LA FIRMA DE LOS RIZOS

Cuando mi hermana vivía en Londres, escribía. Postales, cartas. Escribía. Nos hacía saber. Se extendía o abreviaba pero nos hacía saber: lo que hacía, lo que pensaba, lo que había visto, comido, bebido. Todo sobre la otra vida.

En todas sus postales y cartas ponía la misma firma. Escribía: La yaya y agregaba una pequeña carita con sus ojos y una suerte de garabato que representaban sus rizos. Mi hermana tenía rizos, largos rizos oscuros. Una carita sonriente de cabello rizado, eso era su firma.

Ahora que mi hermana vive en Turquía me pregunto qué nos escribiría. Claro, si escribiera. Postales, cartas. Si escribiera. Nos haría saber. ¿Se extendería o abreviaría? ¿Nos diría lo que hace, piensa, ve, come, bebe? Algo sobre la otra vida.

Su firma sería otra.
Ausente de cara, ausente de rizos.

Ausente.

CSI

Ayer con quincena en mano me fui a comprar el capítulo especial y doble de CSI dirigido por Quentin Tarantino.

Ayer con sushi en mano fui testigo, fui investigadora, fui forense del secuestro-entierro de Stokes.

Si alguien, con sushi o no, quiere ser testigo, investitador y forense del secuestro-entierro de Stokes, pos me escribe.

LA YAYA

1. Su apodo era La Yaya porque era la única forma en que yo podía pronunciar su nombre. En casa, sólo así se le llamaba: La Yaya.

2. Las monjas estuvieron a punto de expulsarla del cole cuando la encontraron a ella fumando en el baño. Tenía dieciséis años y “a los dieciséis años una señorita no fuma en el baño” le dijo su mamá. “¿A qué edad entonces?” preguntó ella.

3. Leía Mafalda.

4. Tenía todos los discos de Donna Summer. Los ponía una y otra vez, de acuerdo al estado de ánimo repetía una u otra canción.

5. Una vez, hundió el carro de papá en un canal o quizá no fue ella. Quizá fue otro de mis hermanos.

6. Cuando viajaba en carro se entretenía buscándole forma a las montañas. No, a las nubes no. A las montañas.

ENTRE FIESTAS, HIPÓTESIS Y BUENOS DÍAS

Armar una fiesta no es cosa fácil. Armar la del cumpleañero número ocho ha sido prácticamente una hazaña. Mi hijo, por cierto, confunde hazaña con lasaña. Ya se han resuelto varios puntos: pastel, dulces, comida, bebida. De la ropa ni hablamos, desde hace dos días se le trata de convencer de comprar un pantalón nuevo y hemos recibido como respuesta “sólo si es pants como el gris”. El gris es de la old navy y aquí no hay old navy. Mientras todas estas decisiones se toman yo escribo, reescribo y borro en mi mente una y mil hipótesis para establecer esas dos que debo presentar para la casitesis. Camino y hago hipótesis. Camino y hago lista de cosas para la fiesta. Camino y me olvido de decir buenos días.

Y en mi mundo, cuando a uno se le olvida decir buenos días, ya es el colmo.

THE PAST

the past is jumbled, not sequential, and all the people are mixed up

Mary Gaitskill

HOY, OCHO

Hoy once de marzo mi hijo cumple ocho.
Hoy son ocho.
Ya ocho.
¡OOCHOO!

Despertó y gritó feliz cumpleaños a mí cuando vio su habitación alfombrada por globos de colores. Un pequeño pequeño detalle inflado y colorido.

Ocho, ya son ocho.

FAMILY IN THE SUBURBAN LIFE

“Does that mean you’re taking the car? I have things to do.”
“We can go together,” he says.
In his fantasy about suburban life the whole family is always in the car together, going places, singing songs, eating McDonald’s. He loves it when they pull up in front of a store and he goes in while she waits in the car for as long as it takes.
“Forget it,” she says.

A.M. Homes, The safety of objects

ANOCHE

A las nueve ya estaba la luz apagada. Acomodadita en cama. Pensando en la delicia de poder dormir derechito ocho horas. Soñé con frases de Hayden White y de Paul Ricoeur. La casitesis me tiene loca (as if).
De cualquier modo fue un
Divino, divino descanso.

NO MÁS GABO

Rodrigo Fresán tiene razón, debería existir un onceavo mandamiento que dictara: “No tomarás el apodo de García Márquez en vano”. Si quiere usted enterarse de todos los gabismos posibles, lea aquí.

Atentamente:
La que no iba a postear.

La autora de este blog no tiene tiempo para este blog. La autora de este blog se enfrenta a una semana difícil de taller cenevalesco, exámenes, calificación de ensayos, redacción de marco teórico, y, por si fuera poco, a la terrible ausencia de su niñera de cabecera.

La autora acepta cualquier, cualquier palabra de ánimo.