Soy como una inquietud.
Que está
y luego no.
MADRE, JACK Y LA LLUVIA (fragmento)
Tengo un cuarto propio.
Adentro llueve.
Las gotas caen como gusanos
de los árboles a mi hueso frontal.
Hechizada, siempre hechizada por la lluvia,
El cuarto confirma las palabras
que yo he de componer a solas.
Yo vengo como el ciego que a tientas busca una repisa,
busca madera tan dura como una manzana,
jugando con esta pluma levemente, mi navaja.
Con esta pluma sostengo mis Yos
y con estos discípulos muertos he de forcejear.
Aunque la lluvia maldiga la ventana
Que surja el poema. (ha de hacerse el poema).
Anne Sexton
(traducción de Mónica Pérez-Taylor, Françoise Roy, Gabriela Sepúlveda y Laura Solórzano)
LO QUE DICE UNA CARTA
“Una carta no dice lo que quiere decir sólo con lo que está escrito. Las cartas, como los libros, se leen también oliéndolas, tocándolas, manoseándolas. Por eso las personas inteligentes te dicen ‘lee la carta a ver qué dice’ y las estúpidas ‘lee la carta a ver qué pone’. La verdadera habilidad está en leer la carta por entero y no sólo lo que dicen las letras.”
Orhan Pamuk, Me llamo Rojo.
LA NOCHE DE ANOCHE
El plan era reunirse con las amigas de la Prepa a las 7 en la Antojería. Me pinté los ojuelos, me peiné y siete pasaditas iba yo a dicho lugar. Recomendación número uno: nunca citen a nadie en la Antojería en miércoles por la tarde-noche. Dioooos que gentío, qué carrerío. Después de nosécuánto tiempo encontré lugar. Me estacioné. La Antojería, afuera, era el lugar más lleno del mundo después de la fila para comprar palomitas en el cinemark. Pero mis amigas no estaban. Ni adentro ni afuera. Esperé unos minutos y me fui. También estaba la opción de que hubieran cancelado y yo ni en cuenta. Ai me les voy al Sanborns para pagar la tarjeta y, por qué no, mirujear los libros. Veía yo el precio de Cabrera Infante cuando veo que me saludan. Dos hombres guapos, simpáticos y buenosmozos me llamaban. Consabidos abrazos y besos. Me llama una de mis amigas, algo así como la Pepe Grillo de todas las ex prepa students, “aquí estábamos, adentro, no nos viste, ¿vuelves?” Yo prometí que sí, pero ya para entonces con los buenos mozos habíamos quedado de meternos al Sanborns-Restaurant a que las meseras nos nos echaran miradas feas y nos sirvieran cenas frías. Recomendación dos: nunca contradigan a una mesera, nunca digan “mejor no quiero eso ahora quiero esto otro” a menos, claro, que sean valientes. Tostadas de varios tipos, caldo de pollo, guacamole viejo y conversaciones sobre la ineptitud de los guardias de la ciudadanía. La cena se alargó, el mitote afloró. Los amigos permanecieron guapos y buenosmozos pero uno de ellos comenzó a ser devorado por el síndrome ese de yotambién o yomás. Recomendación tres: cuando cenen con sus amigos y uno de ellos diga: “yo hice esto” y otro agregue: “yo hice eso ocho veces y al revés” es buen momento de irse.
Noo, si la noche de anoche fue buena noche después de todo.
EL TEMBLOR
Yo sentí algo leve pero como un ratito antes cayó el de casi siete a mi cuarto con el argumento de “tuve pesadillas” pensé que había sido él mismo el autor de la temblorinera en mi cama ( si les platicara lo mucho que se mueve al dormir el ingrato). Pero entonces escuché que las rejas sonaban. Me senté ya en la cama y me di cuenta de que estaba temblando. Primero pensé que eran mis nervios (después de dos vasos de coca cola a las 6 de la tarde no respondo) pero no, en efecto, estaba temblando. Me levanté de la cama, fui a la sala-comedor-biblioteca-tv room pues por alguna razón que desconozco asumí que si estaba temblando el ventilador de la sála-comedor-biblioteca-tv room también estaría moviéndose. Nada. Pensé en llamar a alguien pero creo que cualquiera de las posibilidades me hubiera dicho de muy cerati modo: “despiértame cuando pase el temblor”. Me convencí a mi misma de que habían sido mis nervios y me había inventado el temblor (igual, ustedes ya saben que eso era muy posible).
Por la mañana mientras le decía al de casi siete que ya necesita otro corte de cabello el señor del periódico me dio la razón: Temblor en Sonora. Bestias. Qué manera de comenzar el año. Hay modos, ¿qué no?
DURING DECEMBER
Se leyó:
- Women as lovers de Elfiede Jelinek
- Me llamo rojo de Orhan Pamuk
- Mis dilemas con el Islam de Irshad Manji
- The dark sister de Rebecca Goldstein
Comentarios de cada una de estas obras en posts subsiguientes. Por su atención, gracias.
SÍ SON FRÁGILES (lo dice el Corán)
Una abre el Corán (sí, una está leyendo el corán) lee un apartado sobre el papel de la mujer en la vida islámica y encuentra una línea que dice: “Reprenderéis a aquellas cuya desobediencia temáis”, continúa leyendo algo que a sus lectores les ahorra y luego cierra el Corán para decir. Hombres frágiles, eso son. Hombres que reprenden no la desobediencia sino el temor a ella. Hombres que reprenden por temor, sólo por temor.
Sí, son frágiles, casi casi lo dice el Corán.
NEW BORN
Tiene básicamente dos semanas de nacida. Parto difícil. Tenía ya un nombre que no convencía. Al día cuatro ella solita dijo cómo se llamaría. Encontró su nombre en las palabras de la escritora Rebeca Goldstein. Tiene apenas veintidós cuartillas, requiere ser alimentada diariamente, y en horario estricto, con escritura y lectura específica. La madre se encuentra bien, pero a ratos le duele el alma por lo difícil que es cumplir las necesidades de la recién nacida. ¿Dije necesidades? No, en este caso son exigencias.
La escritura exige, demanda.
Estoy entendiendo que las novelas son como los hijos en muchos sentidos, requieren atenciones y disciplina. Pasión y disposición. Mi madre dice que a todos los hijos se les ama igual. No pasa igual con las novelas, ésta, la segunda, ésta la recién nacida es la más deseada, la más esperada. Me ha arrastrado a una nueva escritura. ¿Cómo no hacer diferencias?
Quizá si hay una tercera. No. Quizá cuando haya una tercera repita lo mismo. Espero que así sea. Por lo pronto, me enfrasco en mi new born, la más querida.
