ASÍ SON LAS COSAS

Fue hace un par de semanas.

Me pidió que fuera a su casa. Me recibió con la puerta echa pedazos. Por supuesto, pensé que alguien había entrado a robar a su casa. No. Fue su marido. Necesito que te quedes con las niñas, dijo, tengo que ir a… Nos interrumpió su hija mayor. Mamá, la policía trae a mi papá. Era una camioneta. En medio de los dos policías, estaba él, su esposo con el rostro que nunca había visto. El miedo es extraño.

Un oficial bajó, explicó que era necesario que ella fuera a la jefatura a dar seguimiento a la denuncia. De la puerta al carro pude entender que habían discutido por enésima vez, que descuidó a las niñas, que estaba bebiendo, que perdió la llave, que rompió la puerta, que… Y luego se fue.

Me quedé con las niñas en su casa. Estuve casi cuatro horas en una sala que no es mía. En una incertidumbre que no era mía. ¿Cómo se explica a una niña de nueve y a otra de ocho que mamá denunció a papá a la policía?

Ella volvió a las diez. Me platicó de todo el papeleo que tuvo que hacer. Que él tiene prohibido acercarse a la casa, que puede ver a las niñas dos días a la semana bajo las condiciones que ella imponga, que se planteó ya un acuerdo de divorcio. Que él tendrá que darle pensión. Él no trabaja, dice ella, y la casa, el carro, los servicios, todo lo pago yo… Lo único que le tocaba era hacerse cargo de las niñas y no hace eso. Toma todo el tiempo, viene tarde, rompe la puerta, pero ya estuvo bueno. ¿Qué se dice a una mujer en estas condiciones? Tenía un rostro que nunca había visto. La rabia es extraña.

Ayer en la mañana, mientras sacaba la basura, vimos que él había vuelto. ¿Que no el papá de las niñas ya se había ido? preguntó Juanantonio. Sí, le dije, pero así son las cosas.

Entré a mi casa con un rostro que no había sentido en años. La certeza es extraña, también.

CACHO DE TESIS

A falta de algo profundo que postear y que contrarreste el tema del pollo aquí va un cacho de tesis.

Para esta investigación se ha elegido Sin Destino , escrita por el escritor Imre Kértesz. Esta novela relata las experiencias de György un joven húngaro que es arrastrado a Auschwitz y pasa poco más de un año en el campo de concentración de Buchenwald . Esta novela se circunscribe a la llamada novela histórica contemporánea que ofrece innovaciones en contenido y forma: “no recurre a la retórica ni se refugia en los conceptos de la novelística de otra época, sino que se vale de recursos narrativos acordes a sus necesidades expresivas” (Gringberg). En Sin destino, su autor percibe la realidad del campo de concentración como un todo “complejo, problemático, ambiguo y contradictorio” (Dobt) y por lo tanto se ve obligado a buscar técnicas y formas narrativas que sean capaces de mostrar la experiencia del Holocausto. Kertész lejos de optar por un discurso épico dotado adjetivos y descripciones avasallantes –común en novelas históricas tradicionales-, opta por la sobriedad, su narrativa se presenta con una naturalidad y sencillez sorpresivas, pareciera una descripción de lugares y hechos –como lo haría un documento histórico- y no un relato de las difíciles experiencias personales del protagonista. Sobresale en la novela una objetividad y austeridad no propias de un relato de este tipo, lo cual hace trascender los hechos narrados en el cumplimiento de una intencionalidad ética y estética: el impacto del Holocausto. El análisis de esta novela permitirá observar las relaciones entre historia y literatura, puesto que por un lado se somete a las convenciones del género literario y por otro a las de la historiografía pues es, también, una escritura de la historia.

LAS PARTES DEL POLLO

Ayer tuve una profunda e interesante conversación sobre las partes del pollo que gustan y que no. Yo admití que, cuando es posible, rechazo comer las piernas; expliqué que prefiero mil veces las alitas. Si bien es cierto las piernas tienen más carne que las alitas yo llegué a mi tope con las piernitas en la infancia. Mi madre creía (y sigue creyendo) que las piernitas del pollo son para los niños, así que de niña siempre siempre me tocaba comer piernitas. Cuando descubrí las alitas supe que eran para mí. Delgadas, pequeñitas y con huesitos que roer. Me gusta especialmente cuando es pollo asado porque el huesito se dora un poco y cruje. No le pongo peros a la pechuga o a los muslos, de hecho creo que son perfectos para utilizarlos en una buena ensalada o para rellenar taquitos dorados.

y usted, ¿qué parte del pollo prefiere?

