TEJE, TEME, LEE

“Lo que más se teme, lo peor en la vida, sucede siempre de golpe, sn que nadie esté preparado, por eso es lo peor, porque uno lo espera pero no tiene tiempo de acomodarse y queda paralizado y sin embargo obligado a actuar ya tomar decisiones. En el fondo, lo que se teme más secretamente siempre ocurre…”

Ricardo Piglia

ELLA. TEJE. LEE.

Ella teje. Dos derechos, dos reveses, dos derechos, dos reveses, tan se los sabe de memoria que se da el lujo de ponerse a leer. Tiene Plata quemada en su regazo. Ella lee. Dos derechos, dos reveses, dos derechos, vuelta de página, dos derechos, dos reveses, dos derechos… vuelta de página. Ni los mellizos, ni los tiros, ni el asalto al camión de la municipalidad, ni Buenos Aires, pues, tienen algo que ver con tejer una bufanda. Pero ah qué velocidad le pone ella al tejido con el ritmo narrativo de este Piglia.

ELLA: TEJE Y

teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y teje y tej

ELLA, TEJE

Ella sabe perfectamente que no es una persona normal. Tiene, entre muchas otras cosas, un problema con la ansiedad. Es un hormigueo en las piernas y en el alma. Es la única manera en que lo puede explicar. Bueno, a veces señala el pecho y dice: se siente aquí.

Ayer, completamente decidida a utilizar el hormigueo ese en algo productivo (que no sea limpiar el baño de rodillas o trapear quinientas veces el pasillo), sacó el estambre y las agujas. Montó veinte puntos y comenzó una bufanda. El color no importa, la puntada tampoco, pero la extensión… la extensión será una forma de librar la ansiedad.

Ella, es cierto, podría escribir cuentos. Teclear y teclear y fundir en palabras lo que siente. Pero ella guarda la escritura para que sea escritura y no sanación (será patológica pero tonta no).

Así que ella, teje.

p.s. Y si usted necesita una bufanda, deje mensaje aquí.

LITTLE EARTHQUAKES

Each earthquake of identity, each shift in the architecture of the precarious frame that I’d built for myself, threw me.

A.M. Homes

B-DAY

La thirtysomething es más thirtysomething que nunca. La pasará trabajando de corridito de 7 a 2 pm sin descanso, pero en la noche…

p.s1. Se aceptan abrazos, cariños, etc.

TENGO ESO (relatillo)

Yo, tengo eso.

No estoy en paz si hay las puertas de los compartimientos están abiertas, si los cuadros o tapetes no están perfectamente alineados, si hay una pequeña mancha en el piso. No puedo abrir las puertas si tengo las manos mojadas, no puedo llegar a casa si no tengo las llaves en la mano. No conduzco sin saber a dónde.

No puedo dormir si el cajón del buró está entre abierto, si del clóset se asoma una camisa o un abrigo, si no me aseguré – más de dos veces- que he puesto el cerrojo.

No camino por qué sí. No hablo por que sí. No actúo porque sí.

Yo, tengo eso.

LUNA DE AGUA

Ella no se los ha dicho. Ya ven cómo es a veces. Y yo traté traté y traté de mantenerme calladita pero como ya salió, ya es un hecho, ya está impreso, asumo que puedo compartir la primicia.

Ediciones Altanoche ha publicado un libro de cuentos titulado Luna de Agua, ¿su autora? nuestra querida muy querida Carmen L. Espriella.

Así que si la ven por ahí, le dan un abrazo, la felicitan y le dicen: ya era tiempo.

TWISTED

Estoy leyendo un libro de cuentos de Ian McEwan. Conforme avanzo me doy cuenta que tengo muy muy claro qué es lo que me gusta en términos de narrativa. Entre más twisted, mejor. Hay un parentezco (lejano, pero parentezco al fin) entre McEwan, Coetzee, Kertesz, Jelinek, Kincaid, Gaitskill, Homes, Bernhard, Nelson, Sikelianos, Bremser. Los leo con el alma en un hilo, los leo y el vuelco.

¿Y Murakami?, me pregunta un amigo. Murakami es el primo aparentemente tranquilo de todos estos.

LA TESIS DEL ABUELO

Mi hermano mayor descubrió en algún lugar de Oaxaca la tesis del abuelo. La tesis es sobre presas. El abuelo era ingeniero. El abuelo hacía presas.

(Nosotros nunca conocimos al abuelo. Alguien me dijo alguna vez que la abuela trabajó para que el abuelo estudiara. No sé si sea cierto. Pero sé que un día, el abuelo dejó a la abuela, a mi papá y a mi tía, para irse a hacer presas y no volvió. Mi papá y mi tía crecieron sólo por el empeño de mi abuela.

El abuelo hizo otra vida, otra familia.
Hizo distancia.

Mi papá lo buscó algunas veces. Para conocerlo bien. La sangre llama, dicen. Así fue como mi papá se enteró en cuáles presas trabajó el abuelo. Pero conocerlo, lo que se dice conocerlo, creo que no pudo.

Mi papá nunca hizo una carrera y sin embargo es el mejor en su profesión desde hace más de cincuenta años. Además, conoció a mamá. Mi papá también hizo su vida, su familia. Su distancia.)

Mi hermano mayor le llamó hoy a mi papá para decirle que encontró la tesis del abuelo. Le va a mandar una copia. Mi papá me lo dijo hoy: me van a mandar la tesis de mi papá. El rostro no es el de un papá sino el de un hijo. El tono es de un hijo orgulloso. El de un hijo que ha olvidado o perdonado, no lo sé.

Pero mi papá está feliz.

Y es lo que importa.