ADIÓS, AURA

Esta mañana amanecí con la noticia de la muerte de Alejandro Aura, cuentista, articulista, cronista. Escritor de palabras mayores. Uno de mis cuentos favoritos de todos los tiempos salió de su pluma: “Los baños de Celeste”. Lo dejo aquí para que lo lean, para que Aura sea leído como se debe.

MATÍAS BARRAZA

Era el abuelo de mi mamá. Mi bisabuelo. Estudiaba y trabajaba en una especie de hacienda, en Durango, desde pequeñito. Era el mandadero. Le dejaban a su cargo a la niña de la casa. Tenía que llevar a Luisa a la escuela, ella quería que él la llevara cargando. Él era mayor que ella. La niña Luisa, le decía. Le hablaba de usted. La niña Luisa dijo siempre que de grande se casaría con Matías. Lo hizo, se casaron. Yo asumo que la desheredaron o algo, dejaron Durango y se vinieron al DF. Tuvieron tres hijos y una hija: mi abuela Isabel.

Matías aprendió un oficio. Era zapatero.
Un tiempo trabajó en Lecumberri, cuando era cárcel. Dicen que le daba pavor. Tenía que enseñarles el oficio a los reos, él pensaba que un día con una herramienta: un clavo, un martillo, unas alicatas, lo iban a matar.

Nunca ocurrió.

Tenía su zapatería al lado de su casa. Arreglaba y hacía zapatos.
Dice mi mamá que siempre le hacía unos huarachitos especiales para el 15 de septiembre.
Decía mi tío que cuando arreglaba un zapato pedía los instrumentos a su ayudante como si fuera un cirujano: “clavos”, “alicatas” y estiraba la mano sin dejar de ver al paciente, o sea, al zapato.
En mi familia, cuando se pide algo sin un “por favor” siempre en broma decimos: “¡alicatas!”

La niña Luisa, su esposa, se enfermó cuando la decena trágica.
Se murió.
Y él solo.
Él solito y con ayuda de su hermana Ricarda crió a sus hijos.
Luego a sus nietos.
Y conoció a algunos de sus bisnietos.

Ya mayor, ya cuando la zapatería era un recuerdo. Ya cuando sólo pasaba todo el día en casa, todos los días, durante la comida se tomaba una cerveza, Montejo. Se sentaba a la cabecera de la mesa. Mi papá le pidió la mano de mi mamá a él. Él entregó en la iglesia a mi mamá.

Mi mamá, cuando él ya era muy grande, le cortaba las uñas. Lo cuidaba.
Se murió en el baño, un infarto, una caída, no sé. Mi mamá lo encontró.

GENOGRAMA

Mi nueva tarea es hacer un genograma, que es una especie de árbol genealógico en el que uno debe no sólo registrar a la familia de uno sino la información que tenga sobre la familia de uno para que uno, supongo, sepa más de uno. Asumo que uno al hacerlo observará de dónde le viene ese complejo obsesivo-compulsivo por limpiar de rodillas el piso de la regadera o de tener las llaves en la mano antes de acercarse a la puerta de la casa, de la oficina o del carro. Uno, también, seguramente verá qué patrones de conducta se han ido repitiendo generación tras generación y qué le ha ocurrido al que -bendito sea- ha podido romperlos o por lo menos, doblarlos.

La idea es ver cómo está uno emocional, biológica y hasta legalmente relacionado con la familia. No he iniciado a poner a mi familia en papel pero cada vez que pienso en hacerlo creo que mi hermana tiene razón mi vida parece serie de televisión (ella dice que le recuerdo a la tipa de The New Adventures of Old Christine) (yo no le digo que ella siempre me recuerda a la película esa de Not without my daughter) (y mientras digo esto me doy cuenta de cuántas cosas nos unen y nos desunen con la familia).

En fin, si usted observa cosas raras en este blog de hoy en adelante, no se me asuste, estoy trabajando con mi genograma para resolver algo. No sé qué. Algo. Punto.

p.s. y si usted es pariente mío y sabe algo de mi familia aguilar o mi familia zéleny o mi familia ramírez o mi familia barraza, pos comuníquese, ¿no?