ALTAMENTE

Hablábamos del amor y sus demonios. Creo que más de los demonios. Compartimos experiencias como si no fuéramos una la mamá y la otra la hija sino dos amigas tratando de encontrarle sentido a las cosas. Cuando íbamos a despedirnos me dijo, aprovecha ahora que eres altamente correspondida. Y sonrió con una complicidad encantadora.

Mi madre, con frecuencia, es altamente encantadora.

DÍA DE EXAMEN

Preguntas y opiniones expresadas por mis alumnos (¡) durante el examen de tercer parcial de clásicos de la literatura:

1. “Allan Poe hizo una novela que son cuentos y que son narraciones extraordinarias, ¿no?”
2. “Lord Byron… me suena este tipo. ¿Lo vimos en clase?”
3. “Para hacer la separación de sílabas poéticas usaremos la ley de la última, ¿verdad?”
4. “En el verso: ‘Huye sin percibirse lento el día’ tiene prosopopeya porque el día no huye”
5. “Tengo problemas con los autores”
6.”Yo veo puras metáforas”.
7. “¿Cómo se llama el libro que leí este parcial y quién es el autor?”
8. “Para lo de la sinalefa, ¿la ache puede ser vocal?”

EL CIRCO DE LA CIUDAD

En esta ciudad una casa explotó. Ardió en llamas. Cimbró una cuadra. La familia estaba de vacaciones. Las cenizas y los restos son muebles y objetos. La casa ha aparecido en el periódico y en las conversaciones desde hace una semana. Las ruinas son un circo. Paso por ahí para recoger a mi hijo y los carros se amontonan y la gente se amontona y el morbo es el único habitante. La gente viene, desde no sé dónde, a observar la casa que explotó. La casa que ardió en llamas. Los espectadores no han hecho sino observar a una familia en ruinas. Este es un circo. No se sorprenda nadie de que pronto comiencen a vender golosinas y camisetas.

H.P.

Después del post catártico pos-hombre-en-mi-patio. Puedo ya platicarles que la semanita de vacaciones me cayó de perlas. Arreglé cajones y clóset, barrí como Dios manda y no sólo por donde pasan las hormigas, trapee y sacudí. Vi no sé cuántas películas y enseñé a mi hijo a levantarse a las diez treinta de la mañana como mínimo.

Leí, claro que leí.

Pero no leí nada que tuviera que ver con el Holocausto o con Kertézs. Nada que tuviera que ver con la casitesis. Nada. No Coetzee, no Pamuk, no Homes, no Gaitskill. Nada que tuviera un milímetro de la realidad que agobia. No señor, no. Mis ojitos y mis nochecitas estuvieron dedicadas a Madame Rowling. Sí, créanlo o no, leí el quinto libro de Harry Potter. Calderos, escobas, varitas mágicas, capas invisibles, magos torpes y elfos malhumorados, hicieron de mi semana un mundo donde el citox no es necesario.

BACK TO REALITY

Anoche no pude dormir. No fue sólo el típico insomnio de los domingos que me ataca desde que tengo uso de razón. Tampoco fue la ansiedad del reinicio de clases. Fue la paranoia. Ayer por la tarde un tipo se brincó mi barda y estuvo en mi patio. Lo vi. Me vio y en cuanto lo hizo, escapó zumbando. Se hicieron, por supuesto, las llamadas de emergencia -a la familia, a la policía-. Se tomaron las medidas usuales en estos casos. No se llevó nada, si acaso se sentó en mi bella silla reclinable, pero eso de darse cuenta de que una es real y completamente vulnerable a ciertos hechos, quita el sueño.

Anyway.
Ya es lunes.
De vuelta a clases.
Oh, reality.

PROFESIONARSE

En 1999 presenté mi examen profesional. Esa fue una tesis que se gestó prácticamente al mismo tiempo que mi hijo. Ese día cuando explicaba asuntos de bildungsroman, narradores escindidos y nosécuántas cosas más tenía una barriga de siete meses.

Este año me titulo de la maestría. Y el caso es que es estoy leyendo para lo que llamo la casitesis y mi hijo entra a la habitación, son las ocho y media de la noche y me dice que se le antoja una quesadilla. Termino esto y voy, le digo. Acepta.

Mientras el queso se derrite, pienso: aquel cachito que en su momento se mantuvo calladito calladito mientras los sinodales me decían es usted licenciada, es ahora voz y cuerpo. Un ser de ocho años. Un pequeño que saca diez en matemáticas lee el hobbit, es fan de café tacuba y piensa que el francés es más útil que el inglés. Un pequeño que de un modo u otro, y con la titánica ayuda de mis padres, he criado.

Si eso no es profesionarse, yo no sé qué es.

TEMPTATION

Up, down, turn around
Please don’t let me hit the ground
Tonight I think I’ll walk alone
I’ll find my soul as I go home

Nu ordr