LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Pues esta, queridos míos, es la fachada de un periódico de la ciudad de Hermosillo: El Expreso, periódico que, por cierto, hizo una relectura curiosa sobre el concepto de libertad de expresión y se brincó de paso el concepto de la imparcialidad, objetividad y nosécuántas cosas más que se supone que deben tener los medios. Paso casi a diario por aquí y, lo juro, he pasado del coraje al sonrojamiento a la risa histérica… Ya no sé ni qué pensar. Hasta me dieron ganas de juntar firmas para que el susodicho periódico capacitara y se guardara sus “opiniones” y se dedicara a mostrar hechos, pero capaz de que mi carta con firmas lo único que logra es que quiten esta fachada y hagan una estampita gigante de esas que dicen “Este hogar es católico, no aceptamos personas de ninguna otra religión”.

He dicho.

LA POBRE TARJETA DE SEARS

Está echa un manojo de nervios pues la agarré fuerte de la mano y me la llevé de compras. Y aunque hoy mismo hay frente a mí un ingeniero eléctrico muy amable (y de un sentido del humor curioso cuando se trata de la mugre que una tiene tras su refri), decidí comprar refri nuevo. No sé cuándo llegue el endemoniado de plata pero ya llegará y será el nuevo integrante de la casa. Me preocupa qué haré con el mastodonte negro a quien acaban de acusarlo de problemas con su compresor, pero ya viene el mes del tilichero y chance alguien salga ganón… o con suerte se arregla y se vende al mejor postor.

Mientras tanto, como les decía, mi tarjeta de sears pide a gritos un tafil.

p.s.1 El mini-split tiene arreglo, de hecho ya ofrece aire helado pero el ingeniero eléctrico de humor dudoso ha dicho que mejor lo dejamos apagado hoy y esperamos a mañana para, de paso, ponerle una pieza nueva al tih4ytfuro (oséase a una cosa que nisiquiera entendí).

p.s.1.1. Me mata de la risa que el ingeniero eléctrico de humor dudoso haya decidido que hablemos en plural.

p.s.2. Vi una estufa monísima que combinaría perfecto con el futuro nuevo refri pero, les digo la pobre tarjeta de Sears me pide a gritos: PARA, MUJER, PARA (ah, porque ya entrados en gastos aproveché para mandarme hacer lentes nuevos, unos -por supuesto- DK rojos di-vi-nos.

p.s.3. ¿Qué tan lejos estaré del buró de crédito… o de compradores compulsivos anónimos? ni idea.

HOME (IS) SICK

Estar homesick es una cosa, pero que tu home esté sick es una muy distinta. Así está mi casa, enfermita. YO digo que le falta una pasadita de feng shui o siquiera una bañada en agua bendita de la pila de la catedral. La semana pasada mi mini-split, como se dice vulgarmente, las dio. Las dio gacho. Echa airecito como si fuera un aerocooler y no el minisplit bello y con estilo que se supone que es. Luego ayer con la bendita lluvia -que yo pedí fresca y que decidió ser torrente- se inundó mi sala y mi tapete-azul-con-figuras-geométricas muy avant-garde quedó peor que crouton en crema de almeja. Y hoy el colmo llegó cuando quise sacar hielitos para ponerle a mi soul citric de la semana -y que compré para ver una peli en las últimas horas del domingo- y nada, no hielos, no frío no nada. Ni siquiera les diré a qué olía. El refri muy con su lucecita adentro pero de una tibieza que ya quisiera cualquier abrazo. Total: hay un complot hogareño que, sin embargo, no me tiene de malas, ni triste, ni con ganas de patear al universo. Por razones que ni siquiera podría explicar me digo que todo esto es para que yo finalmente haga esos cambios trascendentales que mi casa de infonavit ya merece.

Lo cierto es que noto a mis tarjetas de crédito preocupadas. Ahoritita justo estoy segura de haber visto a la de Sears mordiéndose las uñas.

O

Last pages of the book I’ve been reading The Red Parts are unexpected. Like the rest of the book. I’ve told you so. I finally finished it. Last night, the author, in these last pages said: “The rain, when it comes, comes hard”. Funny, it was raining outside (and inside of me). I agreed. The rain, when it comes, comes hard. And believe me, I love the rain but when it comes hard (as words, as a slight kick under a table, as a harsh tone of voice, as a deep silence), I just don’t know what to do. Don’t know what to think. (should I stay or should I go, wonders The Clash).

Today, I am not thinking about going or staying. Today I am just wishing that the next time I see the rain, it comes fresh and with a delight touch of joy. That, that I know how to handle.

But O., you must know this: either is hard or joyful, I can’t help loving the rain. Rain is life. My life, i guess. I am sorry, you know I can’t help my lack of sense and my excess of sensibility.

O: the rain.
Oh, the rain!

THE NEIGHBOR

Once upon a time I had a neighbor who, by the way, worked in the same place as me. Maybe it was all the way around. Once upon a time i had a work mate who, by the way, lived in the same neighborhood as I did.

