HAIKUS (o domingo de ocio)

Yo no escribo poesía. Le hago un bien al género y al resto del mundo. Pero leo poesía, sí señor… y este domingo me tropecé con unos haikus que me gustaron mucho… me puse a pensar, a ver cómo era la cosa: tres versos de cinco, siete y cinco sílabas cada uno. ¿Será muy difícil? No, no, pero yo no escribo poesía, me insisto. Sigo leyendo un rato más, me voy a la cocina a preparar la comida.

Cinco, siete y cinco… vueltas en la cabeza. Palabras.

Sylvia contando sílabas: no, así son ocho…

Cinco, siete y cinco… más sílabas se unen.

No lo puedo evitar.

Va, me digo, que sea un experimento. Me regreso al escritorio mientras se calienta la sopa. Nada.

Me regreso a la cocina. Pongo la mesa.

En la mente sigo repitiendo y contando. Qué jijos difícil es esto. Lo olvido y mejor transcribo a mano ese haiku que escuché y me gustó. Lo pegaré en el refri, me digo:

Hago mi casa

le pongo las ventanas

¿quién las abrirá?



¿Cómo es que algo tan sencillito a mí me dice tanto? (mi terapeuta debe tener la respuesta).

Por la noche, finalmente, logro el cinco-siete-cinco.

Tomo mi libreta y lo escribo.

Sonrío.

El domingo no se me fue invicto.

DIEZ AÑOS, DOS FAMILIAS Y UNOS CUANTOS AMORES (en sólo dos horas)

Estábamos esperando que llegara el tipo que nos iba a pagar nuestro sueldo de la semana. Éramos varios pero la C y la S pronto se apartaron del resto, buscaron solecito y se pusieron a platicar. De esto, de aquello. De los estos y aquellos que son lo de encimita. Y luego, poco a poco, paso a pasito comenzamos (o nomás fui yo?) a desenterrar otros temas. Toco comenzó con la coincidencia de que las dos trabajamos algún tiempo en el mismo lugar sin saberlo.

La plática se extendió, el pasado también, ahí frente a nosotras en esa banquetita bajo ese solecito. El trabajo, la escuela, las mamás, los novios, los hijos… y más que nada: nosotras. Las nosotras que una vez fuimos o creímos ser, las nosotras que estamos construyendo ( o sólo soy yo la que necesita la carroceada?). Nosotras que nos queremos tanto…

Al rato llegó el tipo con los sobrecitos amarillos y el consabido sueldillo. Nos fuimos contentas en el chevy, por lo hablado, por lo ganado (y sí también por el sueldillo).

Va bien el sábado.

VIERNES 15

Hoy es quincena para algunos. Lo noto en sus sonrisas. No es mi caso. Pero no estoy triste porque esta semana vendí dos libros y porque además HOY es cumple de la más krapuchina de mis amigas. Le va un abrazo GIGANTESCO y apretadito mientras se llega la noche en que entre todas le cantaremos las mañanitssss.

Es todo por hoy, tengo mucho que lavar.

ESCRIBAN (en sus agendas nuevas)

15 de enero nueve de la noche. Escuchar Altanoche en Radiouniversidad, estará la sylvs con el vichu, programará bien suave, mandará saludos, regalará un libro y le pegará un coscorrón a quien no le guste bowie.

11 de febrero cuatro pe eme. Agarrar raite al cerro del tec de monterrey (al ladito de san peter) para la presentación del susodicho libro…

11 de marzo todo el día. El de cinco cumple seis, no hay planes aún pero les informaré…

seguiremos reportando fechas importantes del 2005 para que estrenen sus agendas…

VAN OCHO!!

Y que hoy, como a eso de las ocho treinta de la mañana, viene la rubí con sus ojos grandotes y su voz suavecita con cien pesitos en la mano diciendo: Maestra, vengo a comprarle su libro. ¡DIOS DE MI VIDA! ¿hay alguna otra mejor manera de comenzar el día, la semana, el mes, EL AÑO??!!

Pero.

No tenía libros a la mano (lo siento, no estoy acostumbrada) y la rubí dice: no importa, le dejo el dinero de todos modos y luego me lo da. ¡DIOS MÍO, OTRA VEZ!

Y ya con ese, señores míos, van ocho libros vendidos de No son gente como uno, colección de cuentos escritos por su servilleta lys.

aahh, se siente tan bien!

MI MATRÍCULA ES…

El fin de semana estuvo medio feroz, con decirles que el cerrajero y yo nos desvelamos el sábado y no precisamente porque me gusten los handymen. La puerta, la maldita puerta. Luego yo con los ánimos bajos, la flojera de que el lunes comienzan las clases, la tensión correspondiente y pacabarla: tenía que lavar ropa. Mi hijo me convenció de jugar con él al Mario’s smash en su game cube (tema para otro post) y así saqué un poco de tensión.

Pero…

Por ahí del domingo entre una mala película y otra (tienes razón vichu, qué sanas son a veces) me acordé que no me había inscrito en la maestría. Ya no sé si lo olvidé o lo quise olvidar o si simplemente fue obra de noséqué endemoniada cuestión del subconciente. Pase las siguientes horas del domingo con una flor en la mano pensando: me inscribo/ no me inscribo. Porque este semestre “to make ends meet” he tenido que tomar otro empleo por las tardes y si a eso se le suman mis clases en la prepa y el simple hecho de ser mamá de vez en cuando uuuuujule pos a qué horas la maestría. Y yo con los ánimos bajos.

