LODO
De pequeña jugaba barbies, casita, escuelita. También de repente fut-beis (razón por la cual, supongo que nunca aprendí bien a bien las reglas del futbol por un lado y las del beisbol por el otro). Regaba el jardín (o al menos así lo dice una foto) y me mojaba con agua de manguera. Andaba en bici, iba al parque de la calle de atrás.
Lo único, lo verdaderamente único que no hacía era ensuciarme.
Yo JAMÁS fui niña de andar en la calle con los pies descalzos, con las manos sucias, con tierra en vestido y cara. Olvídense de los pastelitos de lodo o de enfangarse después de la lluvia. No, no, no. Hasta la fecha un poco de polvo en las plantas de mis pies y me vuelvo loca.
¿Y qué hago cuando voy a la playa? Bien, pues la arena seca me gusta, me gusta su cosquilleo, además se quita sin dejar mancha (deja tan sólo unos granitos en todo caso). Arena mojada de mar, bueno sí es más pegajosa pero no es incómoda, es agradable es fresca y una camina un poquito y listo, limpios con agua de mar. Sin embargo, no me pidan quedarme más de 4 horas en la playa porque entonces cada 5 minutos miro el reloj.
El caso es que alguien que recién conozco y que me está ayudando y que me está cuidando y que me está enseñando y que me está diciendo cómo puedo soltar lastres me dejó de tarea caminar al menos 20 minutos diarios sobre la tierra o sobre el pasto mojado. Para cualquier persona esa tarea es un regalo, para mí en principio significó un reto. ¿Lo harás?, me preguntó. Y sin pensarlo un segundo dije: lo haré.
Sí, a pesar de que odio las plantas de mis pies sucios (freud stop there!), a pesar de mi pasado de niña limpiecita. A pesar de que lodo y tierra no combinan con mi pedicure. A pesar de todo, Yo Sylvia, voy a ensuciarme, es más ni siquiera lo veo como ensuciarme.
Yo, voy a tocar tierra. Tocar tierra.
Tocar tierra.
El sábado comencé. Primero en el jardín de mi casa y ayer por la noche lo hice en la terraza más hermosa. Lo hice acompañada de mis amigos quienes entre que se reían, se miraban, bromeaban y a su modo me vitoreaban. Se sintió bien.
Me juraron (¿o me advirtieron?) que en mi cumpleaños me aventarían con plastas de lodo.
¿Existe mejor regalo?
No.
Mi Lodo será mejor que el de Fadanelli, lo juro.
OMM
Después de casi dos años y después de no sé cuántos accidentes en tobillo y cuello, finalmente pude volver al yoga, mi cuerpo cedió, mi mente intercedió. Estirar, tocar, aprender -en serio- a tener la mente en blanco. Mantener la postura. Erguirse. El dolor del día siguiente, en las piernas, en los brazos.
Ensuciarse los pies. Sudar. Sentir el alma tranquila.
Eso es el yoga.
COMO UN ELEFANTOTE
A UNA, NO SE LE HACE ESTO
AAAAAHHHH, PERO NOOOOOOO, a una tienen que inquietarla. Con razón Mafalda odiaba a los gringos.
Una va camino al trabajo, por otro camino, no el de los últimos diez días y se topa, se encuentra, choca casi con una lona GIGANTE que dice, que anuncia, que grita, que agrede: ¡STARBUCKS COFFEE PRONTO AQUÍ!
¿Qué se creen?
¿Qué se creen?
(sollozo)
¿Qué-se-creen?
Atentamente
una muy descafeinada Sylvíssima.
LITTLE WONDER
Mars happy nation, sit on my karma
Dame meditation, take me away
Little wonder then, little wonder
You little wonder, little wonder you…!!!!
(Saint) David Bowie aquí.
EN EL LIMBO DEL NO
No pensar. No pensar. No planear. No planear.
No esperanzarse. No desistir. No insistir. No desistir. No desistir.
No romperse.
No pensar.
No olvidar.
MOTO,HERMANO, CLAVÍCULA
Una moto nueva.
Un motociclista en ciernes.
Un derrape.
Resultado: mi hermano mayor tiene la clavícula fracturada, la rodilla en truene y habla en plural cuando habla del accidente que tuvieron él y su moto.



