LA VERDAD DESPUÉS DE DOSMIL POSTS PUEDO DECIR…

que I just made myself clear. Algo así como I proved my point. Más clara: ya dije lo que tenía que decir. Escribir dosmils posts (y eso que no estoy contando la gran cantidad de posts que se quedaron en la bandeja de borradores pues no los publiqué: por payasa, jota o neurasténica) da fe de mi disciplina o de mi ocio, de mi outspokenéss si se me permite término. Da fe de siete años de vida y de anécdotas y de imágenes y de recuerdos y de listas y de barbaridades que decidí compartir. 

No, no estoy escribiendo este contexto para avisar que voy a dejar este espacio, que renuncio al mundo que es el fin, que ¡CA-PUT!, que ¡FINITO! porque no es eso, escribo este contexto porque tengo casi una semana sin escribir aquí porque hasta de los blogs debe una descansar de vez en cuando.
¿Qué sigue? pues seguir escribiendo, hay otras barbaridades que aún me quedan por hacer y luego decir y que habré de dejar aquí para quien las quiera saber.

UNA CASA NUEVA

Una vez, hace muchos años, escribí aquí (y luego en una novela) sobre tener una casa. Pensar en una casa siempre me hace pensar en la novela de Sandra Cisneros, de la cual tomo este cachito:

“No un piso. No un departamento interior. No la casa de un hombre. Ni la de un papacito. Una casa que sea mía. Con mi porche y mi almohada, mis bonitas petunias púrpura. Mis libros y mis cuentos. Mis dos zapatos esperando junto a la cama. (…) Sólo una casa callada como la nieve, un espacio al cual llegar, limpia como la hoja antes de un poema”.
En eso pensaba cuando decidí comprar casa, cuando me mudé. No tuve petunias pero sí hay libros, cuentos y zapatos esperándome. Mi casa no es callada como la nieve, sino como el desierto (y en ocasiones, por las noches, el patio huele a popó de vaca de desierto). Sin embargo siento que ya no es un espacio al que quiero llegar, la distancia, el tamaño, las paredes no nos son suficientes. No sé si es porque hemos crecido o porque somos unos insatisfechos. Y estoy pensando en mudarme, no es aún algo seguro, me falta consultar con la almohada, la tarjeta y el alma.
Esta otra casa requiere trabajo, renta, pintura, detalles, pero sería una buena aventura, sería un buen intento de tener una casa nueva otra vez. No sé qué hacer pero una parte de mí siente que es un buen momento para el cambio. Me preocupa esta otra casa, la propia, la que se descuenta mínimamente de mi sueldo, la primera, mi casa. Me siento apenada con ella, dejarla así, a su suerte. 
Insisto, no sé aún qué haré pero sé muy bien que me gustaría otra casa, otra hoja limpia antes del poema, una casa que me ponga en libertad y que reciba gustosa, todo lo que soy y tengo. Y si no es esta casa será otra, lo sé, porque sé también que es momento de volar como la pluma sobre el papel, en esta o en otra ciudad seré tinta e historia para otros ojos.
Y así, con esta historia aún sin fin sobre la casa vieja y la casa nueva he llegado a los DOSMIL posts.

EL DE DIECIOCHO

Ayer fue oficialmente el cumpleaños número 18 de mi sobrino mayor. Él no lo celebra, su familia, su cultura no celebra algo así. Tengo más de seis años sin verlo, a veces me escribe, a veces le escribo pero lo que sí es que siemprelepienso. Cumple dieciochoaños y se asoma a la incertidumbre, no creo que eso lo ponga nervioso pues a esa, a la incertidumbre, la conoce muy bien. Le ha visto de frente, le ha sostenido la mirada. No le teme, estoy segura que no le teme. 

Mi sobrino nunca ha oído las mañanitas, tampoco ha ido a esas fiestas en las que se baila, se come, se celebra y se porta uno un poco mal. Yo espero que pronto lo haga, que pronto se porte mal y que haga de la señora incertidumbre una certeza.
El de dieciocho está por iniciar una nueva vida, una mejor vida y lo mejor es que aún no lo sabe.

SEÑORES Y SEÑORAS

Estamos a dos, a SÓLO DOS posts de llegar a los dosmil posts. DOOOSMIIIL, ¿sabe usted cuánto es eso en tiempo, ganas, teclas, ideas, mitotes, lágrimas y risas?

