pasó a tu Chef favorito que ahora sufre con una férula y un par de clavos de metal.