Más Mario’s smash antes de dormir…

Hoy fui a la escuela, grave discusión con la red de internet en mi compu, terminé el syllabus, preparé clase para mañana, fui a la biblioteca, encontré tesoros y luego, muy luego fui a ver lo de mi inscripción. ¿Matrícula? sí, mi matrícula es…, es…, nada, que no la recordaba. Tuve tres segundos para pensar que quizá eso era un mensaje de los dioses que me apoyaban en mi decisión de dejar de estudiar, que quizá sólo debería trabajar y escribir, escribir y trabajar y olvidarme de títulos nobiliarios que a la larga… nones. Simplemente fue un olvido momentáneo, poco a poco volvieron a mi mente los números de mi matrícula y pude inscribirme.

Será un semestre pesado pero si puedo darle en la torre al donkey kong en el Mario’s smash y pasar de nivel, puedo hacer cualquier otra cosa. Así que venga, estoy lista.

(creo)

HOY

Hoy es cumple del Edgar. Seguro que ni lee esto pero si alguno de ustedes lo ve hoy perdido de borracho, feliz y contento festejándose díganle que le mando tres abrazos apretados y un beso en el cachete izquierdo.

Salud, cumpleañero!

OTRA VEZ

Ayer fue un día de esos.

Otra vez me desvelé pensando en todo y en nada. Otra vez sonó el despertador y yo con ganas de no levantarme NUNCA MÁS de mi cama. Otra vez hacía un frío del demonio. Otra vez falló mi carro. Otra vez se descompuso. Otra vez me dejó tirada. Otra vez lo llevé al mecánico. Otra vez no tengo ni un quinto para el mecánico. Otra vez sentí que el peso del mundo caía en mis hombros. Otra vez voltee pacá y pallá y no había ni en quién recargarse. Otra vez lloré como mensa. Otra vez me desahogué con un buen té y un buen amigo.

Y luego.

Otra vez encontré, en ese rincón que siempre olvido, la fuerza y el humor necesarios para decirme no pasa nada boba, esto fue sólo uno de esos días

ESCINDIDA (y sin tortillas)

El día que intenté hacer tortillas de harina con mis manitas me di cuenta que no estoy construida para eso. No sé tortear (ejem). Simplemente no sé tortear. A mí déjenme las de maíz esas sí que las sé hacer, hasta los sopes me salen retebonitos. Pero las de harina nomás no quedaron: el resultado fue un adefesio chueco y tieso.

Es la historia de mi vida. Estoy escindida. Me explico: mis padres son del DF, se vinieron a Sonora en 1970, con tres de sus hijos y con todas las costumbres típicas del sur que tienen que ver con cosas que ni se pueden imaginar que van desde la cocina hasta la habitación.

Yo, entonces, soy la única de la familia que nació aquí. Soy sonorense por acta y defeña por genética o algo así. Y desde que recuerdo mi mundo está escindido. Porque me gustan las tortillas de harina pero en casa sólo se hacían de maíz. Porque me gustan los frijoles de fiesta pero en mi casa eran frecuentes los frijoles negros. Porque yo le pongo plátano al arroz y me ven rarísimo, porque yo hablo de usted a medio mundo y hasta enfado de tan atenta. Porque yo no pronuncio noshe sino noche. Porque me han llegado a decir que soy medio guachita (guashita) y no sé qué me cae más gordo si el término o el diminutivo. Y no me malentiendan, me gustan los frijoles negros, las tortillas de maíz, me gustan las albondigas que hace mi mamá. El mole, su acento… peeeeero: en mi casa no hay ni tamales ni menudo en año nuevo!! ¿comprenden la tragedia?

Vivir en el DF no es una solución, allá tampoco soy de allá. Allá en un tris me pescan el acento norteño aunque luego me digan: ¿Qué no las de Sonora son muy altas? Allá me piden que baile quebradita y nel, nosénicómo. Y sin embargo, allá soy sonorense.

Es un lío.

Mi vida se escinde entre el champurro y el atole, entre los tamales de carne y los oaxaqueños, entre el mezcal y el bacanora (esta es pura presunción pues nunca he tomado ni uno ni otro), el maíz y el trigo, entre la ch y la sh. Por eso quise aprender a hacer tortillas de harina y asumir mis dos personalidades sin que hubiera conflicto. Pero no me salieron. No estoy construida para ello. Así que seré madura, inhalaré y exhalaré y ai les vengo que voy al Oxxo por un paquete de tortillas de harina.

ABRAZOS A LAS CUMPLEAÑERAS…

Ayer 31 de diciembre y hoy 1o. de enero se celebran fin e inicio de año peeeeero también los cumpleaños de dos maravillosas amigas: la carmen y la marian. La una se fue a Disney con sus Adolfos, la dos nos espera hoy en su casa para darle el consabido abrazo, para decir salud y pasarla con otros de sus allegadísimos amigos (ejem, yo soy una!).

Se les quiere lindas, feliz cumple!!