LUNES

Pues bueno, ya es lunes. EL lunes. Hoy hemos vuelto a las marchas forzadas en la oficina. Todos nos saludamos muy alegres pero creo que en realidad gruñimos por dentro porque preferiríamos continuar en nuestras guaridas que en sillas y escritorios planeando las clases que, para colmo, inician la próxima semana.

Sé que tengo tintes de workaholic pero créanme esta vez sí hubiera deseado una semana más, bueno, hasta me conformaría con tres días más de nada, de tele y de nada, de libros y de nada, de visitas al refri (donde nada, porque para colmo estoy quebrada y no he ido al mandado).

Ya tengo mi horario y mis cursos para el próximo semestre. Ya tengo idea de lo que voy a dar. Lo que no tengo es el ánimo. Es la quinta vez que veo el reloj y nada, al maldito no se le ocurre avanzar con más rapidez para que sea la hora esa en que apago todo, cierro la puerta y me marcho a la ciudad.

P.S. Lo único bueno de este lunes es que ya estás aquí y hoy te voy a ver. (fin del momento cursi).

CUMPLEAÑOS FELIZ

Hoy llega a la edad de la ilusión la señorita rats. Amiga de amigas, vecina de vecinas. La población mafaldesca está completamente quebrada pero ya nos ingeniaremos para hacerle un día bonito. Se aceptan sugerencias.

Y a ti, cumpleañera, un abrazo fuerte fuerte fuerte.

LA ONU EN UN PUB

¿Qué ocurre cuando un grupo de personas procedentes de diversas naciones de Europa, Asia y América se reúnen en un Pub? Se los diría pero nuestra organización de las naciones unidas tiene un pacto de silencio. Sin embargo puedo decir que Asia con unas cervezas es la mar de risas, que Inglaterra is quite opinionated y que Alemania no toma la cerveza que uno esperaría. Las binacionales México-España y México-Hungría se comportaron a la altura (aunque las fotos digan lo contrario).

Todo esto para decir que anoche salí con mis colegas de trabajo y la pasé maravillosamente bien. Es suave eso, tener amigos, pues. Amigos de la onu.

HOY, EL ALTANOCHE

Ediciones Altanoche invita a la celebración (o algo así) de la revista altanoche, ejemplar 34. En la mesa de honor (asumiendo que pongan mesa de honor) estarán Carmen Leticia Espriella, Imanol Caneyada y Víctor Hugo Barrera.

Esto es hoy viernes 25 de julio, a las 8 pm en el Bar Yuupi, (Nuevo León esquina con Garmendia).

Dicen que habrá revistas, libros, camisetas y que el Víctor bailará reggaeton sobre la mesa de billar.

ARIZONA Y SUS PECADOS CAPITALES

Me lo dice en la carretera, que le dejaron de tarea realizar los siete pecados capitales. No tiene claro si tiene que realizar un pecado por día, si es cometerlo hasta sus últimas consecuencias pero sabe que se trata de portarse un poco mal (para variar) y romper ciertos esquemas. No sé pero mi tarea fue sacar a la niña que llevo dentro.

Arizona fue el mejor lugar para cumplir con los pecados capitales y portarse como toda una niña latosa. Cumplimos con la gula en el Golden Corral, con la avaricia en el shopping (y ahí mismo también con la envidia, con aquellas que se compraron lo que nosotros no pudimos), tal vez con la soberbia (considerando lo que gastamos por nuestras pistolas), con la ira (hacia los gringos, ciertos gringos), nos faltó la pereza… Ahora, en cuanto a la lujuria… el deseo insaciable por zapatos y más zapatos… puede considerarse lujuria?

En fin, todavía nos queda un día más aquí, veremos que tan infantiles o pecadoras podemos ser (vale decir que el de nueve también cubrió su cuota de niño interior y de pecaminoso en el shopping).