SANTAS PROMOCIONES, BATMAN

Mi hijo es, como él mismo lo ha dicho alguna vez, un sucio materialista. No sólo eso, es un sucio consumista, presa fácil de todas las promociones de la coca-cola, las sabritas y la bimbo (sólo por mencionar algunas). Inicia una campaña, compra cuanto producto se le ponga enfrente (es decir, su mamá le compra cuanto producto se le ponga a él enfrente), inicia una colección, luego la deja a medias hasta que se le olvida.

Ha sido así por lo menos unas ochomil veces. Tuvimos snoopys, tazos, calcamonías, perritos de plástico enanos y monitos de plástico de unymil modos.

Esta vez ha tocado el turno a los gatitos funky-punky, calcas y calcas de gatitos aparentemente dulces pero en realidad unos punkosos de lo piiiorrr. El hijo, feliz, abre una bolsa de cuernitos voilá con chocolate y voilá sale un paquetito de calcas. Pero, quiso la fortuna que le saliera un cupón intercambiable por un llavero con un funky-punky y todo cambió. La expectativa era otra.

La felicidad duró poco: el dichoso cupón se perdió en los confines del universo y mi hijo no encuentra consuelo. Anoche se escondió bajo los cojines de su cama para “calmar su ira” porque “no se puede superar esa pérdida”. Le dije que ya le saldría otro, que fuera paciente y me contestó: “no, no, no… existen pocas posibilidades” y volvió a esconder su cabeza bajo la almohada.

Esta mañana me ha dicho que soñó que había encontrado el cupón.

La situación es desesperante. Así que me dirijo a usted lector para que en la primera oportunidad que tenga compre unos cuernitos, los disfrute, busque en su interior y si encuentra un cupón por un llavero recuerde que hay un niño en el mundo, un sucio materialista, consumista innato, pero de buen corazón que desea un llavero funky-punky más que nada. Su madre (la suya y la del niño) se lo agradecerán.

WEEKEND OF COLORS

Yo les podría dar detalles. Decirles lo que hicimos, lo que comimos, lo que bailamos, lo que hablamos. Podría describirles incluso cómo nos vestimos el sábado en la noche. Podría escribir párrafos y párrafos de todo lo que hablamos. Podría dar una y mil razones de por qué este fin de semana llenó de color mi casa. Subiría muchas de las fotos en casa, en carro y en playa que nos tomamos.

Pero no.

Todomeloguardo.
To make it last.

BIRD ON THE WIRE

En Hermosillo nunca pasa nada. Nada raro, es decir. Aquí todo es absolutamente normal. Las muchachas todas tienen mechas rubias y uñas acrílicas decoradas. Los hombres se dividen en dos, los que usan Abercrombie y los que no. Los de botas y los de tenis. La gente compra el periódico en la mañana y lee Sociales. Solamente. La gente maneja en la mañana escuchando los mismos programas de radio que el carro de al lado.

En eso iba pensando hoy hasta que vi la escena más curiosa. Un carro iba frente a mí, una especie de camioneta tracker. Una mujer manejaba, era toda lentes peinado hacia atrás sudadera gris y rostro de recién levantada. Le hablaba a algo en el asiento trasero. La mujer manoteaba. Yo sabía de qué se trataba: un hijo pequeño desobedecía. No ponerse el cinturón, ir acostado hasta llegar a la escuela. Y de pronto no, de pronto él no era un niño y ella no era una mamá. Se posó verde en el borde del asiento trasero, a la vista de todos los que manejábamos cerca, un perico. De cuando en cuando abría sus alas, quiero pensar que cuando la mujer le gritaba y le manoteaba.

Estábamos en el bulevar Rodríguez el bulevar más bulevar de esta ciudad. Donde nunca pasa nada. Y una mujer alegaba y trataba de convencer de algo a su perico. Yo, por supuesto, aceleré. Quise acercarme un poco más al carro, quería ver a la mujer, quería entender la situación. Ella toda lentes peinado hacia atrás sudadera gris y rostro de madre preocupada. Le hablaba al perico en el asiento trasero. La mujer manoteaba. Yo sabía de qué se trataba: un perico, lo más parecido a un hijo pequeño, desobedecía. No meterse en su jaula, ir observando la ciudad hasta llegar a donde tuvieran que llegar. Se posaba verde en el borde del asiento trasero y todos los que manejábamos cerca éramos su vista.

De cuando en cuando abría las alas.

IMPORTACIÓN

Todo indica que mi poder de persuasión comienza a cobrar fuerza. He logrado mi primera importación: mi maravillosa ex-roommate phili-tijuanense viene a Hermosillo este fin de semana.

The lovely Miss Donovan estará aquí. Y ahora me tocará a mí hospedarla a ella y a todos sus colores.