Damn.
Kids don’t do without adults supervision
(or without supervising the “bar-tenders”).
The United Nations is becoming addictive.

Espacio de Ocio y Escritura de Sylvia Aguilar Zéleny
Damn.
Kids don’t do without adults supervision
(or without supervising the “bar-tenders”).
The United Nations is becoming addictive.
Anoche estaba leyendo. De esto, de aquello. Luego me puse a escribir.
Y después a pensar.
Sí, una debería pensar antes de escribir, pero en esta ocasión fue mejor al revés.
Después de pensar, volví a lo escrito. Escribí más. Escribí esto:
“A lo mejor mi hermana cree que es la Mujer de Lot -aunque no sé, si mi hermana crea en la mujer de Lot. A lo mejor a mi hermana le dijeron “No mires atrás, no vuelvas atrás”. Y por eso. ¿Por qué tanto miedo a una simple mirada atrás? ¿Tiene miedo de convertirse en sal? ¿O tiene miedo de mirarle el ojo al incendio que dejó en nuestras almas cuando decidió partir?
A lo mejor mi hermana cree que es la Mujer de Lot pero no lo sabe. A lo mejor mi hermana tiene miedo pero ya no sabe a qué. A lo mejor mi hermana ni siquiera tiene miedo, es sólo que aprendió a obedecer y ha cumplido: no mira, ni vuelve atrás. Mi hermana sólo camina ‘con la oración de la mañana entre los labios’, mi hermana no mira no vuelve atrás no.”
Escribí algo más, pero eso no importa. Lo que importa es que todo empezó porque leí esto:
La mujer de Lot no tiene nombre (fragmento)
Un giro a la mitad y asestaste al punto.
Todos han muerto.
Tus hijas partieron sin decir adiós.
Pensaste en tu ciudad
en los campos incendiados
que jamás florecerían.
Nadie te liberó.
Tampoco los ojos encontraron paradero.
No permanecerás sola.
Pájaros nocturnos bajarán
Lot estará llorando.
Volverá después, te lo aseguro…
Myriam Moscona
Porque tienes una honestidad brutal. Porque eres inteligente. Porque cuando no lo eres, lo admites. Porque me quieres. Porque te quiero. Porque también has sido mamá y papá a la vez. Porque sabes lo difícil que es ser mamá y papá a la vez. Porque tu casa me hace sentir cómoda, me hace hablar, me hace escuchar. Porque a veces creo que lo que hablo contigo es lo que hablaría con mi hermana. Porque te pareces a ella. Porque si sólo me imagino que te pareces a ella, no importa. Porque a veces sólo a ti te creo la frase “no pasa nada” o “vas a estar bien”.
O no.
O a lo mejor, María, no sé por qué, pero cuando pasan ciertas cosas, contigo quiero hablar.
I don’t need this.
I don’t need it.
Sometimes,
I need more,
something like a postcard from where life is a thrill.
versión libre que una hizo de Marvel Hill
1. Sigue pensando en que la presentación de ayer le sigue inquietando. Los comentarios de las presentadoras, las preguntas del público, las sonrisas del público, las felicitaciones del público. Las voces que dieron gracias por este libro. Una no va a olvidar los ojos de La Buba, grandes y que ni de luto se ven de luto, mirando desde una esquina.
2. Entiende, justo a 10 años de la muerte de Elena Garro que sí, que andamos huyendo, andamos huyendo; y por eso, una lee página, tras página de un ensayo que no huye: enfrenta.
3. Piensa en el libro que sigue y se promete que, ahora sí, que esta vez sí va a torcerle el cuello al cisne. Sí. Y que una, como Liliana debe tener grabadas en un papel -o en las yemas de los dedos- las palabras de Samperio “Escribir al borde de las consecuencias colmadas”.
4. Se repite: escribir al borde, escribir al borde de las consecuencias, así y sólo así.
5. Se dice que hay que descansar, que el día aún no termina y que atrás de esa puerta, hay una ciudad que espera.
vimos la premiación, nos dieron ganas de llorar, especialmente porque la noche anterior nos aventamos un reportaje con los padres del ahora triunfador olímpico mexicano y a nosotros las lágrimas de las ‘ñoras por sus hijos nos ponen la piel chinita (muy ad-hoc con los olímpicos), luego más piel chinita por el himno nacional (yo no sé de dónde me surge tanto cursi patriotismo), llegamos a la oficina, nos hicimos un café que no quedó tan rico (pa qué mentir) pero dadas hasta las trompadas (dice mi madre) (quien por cierto nunca me dio una trompada, vale más aclarar); luego hicimos la comenta sobre el encuentro matutino y la medalla olímpica con los alumnos, tuvimos clase, preparamos material para las siguientes clases y a eso de las 10:44 de la mañana nos dimos cuenta de que hablar/escribir en plural puede ser muy, muy gracioso a pesar de que uno, sólo es uno (y porque uno, se crea o no, no sufre ningún desdoblamiento de personalidad) (al menos no que se sepa).