Art and Music became the link for great discussions and long and boring debates. I made fun of his not-knowing, not-wanting to learn spanish. He made fun of whatever he could that had to do with me. Don’t ask, but that is how a good friendship started. (although he probably wouldnt know how to define friendship) (or democracy) (ji ji).

He went abroad.
Lives miles and miles and miles and miles away.
But from time to time he e mails me.
From time to time he sends cd’s with tons and tons of music.

So, the neighbor, somehow, is still my neighbor.

SANTOGOLD, ¿LA NUEVA SIOUXSIE?

Su verdadero nombre es Santi White. Posee una voz de esas que no se olvidan, ya por punzante, ya por oscura. Como tantas otras cantantes de algo que uno ya no sabes si es indie, rock, alternativo o qué, fue la voz principal de una banda de punk-rock: Stiffed con quienes sacó dos discos, en el 2003 y luego en el 2005. Pero eso sí, de stiffed, Santi White-Santogold no tiene nada. Absolutamente nada. Al menos eso digo yo al oír su primer disco (y al enterarme que muchas de las canciones de éste han sido utilizados para comerciales en gringolandia y hasta en capítulos de Grey’s Anatomy). La verdad es esta: Santogold promete, promete… eso deben haber pensado Björk y Architecture en Helsinki con quienes en algún momento de su vida se fue de tour para abrir sus conciertos.

Lo cosaestaloca que Santogold hace en su álbum debut le ha merecido comparaciones con los siempreamados Yeah Yeah Yeahs pero si Rolling Stone, Spin, Rock de Lux o de perdis la revista Eres me preguntara a mí, yo diría que Santogold posee una curiosa herencia de Siouxsie (con o sin los Banshes). Especialmente con los experimentos vocales de My Superman y L.E.S. artistes dos de las canciones de Santogold, que por cierto salió a principios de este año.

Y si no me creen nada de lo que he dicho pues óiganla y fórmense su propia idea, últimadamente! ¿dónde la encuentran? pues aquí.

THE LIP

I have lived on the lip
of insanity, wanting to know reasons,
knocking on the door. It opens.
I’ve been knocking from the inside!

Rumi

Y YA POR ÚLTIMO…

Para cerrar el tema del bendito cumpleaños de la que aquí suscribe, dígoles que yo me regalé a mí misma para mí una llamada de 45 minutos a la lejana tierra de Orhan Pamuk pero no para hablar con él sino con alguien que admiro mucho más que cualquier otra persona en este planeta.

Me vale lo que me vaya a decir TELMEX el mes que entra.

He dicho.

EL 21 RECIBÍ

  • Llamadas y mensajes varios de gente linda, gente querida, gente cercana.
  • Las mañanitas rancheras en voces de los Tijuanenses de la Libertad.
  • Un pic-nic nocturno que incluía pastel, vino argentino y abrazos féminos y acérrimos.
  • Un vestido.
  • Un baile, mi baile favorito, ejecutado brillantemente por uno de mis amigos favoritos.
  • Un Rulfo, el mejor Rulfo (unido a un calendario de Monet y un Patito Borgiano)
  • Mails, muchos e mails.
  • Una oferta de comemosloquetú quieras escrita en un billete de 200 de manos de un niño de 9 años.
  • Una certeza, la más hermosa.
  • Las mañanitas mariacheras en voces de las Weras de Rosarito.
  • Dos discos desde la LEJANA tierra australiana.
  • El Unplugged de la Venegas.
  • La llegada del otoño (y no me refiero por la edad cumplida sino por la estación del año).

COLIMA-HERMOSILLO

No hay nada en común entre Colima y Hermosillo. El uno, verde-verde-verde. El otro, café-café-café. Cuando llueve en el uno, las calles empedradashermosas absorben todísimo. Cuando llueve en el otro, inundación es poca palabra.

En la plaza de uno hay unos escritorios altos de metal, con techo y con red inalámbrica. Una vista hermosa y un mitote precioso frente a usted mientras escribe, chatea o navega porquesí. En la plaza de otro lo que más resalta es el señor del coctel de elote más delicioso de la ciudad.

En Comala, Colima (hay vivos muy vivos, a diferencia de los habitantes de Rulfo), y te tomas dos cervezas y en la mesa te sirven y te sirven y te sirven botana deliciosa y típica del sistema culinario colimense. En Sonora no hay Comala. En Hermosillo por dos cervezas te sonríen sólo cuando pagas.

No, no reniego de Hermosillo, más bien admito que estar en Colima fue genial porque, por si fuera poco, conocí ahí a una Mafalda, una morra desas que se conocen cada 5 o 10 años. Hoy desayunamos juntas, vimos a su hija correr y reír. Platicamos otro poco y nos despedimos con la promesa de escribir y vernos de nuevo.

Me subí al avión deseando volver a Colima.

Ahora bien, todo esto lo escribo desde una sala VIP de la aerolínea que me llevó y me trajo al verde-verde-verde, me tomo un soul citric con mucho hielo, como cacahuates holandeses y me pre-festejo eso de lo que uno no habla y que no se debería festejar mañana porque una ya no debería cumplir años, aunque sí vivir más días así.