LA FRASE DEL DÍA

Bajando del carro frente a la casa abandonada, el de casi diez dice: “Mamá, aquí huele a globo desinflado”…

LO QUE YO DEBERÍA SABER…

A estas alturas de mi vida pienso que yo debería saber:

  1. Cambiar una llanta (más allá de la teoría, que esa sí la reconozco bien).
  2. Hacer tortillas de harina.
  3. Cuándo callarme y cuándo hablar.
  4. Que tomar menos café no significa dejar el café.
  5. Pintar con un marcadro negro un arete que está perdiendo su color oscurso es garantía de cachete manchado.
  6. Hacer exámenes largos implica calificar más.
  7. Que las cosas pocas veces son tal y como uno las diseña en su mente.
  8. Cuándo callarme y cuándo hablar.
  9. Que los alumnos nunca van a distinguir el APA del MLA así como yo reconozco un bisquet de un muffin.
  10. Que dormirse más allá de las once de las noche tiene impacto terrible en la clase de las 7 am al día siguiente.

O, DICE CRISTINA PERI ROSSI QUE…

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
Y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

(pero tú y yo sí sabemos para qué) (comunícate a la brevedad, peri rossi dijo más…)

ADIÓS, PAUL BENJAMÍN

Querido, querido alumno.
Dueño de enorme imaginación y un humor extraordinario.
Querido, querido alumno, dejas un hueco en muchos de nosotros, maestros, amigos…

VENI, VIDI, VICI (tradúzcase a: fuimos vimos cantamos)

Hicimos un viaje relámpago al curioso (ah, los eufemismos) estado de Sinaloa de seis-siete horas de ida y seis-siete horas de regreso para ver, oír y cantar con Víctor Manuel y Ana Belén. El lunes nos agarra cansadas, adormiladas pero eso sí con la sonrisa de oreja a oreja por estar a cinco filas de los dos españoles de los cincuentas que aún conservan la voz aterciopelada, el cutis divino y el temple que una, nacida veintitantos años después, a veces de plano no tiene.

Fotos, crónica y demás detalles en otro post. De momento, tengo que calificar lo que no califiqué el fin de semana.

SE VA UNA, LLEGA OTRA

Pues la editora del DF que volteaba mi mundo de cabeza , la editora que me hizo escribir para su revista artículos que ponían mis manitas a temblar y mi mentecita a volar: se me va. De viaje, de doctorado, de nueva vida. Siento gusto y tristeza.

Por otro lado, tengo nueva editora y ella no pondrá mi mundo de cabeza, lo pondrá de tetrapak. Esta editora tomará mi escritura y pondrá el papel a temblar y el mundo editorial como uno lo concibe se irá a volar. Ella ya llegó, ya está aquí. Ha estado siempre. Gusto y regusto. Si todo sale bien, ya estaremos hablando dentro de poco de un litro de leche caducado con cuentos adentro.

PEPINHUATES

Hoy comí mis primeros pepinhuates. Fue algo extraño, no puedo decir que malo, tampoco que delicioso. Sólo que fue ex-tra-ño.

No sé si lo repita.

Para quienes no saben qué es, píquenle aquí.

DIMPNA, ACÓGENOS EN TU SUEÑO

La insomne se predispuso un poco y preparó el ambiente ideal para pasar su insomnidad (sí, también le ha dado por inventar palabras mientras las estrellas y la luna recorren el techo arriba del techo). Acomodó almohadas, trajo a manos agujas y estambre y continuó click clack click clack con la bufanda mostaza que inició hace dos noches y que ha destejido unas tres veces. Frente a ella tenía la tercera temporada de Los Sopranos de la cual, discretamente sólo vio un capítulo.

Luego continuó con su lectura de las memorias de una española que quedó “atrapada” en Afganistán. La insomne piensa, conforme avanza la lectura, que la española no quedó atrapada sino que ella misma se fue en busca de su destino (y también piensa que la española pudo narrar mejor dicho destino pero ¡quién es ella para juzgar cómo la gente narra su destino?, así que se guarda el comentario en un paréntesis).

No sabe a qué hora, apagó la luz. Y apagada la luz siente, al menos, que dormirse no le llevó tanto tiempo como las otras noches. Desgraciadamente abrió el ojo a las 4:30, hora en que debió ponerse pants e irse a caminar pero hizo su esfuerzo y después de lo que calcula unos veinte minutos, retomó el sueño.

La insomne, por cierto, ha descubierto que rezándole a Dimpna, santo remedio. La Jose-Fá dice que es la mártir de los sonámbulos. La insomne piensa que la Jose-Fá debe quererla mucho (a la insomne, no a la Dimpna) (aunque quién sabe) porque la insomne encontró que es la santa de los lunáticos y que se venden estampitas suyas en hospitales psiquiátricos, al menos eso dicen aquí en el catholic punto net.

Si no es de los sonámbulos ni modo, pero por las dudas la insomne dejará sus noches en manos de Dimpna, porque si sigue sin dormir de seguro se remonta a la locura.

CRÓNICAS DE UNA INSOMNE

Tengo casi ocho días de insomne. No duermo, no puedo dormir a la hora que se supone que debo dormir: oséase en la noche para rendir al día siguiente. Me acomodo en la cama después de mis minutos de tiempo fuera (tema de otro post), muevo la almohada hasta que esté en la posición perfecta, muevo mi cuerpo, mis brazos, mis piernas y luego cierro los ojos. Tres minutos después los abro. Los vuelvo a cerrar. Pasan otros tres, cuatro, cinco minutos y los vuelvo a abrir. Me acomodo de nuevo. Cuerpo de este lado, el brazo por aquí, esta pierna doblada, esta otra no. Cierro los ojos. Nada. Y no es de esas veces en que por mi mente flotan todos los pendientes del día siguiente o las deudas del presente. Imposible decir: no puedo dormir por estar pensando en… yo, simplemente, no puedo dormir.

El jueves me dormí con la cabeza donde normalmente pongo los pies.
El viernes cambié de almohada.
El sábado me fui al sillón.
El domingo cambié de sábanas.

Hoy iré a la tienda naturista por té, gotas, passiflorina… no sé.

¿A qué santo se le reza para poder dormir?