PFFfff!
Anyway, escribo esto desde el café de los dioses (no, no es el starbucks) acompañada de tres amiguis que me enseñan a usar aplicaciones fabulosas en la compu en la whiteberry y, además, me enseñan dónde están los mejores burros percherones de esta ciudad.

Y LA CASA DE BERNARDA ALBA

Cobró forma en el aula de preparatoria donde repartí papeles entre alumnas y alumnos y leímos en voz alta a ronco pecho esta obra de Federico García Lorca. Amo a La Poncia, ¿se los he dicho? No sé si soy demasiado optimista o qué pero juro que sentí que mis alumnos estaban interesados e intrigados con la trama.

¡Fui tan feliz!
(sí, sylvia, anda sé feliz con una obra que acaba con tiros y colgados)

BERNARDA, KANE Y LOS BUENDÍA

Pues heme entre líneas e imágenes de powerpeople. Para una clase estoy (re)leyendo La casa de Bernarda Alba y Cien años de soledad. Para otra clase estoy viendo El Ciudadano Kane. Y así entre tanto personaje de tanto tanate me digo a mí misma: sos un ser pequeño, hermoso, pero pequeño.

Y así me gusto.

NADIE QUIERE OÍR ESTO

(post que hice para otro blog hace tiempo y que reciclo hoy)

La gente toda tiene sed de ser escuchada. A mí me ocurre en casi todos lados, saludo y de pronto cuando menos lo espero mi interlocutor se confiesa conmigo, me platica esto o aquello, habla y habla. No importa si lo conozco o no. Mi interlocutor encuentra en mí un cómplice y no porque yo sea yo sino porque dio la casualidad de que yo estaba ahí cuando éste quería ser escuchado. 

¿Qué nos hace platicar lo más íntimo, propio y recalcitrante a gente que conocemos poco o que no conocemos nadita? Fácil, la certeza de que no hay alguien más quien sí escuche, la conciencia de que nadie nos pone la atención que buscamos así que cuando encontramos uno con buenas orejas pues tóoomala a contarlo todito.Y es que el ensimismamiento es uno de los resultados de este mundo desbocado. 

Yo siempre o casi siempre tengo disposición de escuchar y cuando no la tengo de todas maneras escucho porque no sé decir no. Cuando el tema es incómodo uso dos estrategias 1) una broma o 2) llevar la conversación a algún rumbo-terreno conocido y menos desbocado. 
Por si fuera poco en este mundo no hay diálogo, hay monólogos, muchos monólogos y la socialización, bien gracias.  A veces pienso que si el resto de la población que no tiene esta (no sé si llamarle habilidad, capacidad o necedad) pusiera tantito de su parte y escuchara un poco más a la gente alrededor esto sería más habitable y menos caótico.
Ahora bien, quien quiere ser escuchado, ¿sabe escuchar? Con frecuencia no, no sabe escuchar. Uno intenta argumentar, decir, aconsejar, opinar y tómalarrrecio te interrumpen o ni siquiera eres tomado en cuenta. Tú estás ahí para oír nada más, eres una oreja gigantesca y sólo eso. Y llega un momento en que incluso los desconocidos, cansan. Tan rrrretebonito que es platicar, pues, que digas que te digan… etc.
Lo dicho, en este mundo nadie quiere oír esto: nadie quiere oír esto.

2010

En serio el 2010 parece inicio o fin de temporada de serie de televisión. Ha habido de todo, es más hasta resuenan campanas anunciando boda (no, soy yo la prometida, lo juro). Hace semana y media sentía que nada ocurría alrededor y bostezaba. Ahora pasa TODO, TODO EL TIEMPO. A donde volteo hay un suceso de relevancia ocurriendo, ahorita, por ejemplo soy testigo de un posible romance entre una alumna y un alumno (debo admitir que sería más interesante si fueran dos alumnos o dos alumnas pero bueno tampoco estoy en una serie de televisión sino en un día laboral como cualquier otro). Ayer fui testigo de algo más y vayan ustedes a saber si mañana o pasado seré testigo o protagonista de ooootra cosa más.

Mi madre dice que los primeros 12 días del primer mes del año dan siempre una idea de cómo va a ser el año. Le voy a decir que no son los primeros doce sino los primeros 30 y súmele los primeros diez del mes siguiente.
p.s. Quedan 7 posts para llegar a los dosmil.

Y QUE…

Yo creo que estoy escribiendo más que antes en este blog nomás porque estoy a un tris de llegar a las dosmil entradas.