Y HOY EN HERMOSILLO:

llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve llueve

EL ASUNTO DE LOS SAPOS

Una comienza a darse cuenta de que es exagerada cuando después de la lluvia anda por las calles de su colonia esquivando el ejército de sapos, sapitos y sapotes que se le aparecen. Una comienza a sospechar que es resimple cuando baja de su carro a brinquitos para no rozar cualquier sapo, sapito o sapote. Una tiene la seguridad de que lo suyo es fobia cuando abre y cierra la puerta en milésimas de segundos para evitar que sapos, sapitos o sapotes entren a su casa.

El Noé dice que corre el run run que los sapos significan dinero.Me pregunto si se roban el dinero porque apenas es seis de septiembre y ya no tengo un quinto.

Mi hermano mayor dice que si no he considerado la posibilidad de que uno de estos sapos sea, en realidad, un príncipe azul. Yo no le he contestado pero creo que le diría que por muy príncipe que pudiera ser, ni de loca besaba un sapo. Además, siempre está la posibilidad de que a fin de cuentas el batito nunca deje de ser sapito.

AND SHE

With her round eyes and her round soul, wonders. Wanders.

Often.

START OR END A DAY (con ee cummings)

i like my body when it is with your
body. It is so quite new a thing.
Muscles better and nerves more.
i like your body. i like what it does,
i like its hows. i like to feel the spine
of your body and its bones, and the trembling
-firm-smooth ness and which i will
again and again and again
kiss, i like kissing this and that of you,
i like, slowly stroking the, shocking fuzz
of your electric fur, and what-is-it comes
over parting flesh . . . . And eyes big love-crumbs,

and possibly i like the thrill

of under me you so quite new

VIERNES,SÁBADO Y DOMINGO

Entre viernes, sabado y domingo hice compras para la escuela del de siete llovió califiqué ensayos tuvimos juego llovió califiqué exámenes compré dos películas de woody allen tuve visitas vimos un concierto tomamos pocas cervezas claras y oscuras llovió comimos palomitas hablamos de todo nos desvelamos llovió comimos tacos de cabeza tomé café me dolió la panza llovió vi thumbsucker había goteras trapee el piso califiqué ensayos llovió se metió un sapo la vecina lo sacó porque era más grande llovió vi el primer capítulo de twin peaks califiqué ensayos me bañé se bañó el hijo y nos dormimos a las nueve y media.

DOS, EN BICI, STORIES

1. Dicen que cuando le regalaron su primera bici se fue con tío, hermanos y primos al gran parque de la gran ciudad. Dicen que recibió las primeras instrucciones pero que seguramente la emoción del primer paseo no le permitió prestar atención a todas y cada una de ellas. Dicen que se subió a la bici como quien se sube a la vida: con grandes expectativas. Pedaleó, pedaleó y pedaleó. La banqueta como el mundo. El viento en sus mejillas. El goce.Los ocho años.

El golpe.
Fue a darse, de frente con el único árbol del espacio ese que antes había sido el mundo. No sé qué hizo después.

2. Dicen que pedí mi bicicleta para navidad, en septiembre. Semana tras semana rogando por la piedad de Santa Clós. Dicen que Santa no la trajo, los Reyes sí. La alegría inminente. Dicen que el mismo tío, los mismos hermanos y los mismos primos se encargaron del entrenamiento. No en un parque, no en una gran ciudad. En la calle de la pequeña ciudad en el norte. Veinte años después. Dicen que me subí a la bici como quien se sube a la vida: con temor. Pedalear. La banqueta como lo incierto. El viento en los ojos. Alegría.

El golpe.
La dureza de la calle en mi rodilla. Sangre. Dicen que patee y arrastré la bici a casa vociferando en lágrimas: “No sé para qué pedí una bicicleta!”.

Pasó el tiempo y un día, supongo, superamos esa primer caída.
Pero, ¿cuándo las siguientes?