Ay sí, muy ella presume que está haciendo una novela o que le publicaron tal cuento, que está leyendo tal autor o que conoció a tal otro. Que el hijo metió un gol o que su equippo ganó un partido. Que si se fue a un laboratorio y nosécuántascosasmás. Muy ella, muy ella… pero qué tal cuando se trata de Aristóteles, ¿a que ella no les ha dicho lo mucho que sufrió este fin de semana tratando de inteligir lo inteligible en el libro tercero del tal griego? No, de eso no les dice nada, se queda calladita, calladita la muy ella.
EL MUNDO DEL SUEÑO
Esta semana he encontrado en mi cama, el único descanso. Salgo de trabajar y lo único que quiero es estar en casa, en cama. Tengo sueño. Tengo sueño todo el tiempo.
Abro de casualidad hoy Sueño profundo de Yashimoto y leo: “El sueño me invade como la pleamar. Y no puedo resistirme. Es un sueño profundo, sin límites; ni el timbre del teléfono ni el ruido de los coches que pasan por la calle llegan a mis oídos. No siento dolor ni soledad. El mundo del sueño es cuanto existe”.
Entiendo fácil porque soy presa del sueño.
NOT MUCH
Not much to say.
Not much to write about.
I feel not much today.
UNA SABE QUE…
Tiene que ir al doctor cuando:
- todo lo que come le cae mal
- no tiene hambre en todo el día
- no tiene hambre en varios días
- ve chocolates en el refri y hace cara de fuchi
- cualquier plato con comida le despierta cara de fuchi
- encuentra alivio, a las ocho de la noche, sólo con una la sopa ramen
THE BOOK OF ELENI
Reading Murakami, having a wonderful time with it. Feeling nice. Smiling from time to time. Really needed a book like this, specially after reading Eleni Sikeliano’s The book of Jon. Small book with deep, huge, overwhelming emotions. Small book that redirects (does this word even exist) your perspective of books, stories. And family. Loved it from beginning to end, don’t take me wrong, but had to get rid of some images. Floating. Hurting. And did what normally do when a book moves my soul: lend it.
So now, Murakami’s characters had to help me get rid of the me who was born after the book of Eleni. At least, til i get my book back.
la GRAN pregunta (del GRAN hijo)
Esto ocurrió ya hace días.
Esto, creo, debió ocurrir dentro de años.
El caso es que mientras el resto de los padres y madres de este mundo se muerden quizás las uñas sólo de pensar en el momento en que sus retoños vengan con todo su firmamento a preguntar ¿de dónde vienen los bebés? yo, para variar, experimento otra cosa.
Estamos viendo Malcolm in the middle (nuestro segundo programa favorito) y un personaje le dice a otro:
– ¿qué no eres gay?
– no, claro que no, ¿por qué lo crees?
El de siete, el de las tres puntadas, me dice:
– ¿qué es gay? ¿cómo es un gay?
(tres segundos, quizá cuatro para garabatear en mi mente una respuesta que cumpla con los requisitos que mi conciencia me dicta y que aclare las dudas de tres puntadas).
– ah, pues un gay es…
No, no les diré qué respondí. Y lo que es peor, tampoco les diré lo que él respondió a su vez porque además de que quizá sea políticamente incorrecto hay que guardar cierta intimidad incluso en este blog. Pero sí les puedo decir que los dilemas del resto de los padres y madres del mundo me vienen guangos.
EN VELA
Le dices que se relaje. Que no piense. No se mueva. Le pides que descanse. Se lo dices a la una, a la una treinta, a las dos, a.m. Le recuerdas que fue un largo día y que apenas es miércoles. Le ruegas que cierre los ojos y se duerma. Pero tu cuerpo, Sylvia, permanece en vela. Cuando menos lo esperas ya son las cinco a.m. y es hora de levantarlo.
NECEDAD
Por infinitas que sean las opciones que puedan tomarse en esta vida, para ella no había otra que la de ser novelista. Su decisión era firme como una roca eterna, innegociable. Entre su vida y sus creencias literarias no se abría una grieta donde cupiera un cabello.
Haruki Murakami en Sputnik, mi amor.
PARA LA HIJA ADOPTIVA (o el desastre rizado que tanto quiero)
Si llamas en la noche. Te voy a contestar. Si necesitas ayuda. Voy a ir. Si necesitas abrazos y no me atrevo, seguro encuentro unos para ti. Si quieres un sillón, está el azul.
Esa noche. El fin de semana se convirtió en cristales rotos. Fue bueno estar ahí y ayudarte recoger unos pocos.
Lo siento. Me olvidé, quizás, de preguntar ¿cómo estás, qué sientes? por ensimismarme en la estrategia a seguir, ¿quién te lleva, quién te sigue? Asegurarme de que que no te recluyeran indefinidamente o que encontraras maletas y libros a la puerta de tu casa. Eso me pasa. Como cuando olvido que eres reacia o recia e intento una y otra vez hacerte saber que eres parte de nosotros. Te fuiste esa noche y me quedé enviándote un mismo mensaje. No eres el desastre. No eres el desastre. No eres el desastre. Pero la telepatía no funciona.
Tú crees que eres el desastre.
Y no.
Pero si lo fueras, si fueras un verdadero desastre de igual modo no trataría de quitarte de encima, uno se acostumbra a tu silencio, a la resistencia de tu risa y a tu necedad de creer que no hay felicidad alguna. Quizá no la haya, pero un día entenderás que se puede creer que sí.
M’enfant terrible: je t’aime.
Profundamente.
LOS HIGHS AND LOWS (de esta semana)
He aquí mi lista de lo que ruleó y lo que no. Lo que me gustó y lo que no. Lo questuvo suave pues y lo que nomás no.
H: Los tacos de pencadenopal con carneasadayqueso con la fabulosa compañía de Yvonne y de Natalia.
L: El calor, el mucho calor y el tapón de mi llanta caído en la premiación de fotoseptiembre.
H: Las dos manos aceitunadas que me ayudaron a calificar una parte de los cientosesenta exámenes de mis alumnos.
L: Pasar los promedios de cientosesentaalumnos.
H: Laconferenciaylasfotografías de la Yvonne. Las light en la Galería Café. El ambigú de Miguel (mi nueva persona favorita de villa bonita). La charla con Dany. Los lentes de Dany. La charla con Joel. El sandwich vegetariano de Joel. Las preguntas de Natalia.
L: Dormir sólo de una a cinco am porque tenía clases de siete a dos pe eme.
H: El sonido y la sombra de la lluvia en la ventana de mi oficina.
L: El piso remojado y las goteras de mi casa como resultado de la lluvia.
H: The book of Jon de Eleni Sikelianos.
L: The book of Jon de Eleni Sikelianos.
H: La llegada de Mamá Tambor.
L: La ausencia de Tere, Bruno, Omar y Don Marcos en la maleta de Mamá Tambor.
