estoy a quince ensayos de terminar la revisión de proyectos.
CINCO AM
A esa hora suena mi reloj y yo con todo dolor de mi corazón pero con toda la voluntad del mundo, me levanto, me pongo mis pants (miento, la verdad es que duermo con ellos puestos), camiseta, sudadera, tenis (en el inter bostezo unas diez veces) y manejo hasta el gimnasio de mi preferencia y hago 30-40 minutos de ejercicio.
Y QUE SE NOS CASA
Reí, bailé, platiqué, canté, bailé otra vez y reí más.
Un sábado genial.
I HAVE NO INTENTIONS
Yes, and here they are.
EDICIONES CONFLICTIVAS
Escribí un largo post catártico pero el Blogger me lo borró alegando “ediciones conflictivas”, lo tomaré como mandato divino, he de pensar que Blogger está editando mi vida, no mi escritura.
LA PAZ
Y que me dijeron hoy que sí que me voy a La Paz a un curso. Y que, además, me dijeron que me voy con la Lore E. Y que todo esto fue gracias a Madame Luna. Y que estoy muy feliz porque hace siglos que no voy. Y que trataré de catafixiar la agenda para, mínimo, tomarme un café con la mamá de cierta nena que ama a los beatles.
C’ EST FINI
el semestre
Y QUE SUEÑO CON MIS AMIGOS
Estábamos como en una fiesta, juntadita o algo así, de esas medio improvisadas (y sé que era improvisada porque nadie había traído crema la suiza y una fiesta casera en TJ sin crema la suiza no es fiesta). Estaban el Tam, la Lore, la Jenny, la Gaby, el Omar, la Granola, la Abril. Platicábamos, nos reíamos. Luego no sé por qué un sector de las mujeres nos íbamos a un tianguis, decíamos que íbamos por telas que porque una tía del Chamuco vendía unas muy bonitas (yo ni sé si el chamuco tiene tías). Entre tanto pasillo nos perdíamos-separábamos. Me quedé sola, las buscaba y no estaban pero no me preocupaba demasiado (me preocupaba más que no hubiera crema la suiza en la fiesta). Pero de pronto me perdía, no sabía hacia dónde ir, ya no estaba en el tianguis sino en una de esas calles anchas y en subida de la Liber. Miraba a todos ladso y no sabía hacia dónde tenía que irme y, entonces sí, me ponía muy nerviosa (y como acabo de ver Luna Nueva, pues más nerviosa). El caso es que después de un rato alguien me toma del brazo y me pego el susto de mi vida. ¿Quién era? pues era alguien que me salvó una vez que estaba perdida y que me curó el tobillo una vez que me caí y caminé como loca con el tobillo herido, ¿quién, se preguntan? pues El Tambor.
Claro que cuando el Tambor te salva no te abraza y te da un beso y te da palabras de confort, eso se lo dejo a Jacob de LunaNueva. No, cuando el Tambor te salva te regaña todo el camino y te pregunta si ya comiste unas tres veces. Y luego, te da de comer.
No necesitamos ningún Freud para que nos diga que yo extraño a mis amigos y que tengo ganas de que me salveregañe el Tambor.
DOS DÍAS
Señores del Jurado:
SECUNDARIA
Cuando estaba en la secundaria yo era la más bajita de mi grupo de amigas, todas medían más de 1.70. Para hablarles tenía que estirar el cuello, mirar arriba, levantar la voz. Estar con ellas era perderme o sobresalir. Nunca me sentí menos (metafóricamente hablando, claro). Mi cuerpo era pequeño y medio redondo. Mi madre no me dejaba rasurarme las piernas así que usaba las calcetas hasta la rodilla. Me escondía bajo las telas del uniforme. Mi cabello era largo, me hacía una cola y usaba un fleco gigantesco levantado con grandes cantidades de spray. Ya desde entonces creía fielmente en los tenis así que en vez de zapatos: tenis negros. Me mordía las uñas, mucho más de lo que ahora lo hago cuando estoy nerviosa, usaba aretes pequeñitos. Mis libros favoritos eran El Prisionero de Senda de Anthony Hope y Las aventuras de Sherlock Holmes de Conan Doyle, ambos herencia de mi padre. Tuve un novio al que le decían Puchi y una maestra de mecanografía que nos decía cómo debíamos pintarnos los ojos para vernos inolvidables. Sigo siendo bajita, no tengo amigas que miden más de 1.70 pero aún tengo que estirar el cuello, mirar arriba, levantar la voz para asegurarme de que alguien me escucha.
