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El de nueve tuvo noventaysiete de promedio en el tercer grado. Me siento contenta. Por él claro, la calificación es sólo suya, yo no tengo nada qué ver con eso; el crédito es suyo y de mi madre quien le echa la mano en las tareas, yo sólo soy quien firma la boleta, orgullosa y pensando que abrazar a un hijo antes de dormir y recoger sus calificaciones al final del semestre son tesoros.

SI EL PERIÓDICO EL IMPARCIAL HUBIERA ESTADO AHÍ:

Nos hubiera tomado una foto. Con y sin hijos. La foto hubiera sido publicada y la seguiría un texto que diría algo así como “Alegre reunión tuvieron las siempre encantadoras M, C y S, tres escritoras de la sociedad sonorense quienes, acompañadas de sus hijos departieron en conocido restaurante de la ciudad”… o algo así. Ya ven cómo se las gastan en la sección de sociales de El Imparcial. Y bueno, eso hubiera ocurrido si nosotras fuéramos de esas mujeres que aparecen en la sección de sociales del imparcial (yo no aparezco ni en la cultural de La I) (¿La I tiene sección cultural?).

Lo cierto es que el momento era tan bello que merecía foto. Ahí, las tres sentaditas, muy monas, comiendo sendas ensaladas, charlando de obras y autores (ja ja, es broma de eso no hablamos, hablamos de cosas más importantes: la vida propia y la ajena); lo que es cierto es que sí, estabamos sentaditas, nuestra conversación competía primero con música de los ochenta y con un grupo que nos asediaba con canciones que pasaron de Rayando el sol de Maná a Creep de Radiohead.

Se acordó horario y forma de un taller petite comittee de novela/cuento que, muy probablemente, fortalecerá lazos y escritura (creo a veces que me interesa más lo uno que lo otro) (y que soy mejor para lo uno que para lo otro) (aunque sería agradable que de cuando en cuando alguien pensara lo contrario).

Sí, pues. Noche bella, digna de foto en El Imparcial.

LAS CASAS Y LOS PERROS

Esta no es una historia sobre un colegio militar vargasllosiano. Esta es la historia -breve- de las dos ocasiones en que los perros han sido el aliciente de una casa.

1. Tengo unos 16 o 17 años . Mi madre y yo tenemos el enfrentamiento más grave hasta entonces (hubo otros, claro, antes y después pero nunca de esta gravedad). Mi memoria ha decidido bloquear el por qué. Yo asumo que fue por una mala decisión (mía, por supuesto), por alguna terrible elección de novio (mío, también) o un regreso a casa a altas horas de la noche. No sé, quizá haya más posibilidades pero con mi madre, básicamente, esos han sido los motivos más comunes para una trifulca… Y bueno, el asunto en cuestión se extendió con ira y silencio por muchos muchos días. Más de los acostumbrados. Mi padre, hacía todo lo que estaba en sus manos (o algo así) para lograr una reconciliación. Pero peor que una sylvia son dos sylvias y su tarea fue imposible hasta que. Así, una tarde, mi padre llegó a casa con un perro en sus brazos, un pequeño french que nos duró casi quince años. Hace poco hubo que dormirlo, después del cáncer y la edad, el pobre ya no podía con su existencia. Fue un perro muy querido y un perro significativo. Lo amé infinitamente hasta que yo misma me convertí en madre y el se convirtió en el simple y sencillo “perro de la casa de mis papás”.

2. Tengo 34 años y un hijo de 9. Él es piscis y yo soy virgo. Somos parecidos y somos opuestos. Y estamos enfrentando caracteres en una noche de martes. Es el máximo pleito de nuestra vida juntos. Ambos lo sabemos. Después de los llantos y los portazos, de los baños para bajar PH’s, nos sentamos a platicar y decidimos que necesitamos hacer más cosas juntos, compartir más cosas juntos y retomamos ese viejo proyecto de adoptar ahora sí, ahora sí, una mascota. Desde ayer vive con nosotros Acamaru, un maltés blanco de un mes, regordete y cachetón. No planee que fuera así, no fue sino hasta que el perro caminaba por la casa anoche que me di cuenta de que, en mi familia, las historias (los motivos, los deseos) se repiten. Mueven la cola, ladran y de vez en cuando: muerden.

LA EUROCOPA

Yo creo que con eso de la eurocopa mi digestión puede sufrir. Hoy vi el partido de Francia en la mesa del comedor de mi oficina con una francesa maravillosa, de pura cepa y que de haber podido hubiera pateado el televisor en cualquier momento.

Sólo puedo decir: malditos italianos llorones.

UNA, EN EL DF

Una, presentará su novela este miércoles 11 de junio en Casa Vecina a las 7 de la tarde. También, Una impartirá un brevísimo y monísimo taller de escritura creativa el 12 y 13 de junio ahí mero de 5 a 7 pm.

, HE SAID

Cuídala, he said.
A silence in the car.
A feeling in the car.

Then, as I drive:
-You are brave, he says, you are brave and I am proud of you.
A conversation in the car.
An emotion in the soul.

(now, doesn’t matter if people me cuida or not, because I am brave) (or so I’ve been told).