AQUÍ, NO SE HABLA DE ELLA (relato)

Aquí no se habla de ella.

No.

Así nos lo hizo saber él, golpeó la mesa en cuanto escuchó su nombre y dijo que ella simplemente ya no estaba, ya no era. Ya no existía. Nadie, ni mi madre, se atrevió a contradecirlo. Nadie, ni mis hermanos, se atrevieron a decirle que ella sí existía, en otro lugar, pero existía. Nadie, ni yo, dijo en voz alta que ella seguía siendo parte de nosotros. Desde ese día, aquí no se habla de ella. Su imagen se borró del álbum familiar. Su nombre desapareció como desaparece lo que amamos: implacablemente.

Vivimos en el abandono, somos su abandono. Somos lo que no cupo en su maleta, lo que no tenía lugar en su futuro. Somos, solamente, figuras imperceptibles de su memoria. Al menos eso creo que se dice él, cuando calla, cuando se sienta en ese sillón a fumar y a no decir palabra. Cuando sus ojos se pierden en el dibujo infinito del mosaico de nuestra casa.

Sí.

Aquí no se habla de ella.

Aquí, se piensa en ella.

EL CAMINANTE

La mañana del 25 de diciembre de 1956 unos niños descubrieron sobre la nieve de Suiza el cuerpo de un hombre, muerto por el frío. La policía llegó, se tomaron fotos y se movió el cuerpo de quien identificaron más tarde como Robert Walser.

El escritor Robert Walser.

Escribió varias novelas, la más reconocida: Jakob von Gunten de 1909, pero luego su vida pasó del insomnio al alcoholismo, de las pesadillas a las voces imaginarias hasta llegar a ataques de ansiedad que finalmente lo llevaron a un hospital mental. Ahí dejó de escribir argumentando que él no estaba ahí para escribir sino para estar loco. Así las cosas, lo único que llenaba su vida y lo que le llevó a la muerte era caminar. Caminar.

“With the utmost love and attention the man who walks must study and observe every smallest living thing, be it a child, a dog, a fly, a butterfly, a sparrow, a worm, a flower, a man, a house, a tree, a hedge, a snail, a mouse, a cloud, a hill, a leaf, or no more than a poor discarded scrap of paper on which, perhaps, a good child at school has written his first clumsy letters”.

Robert Walser, “The Walk”


“En el fondo, Ana siempre había tenido necesidad de sentir la raíz firme de las cosas. Y eso le había dado un hogar, sorprendentemente. Por caminos torcidos había venido a caer en un destino de mujer, con la sorpresa de caber en él como si ella lo hubiera inventado”.

Fragmento de Amor de Clarice Lispector (Brasil 1920-1977)

LISPECTOR

Ahí en uno de los estantes de la feria del libro hay tres, TREEES libros de Clarice Lispector editados por Siruela, el más barato cuesta trescientos (malditos) pesos.

de mo nios.